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domingo, 18 de abril de 2010

Conocimiento Por Revelación

Conocimiento Por Revelación
Escrito por Andrew Wommack

Hoy en día una de las cosas que más se requiere en el cuerpo de Cristo es el conocimiento por revelación de la Palabra de Dios.

Para comprender qué es el conocimiento por revelación y cómo puedes ponerlo a funcionar en tu vida tienes al menos que saber lo básico acerca de tu espíritu, alma y cuerpo. Tu espíritu es la parte de ti que fue cambiado en la salvación. La Segunda de Corintios 5:17 dice “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." Tu cuerpo y tu alma no se volvieron totalmente nuevos. Sólo pueden cambiarse y renovarse conforme creces en el Señor, pero ese es un proceso continuo. La única parte de ti que fue completamente cambiada en la salvación fue tu ser interior o espíritu.

Este espíritu nacido-de-nuevo es/está renovado en conocimiento a la imagen de Aquel que lo creó (Col. 3:10). La Primera de Corintios 2:16 dice: “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo,” y la 1a. de Juan 2:20 dice " Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.” Estas escrituras nos muestran como nuestro ser spiritual está completo en Jesús. (Col. 2:10). Nosotros sabemos todas las cosas.

Pero aún cuando esto es verdad en tu espíritu, este conocimiento no redituará en tu parte física y tu parte de alma sino hasta que lo liberes mediante la renovación de tu mente. Romanos 12:2 dice " No os conforméis con este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál es la buena, aceptable y perfecta, voluntad de Dios." Nuestras mentes son -de hecho- el campo de batalla. Nuestro espíritu está completo (Efesios 4:24, Col. 2:10), y nuestros cuerpos harán lo que se les diga, pero nuestra parte de alma (misma que incluye nuestro intelecto) tiene la responsabilidad de elegir o de ejercer nuestro libre albedrío. Entonces en ese sentido, el alma de una persona es el amo sobre toda la persona. Para el hombre nacido-de-nuevo, el espíritu es la fuerza generadora o conductora de vida, pero el alma tiene la-última-palabra a causa del libre albedrío. Dios no violará nuestro libre albedrío excepto en el juicio final. Por lo tanto es necesario que consigamos que esta “mente de Cristo” (que todos hemos recibido en nuestro ser spiritual) funcione en nuestra mente del alma para que podamos tomar las elecciones correctas. Esto se realiza mediante el estudio de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es la sabiduría de Dios (Lucas 11:49), escrita para que nuestro hombre de alma pueda leerla y comprenderla. Pero la 2ª.Corintios 3:6 nos muestra que el mero conocimiento de la Palabra de Dios no es suficiente. Debemos tener el entendimiento espiritual porque la Palabra de Dios es espíritu y es vida. (Juan 6:63)

Cuando el conocimiento de la Palabra de Dios entra a nuestra mente de alma mediante estudiarla o escucharla, nuestro espíritu testifica con la verdad e imparte sabiduría, que es la habilidad de aplicar el conocimiento. Esto entonces se convierte en conocimiento por revelación, no sólo hechos acerca de Dios (con los que podrías programar a una computadora), sino el conocimiento de Dios que divinamente se ha acelerado en nosotros por Dios a través de nuestro espíritu renacido.

Esto explica por qué la Palabra de Dios parece funcionar para algunas personas y no para otras. En la superficie podría aparentar que todos conocemos la Palabra, pero en verdad, sólo aquellos que han vencido tienen la Palabra de Dios hecha viva en su interior mediante el conocimiento por revelación. ¡La Palabra de Dios funciona! Y si tenemos en nuestros corazones la verdadera revelación de la Palabra de Dios, venceremos al mundo.

¿Cómo recibimos la Palabra de Dios para que se haga viva y poderosa en nuestras vidas tal como lo menciona Hebreos 4:12? Una manera importante es a través de meditar la Palabra de Dios. Muy a menudo, tenemos tanta hambre de aprender la Palabra de Dios que no nos tomamos el tiempo suficiente para permitir que la mente de Cristo en nuestro ser espiritual nos de una revelación completa del poder que está en esas palabras. Hubo un tiempo en mi vida en el que estaba tan ocupado leyendo cada libro y yendo a escuchar a cada predicador que el Señor me dijo que parara todo eso y que hiciera que la verdad que El me había dicho fuera una realidad en mi vida. No estoy diciendo que deberíamos dejar de llenarnos a nosotros mismos con el conocimiento de la Palabra, pero necesitamos darnos cuenta que sólo la Palabra que se ha mezclado con fe (que proviene de nuestro ser espiritual, Rom. 10:10) redituará para nosotros (Heb. 4:2). Estaríamos mejor con tan solo una pequeña cantidad de la Palabra en nosotros si ésta fuera una verdadera revelación de Dios para nosotros, que si tenemos enormes cantidades de la Escritura sólo con conocimiento carnal. Los primeros discípulos comprobaron esto porque en comparación con la Palabra de Dios completa que tenemos hoy día, ellos no tuvieron la mayoría de las escrituras del Nuevo Testamento. Las escrituras del Antiguo Testamento no estaban fácilmente disponibles para ellos y sin embargo ellos aún así transformaron su mundo presente.

Este conocimiento por revelación es lo que ha estado haciendo falta en la presentación de la Palabra de Dios del ámbito religioso. Los predicadores carnales han estado dando conocimiento carnal a gente carnal y por ende el verdadero poder de la Palabra de Dios no ha sido liberado. Pero en estos últimos días, el conocimiento por revelación de Dios está comenzando a fluir entre Su gente más que nunca antes. Los creyentes no están respondiendo a los títulos que anteceden o proceden al nombre de una persona, sino más bien al poder de la Palabra de Dios, independientemente del recipiente del que proviene, “Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder” (1ª. Cor. 4:20). Tu puedes tener este conocimiento por revelación, porque Dios ya te dio la “mente de Cristo” (1ª Cor. 2:16).


Andrew Wommack

lunes, 15 de marzo de 2010

Controlando Tus Emociones

Controlando Tus Emociones
Por Andrew Wommack


La Biblia nos enseña que nuestros pensamientos son el factor determinante que controla nuestras acciones. Proverbios 23:7 dice: “Porque tal como es su pensamiento en su corazón, así es el.” Romanos 8:6 dice, “Porque ocuparse de la carne es muerte, pero ocuparse del espíritu es vida y paz”. Identifica que la mente carnal no solamente tiende hacia la muerte –¡es la muerte!

Nadie puede consistentemente desempeñarse diferente de cómo piensa, por ende no podemos cambiar nuestras acciones sin cambiar nuestro pensar. No es sólo lo que pensamos lo que tenemos que cambiar, sino también nuestro proceso de pensamiento. Nuestras emociones están vinculadas directamente a la manera como pensamos.

Todas las personas tienen internamente una percepción o una imagen de cómo son. Esta imagen no necesariamente está basada en hechos, sino en sentimientos. Una experiencia negativa puede distorsionar de por vida la percepción que una persona tiene de sí mismo.

Por ejemplo, algunas personas que son bellas pueden pensarse a sí mismas como feas o indeseables debido a las palabras bruscas que les dijeron cuando niños. Algunos de los que tienen grandes éxitos todavía se ven a sí mismos como fracasos, lo que se convierte en una profecía auto cumplida.

Hasta cierto grado, la psicología ha diagnosticado este problema correctamente. Los psicólogos usan terminología tal como “autoestima” o “identidad” cuando se relacionen con estas verdades; sin embargo, la sabiduría secular de hoy es completamente inadecuada para ayudar a una persona a que cambie su auto imagen interior.

En primer lugar, la mayoría de la gente tiende a culpar a alguien más de su mala auto estima o mala autoimagen. Se ha vuelto tan popular el culpar a otros de todo lo negativo que ocurre en nuestras vidas. La gente generalmente dice “Provengo de una familia disfuncional.” “Mis problemas vinieron dado de que soy parte de una minoría,” “Es esa mujer que tú me diste” (Gen.3:12). ¡Otras personas no son nuestro problema!

Todos nosotros hemos tenido experiencias negativas. La opción es nuestra si nos queremos convertir en amargos o amados como resultado de ellas. Por cada persona que adjudica algún comportamiento disfuncional a una experiencia traumática en su vida, hay otros a quienes les ocurrieron cosas similares o peores y sin embargo ellos se sobrepusieron a sus circunstancias. ¿Por qué? Porque los problemas no dictaminan el fracaso, nosotros tenemos una opción.

Deuteronomio 30:19 dice, “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” Dios Todopoderoso nos dio la opción. Dios no hace la elección por nosotros y Satanás no puede tomarla por nosotros. Nosotros tenemos el privilegio y la responsabilidad de elegir bendición o maldición.

Echar la culpa a otros es negar el verdadero problema, impidiéndonos encontrar una solución. Si otras personas son mi problema, estoy en problemas porque Dios no me dio la habilidad de controlar a los demás. El diablo siempre va a enviar a alguien que se cruce en el camino y que sepa cómo detonarme el botón.

Si el problema está dentro de mí, entonces hay esperanza porque a través de Cristo, yo puedo cambiar. Esto es libertad. Independientemente de lo que otras personas hagan, yo puedo prosperar a través de Cristo.

Luego de que la psicología intenta colocar la culpa de tus problemas en alguien más, ellos tratan de sostener tu autoestima mediante haciendo que pongas foco a las cosas positivas dentro de ti y minimizando los atributos negativos. Eso no es lo que la Biblia enseña. Jesús dijo “Porque separados de mi nada podéis hacer” (Juan 15:5)

“ Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Marcos 8:34). Pablo dijo, “Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para confundir a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para confundir a las cosas poderosas; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”(1a Cor. 1:27-28).

La Biblia enseña que debe haber un fin para la autoestima antes que el verdadero servicio pueda empezar. Los Cristianos no debiesen probar y almacenar los débiles atributos positivos de sus personalidades. Eso es como tratar de detener el sangrado de un brazo amputado con una Bandita, eso no funcionará mucho tiempo.

Independientemente de lo exitosos o talentosos que seamos por nosotros mismos, eventualmente fallaremos. Aun si nada ocurre, algún día nos hacemos viejos y no seremos tan productivos como antes. Si nuestra autoestima está enraizada en nuestros logros, entonces ultimadamente fallará. Toda la seguridad que hemos fundado en nosotros mismos entonces se desmoronará a nuestro alrededor.

Los Cristianos debieran tener Cristo-estima. Tal y como el Apóstol Pablo dijo, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal.2:20).

El secreto para una vida Cristina victoriosa no se base la auto mejora, sino en la auto-renuncia de tal forma que Cristo pueda vivir a través de nosotros.

Esto no significa que Dios quiera que tengamos una mala imagen de nosotros mismos. Sólo depende de cuál “si mismo” estemos hablando. Lo ves, cada creyente nacido de nuevo se ha vuelto una nueva persona en Cristo (2 Cor. 5:17). (Efe. 4:22-24).

El viejo hombre es corrupto y en su mejor forma es incapaz de vivir la vida Cristiana. Este es el “si mismo” del que la mayoría de la gente quieren parchar y sentirse bien con él. ¡Ríndete! Tenemos que tener tiempo para morir a la vida de este viejo si mismo con todo lo bueno y lo malo; y encontrar una nueva identidad en Cristo.

¡El nuevo hombre es exactamente como Jesús es (1ª. Cor. 6:17)! Así es. Somos una totalmente nueva persona en Cristo. Tenemos todo lo que Jesús tiene, en nuestros espíritus (1ª. Juan 4:17). Tenemos una identidad totalmente nueva en Cristo. Entonces ¿por qué querríamos arreglar el viejo mi mismo en lugar de simplemente vivir el nuestro nuevo ser”.

Si nosotros permitimos que el nuevo hombre nos domine, caminaremos en poder y victoria en toda área de nuestras vidas.

¿Cómo puedes distinguir si tus pensamientos y emociones provienen del nuevo ser nacido de nuevo, o del viejo ser carnal? La Palabra de Dios es la clave. Jesús dice en Juan 6:63, “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida." Cualquier pensamiento o emoción que concuerda con lo que la Palabra de Dios dice acerca de ti proviene del hombre nuevo. Cualquier pensamiento o emoción que viola la Palabra de Dios es de tu viejo ser o del diablo.

Si estás enojado con alguien, estás en la carne (el viejo ser). Sólo arrepiéntete y regresa al ser espiritual ( el hombre nuevo) donde tienes amor, gozo y paz (Gál. 5:22). Si tienes miedo, estás en la carne “porque Dios no nos ha dado el espíritu de miedo, sino el del poder y el del amor, y el del sonido de una mente” (2ª. Tim 1:7). En lugar de ir a Dios y pedirle que El remueva el miedo, simplemente salte del ser carnal e intérnate en el espíritu donde no hay miedo (1ª Juan 4:18).

Esto es tan simple que necesitarías que alguien te ayudara a no comprenderlo. El problema es que hemos tenido mucha ayuda para no comprender estas simples verdades bíblicas, pero nosotros tenemos una solución.

Andrew Wommack

jueves, 24 de julio de 2008

Vida Eterna

Vida Eterna

Hay Más de Ello de lo Que Piensas

Por Andrew Wommack


Una ocasión tuve un empleado que me preguntó cuál era mi enseñanza más importante. No supe cómo responder. Yo pienso que todas son importantes. Todo lo que el Señor me ha mostrado funciona conjuntamente con otras verdades para hacer un todo. Dije que no podría señalar sólo una.

Este hombre había sido salvado milagrosamente de la adicción a la cocaína y él escuchaba mis enseñanzas día y noche. El quería llegar al punto de todo, al núcleo de la Cristiandad. Así que, finalmente me preguntó “Si tu tuvieras sólo una oportunidad para ministrar a una persona, ¿qué enseñarías?”

Todavía tuve que pensarlo por un momento, pero rápidamente vino la respuesta. Yo compartiría el significado de la verdadera vida eterna. Eso podía no sonar muy profundo o ni siquiera fundamental, pero ello es porque la mayoría de la gente no sabe lo que la Biblia quiere decir cuando habla acerca de la vida eterna.

Algunas personas podrían decir, “Vida eterna es vivir por siempre.” Pero no es eso. Nadie cesa de existir cuando muere. Todos viven por siempre ya sea en el cielo o en el infierno. “Bien, entonces, vida eterna debe ser vivir por siempre en el cielo en lugar del infierno.” Pero esto tampoco es.

Juan 3:36 dice,

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se rehúsa a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios vendrá sobre él.”

La vida eterna es una posesión de tiempo presente. No es algo que comience cuando lleguemos al cielo. Hay un sin número de escrituras que hablan de la vida eterna como algo que poseemos en esta vida. (Juan 4:14; 5:24; 6:27; 6:40, 47).

Entonces, la pregunta permanece “¿qué es vida eterna?” Esto es muy importante. Juan 3:16 dice que esta es la razón por la que Jesús vino.

“Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que quién crea en él no muera, mas tenga vida eterna.”

Muchas personas han pensado erróneamente que la meta de la salvación es el perdón del pecado para evitar el infierno. Esto no es lo que Juan 3:16 está diciendo. Ciertamente no perecer en el infierno es una parte importante de lo que Jesús vino a hacer. El lo consiguió a través del pago por todos nuestros pecados, pasados, presentes e incluso aquellos que todavía no hemos cometido.

Si eso fuera todo lo que hay para la salvación, eso es mucho más de lo que cualquiera de nosotros nos merecemos y por ende todavía valdría la pena predicarlo. Pero la salvación es mucho, mucho más que obtener el perdón para nuestros pecados de forma que podamos ir al cielo en vez de al infierno.

Permíteme decirlo de esta forma. Si todo lo que hicieras fuera pedirle a Jesús que te perdone tus pecados para que no perezcas en el infierno, entonces tu estás dejando fuera la vida eterna.

El pecado fue una barrera que se interpuso entre nosotros y un Dios santo. Tenía que ser removido. Eso es exactamente lo que Jesús hizo, y El lo hizo, y El lo hizo bien. El pecado ya no se interpone entre Dios y el hombre (2 Cor. 5:17). Pero ¿qué es a lo que eso nos da derecho?

Ciertamente nos da derecho a vivir por siempre con Dios en el cielo. Eso es maravilloso. Pero hay beneficios tremendos aquí mismo, ahora mismo en la tierra. La vida eterna es uno de esos beneficios.

Jesús definió por nosotros la vida eterna en Juan 17:3. Ese versículo dice:

“Y esta es la vida eterna, que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, quien tu has enviado.”

La vida eterna es conocer a Dios. Tu puedes estar decepcionado con esa definición. Tu piensas que conoces a Dios y que sin embargo no estás satisfecho. Tu quieres que ahí haya algo más. La clave radica en comprender lo que la Biblia quiere decir con esta palabra “conocer.”

Esto se está refiriendo a mucho más que simplemente el conocimiento intellectual. Puede verse en cientos de escrituras de la Biblia, como:“Conoció Adán a su mujer Eva, y ella concibió y dio a luz a su hijo Caín” (Gen. 4:1). Adán no sólo conoció a Eva intelectualmente. Eso no produce niños. El tuvo una experiencia íntima y personal con ella. Esto estaba refiriéndose al conocimiento entre un hombre y una mujer en la forma más íntima posible.

Similarmente, cuando Jesús dijo que la vida eternal era conocer a Dios, Él estaba hablando de tener una relación cercana, personal e íntima con Dios. ¡Eso es asombroso!

Muchas personas creen que Jesús murió para perdonar sus pecados, pero ellos todavía no tienen una relación cercana, personal e íntima con su Padre Dios. Ellos piensan que eso está reservado para el cielo. Ellos se contentan con pasar por la vida cantando canciones acerca de cómo y cuando llegaremos todos al cielo y de qué día tan grandioso será.

Sin quitarle nada al cielo, pero se supone que nosotros debemos tener vida eternal (esa relación cercana, personal e íntima con Dios nuestro Padre y con Jesucristo Su Hijo) ahora mismo.

Jesús dijo en Juan 3:15 que Dios amó tanto al mundo, que El dio a Su único Hijo para que aquellos que creyeran en El no perecieran sino que tuvieran vida eternal. Si todo lo que tú has hecho es creer en Jesús para no irte al infierno, entonces tú te estás perdiendo la vida eterna que el Señor quiere tener contigo ahora mismo.

¿Por qué esto es tan incomprendido? Es porque la iglesia ha cambiado el mensaje de la salvación. Ellos han puesto un punto después de la palabra “perecer” en Juan 3:16. Ellos le han dicho al mundo que la razón por la que Dios envió a Su Hijo era para morir por sus pecados para que ellos no perecieran, PUNTO. Eso excluye el verdadero mensaje de la vida eterna y de la relación íntima con Dios como meta de la salvación.

La fe viene de escuchar la Palabra de Dios (Rom. 10:17). Si nosotros no escuchamos que Jesús vino para regresarnos a la relación íntima con Dios, entonces nosotros no tenemos fe en ello y nosotros no lo experimentamos. Esto describe perfectamente la iglesia moderna de hoy día.

Tenemos muchas personas que han venido al Señor y recibido el perdón por sus pecados, pero ellos están salvados y atorados. Ellos están esperando al cielo para que ellos puedan empezar a vivir realmente. Eso es perderse del punto central de la salvación.

Si no hubiera vida después, si no hubiera cielo ni infierno, Juan 3:16 revela que Jesús de todas manera habría venido y fallecido por nuestros pecados para que nosotros pudiéramos de nuevo tener una relación íntima con El y con Su Padre ahora mismo, en este presente mundo malvado (Gal. 1:4).

Esta fue una de las principales diferencias entre la iglesia del primer siglo y nuestra iglesia moderna. Aquellas personas conocían a Dios íntimamente. Ellos tenían una relación con el Señor que no estaba esperando comenzar en el cielo, sino que estaba funcionando en ellos mientras ellos estaban todavía en este mundo.

Ellos no tenían las ventajas de la radio, la televisión, el internet o cualquier otro medio moderno de comunicación. Ellos ni siquiera alguna vez le pegaron una estampilla de parachoques en un camello. Y sin embargo, estos creyentes pusieron al mundo de cabeza con las verdades del Evangelio en sólo treinta años (Hechos 17:6). Ellos impactaron su mundo mucho más de lo que nosotros estamos impactando nuestro mundo hoy. ¿Por qué?

Ellos tenían tal profundidad de relación con un Dios Viviente que era contagiosa. En Roma, los Cristianos conocían a su Dios tan íntimamente que ellos cantaban Sus alabanzas conforme los quemaban en la hoguera. Hay registros históricos del emperador Nerón tapándose los oídos con sus dedos diciendo “¿Por qué estos Cristianos deben cantar?”

Ellos tenían mucho más que una doctrina y una esperanza. Ellos tenían una relación en tiempo presente que les permitía enfrentar con gozo terribles atrocidades. Hay registros históricos de Romanos, cuando atestiguaban el gozo de estos Cristianos quienes estaban siendo martirizados, rompiendo las filas y corriendo hacia ellos. Ellos sabían que ellos estarían condenados a la misma suerte, pero ellos voluntariamente aceptaban la muerte para que así ellos pudieran conocer a Dios en la misma manera cercana, personal e íntima como la de estos Cristianos.

Permíteme hacerte esta pregunta. No pretendo condenarte, sino iluminarte. ¿Cuántas personas morirían por tener aquello que tu tienes? ¿Tiene alguien envidia de tu relación con el Señor? Si no, entonces yo puedo sugerir que tu no estás experimentando la vida eterna tal como la Biblia la describe y tal como nuestro Señor Jesús murió para dártela.

Esto no es algo para algunos pocos selectos. Esto es la vida Cristiana normal. De hecho, si esta no es tu experiencia, tu no estás viviendo realmente. Esto es lo que condujo al Apóstol Pablo (Fil. 3:10) y a todos los primeros Cristianos. Esto sigue siendo lo que conduce a los Cristianos victoriosos hoy día. Todo se basa en una relación personal con una Persona, no sólo alguna doctrina.

Hay mucho más al respecto que quisiera compartir contigo. Es la base de todo lo que enseño. Pregúntale a mis estudiantes del Charis Bible College. Ellos te dirán que la respuesta a todo es una relación personal e íntima con el Señor. Y las buenas noticias es que el Señor quiere que tu la tengas más que tú.

Por favor ordena mi enseñanza intitulada “Eternal Life.” Esta puede ser una de las más importantes enseñanzas que tu has escuchado alguna vez. Si tu estás listo para que esta vida eternal funcione contigo, esto la hará aún mejor. Cada uno de nosotros puede ir más profundamente en nuestra relación con el Señor.

Una vez que comprendas que la verdadera vida eternal inicia con una relación personal con el Señor, esto te lleva a la pregunta: “¿Cómo empiezo?” Esta es una importante pregunta con una respuesta importante. No tengo espacio para escribirla aquí, pero mi enseñanza “Ministering unto God” va de la mano con “Eternal Life” y te ayudará a iniciar.

Andrew Wommack

martes, 17 de junio de 2008

¿Quién Eres Tu En El Espíritu?

Quién Eres Tu En El Espíritu
escrito por Andrew Wommack


Si yo te preguntara ¿Sabes tú quién eres? tu respuesta inmediata sería, “por supuesto que lo sé”. Pero podrías imaginarte ¿cómo sería si súbitamente perdieras toda memoria de tu nombre, donde vives, quién era tu cónyuge, tus hijos, en dónde trabajabas, etc.?
Sería terrorífico. Hay una gran seguridad en saber quién eres. Esa es la razón por la que la gente es tan renuente al cambio. Ellos están seguros en lo que ellos conocen y son muy temerosos de lo que ellos no conocen.

Bien, también es una necesidad que sepas en quién te has convertido en tu espíritu. Tu eres una nueva criatura en tu espíritu (2 Cor. 5:17), y tu tienes que reeducar tu mente para pensar de esa manera previo a que la perfecta voluntad de Dios se ponga de manifiesto en tu carne (Rom. 12:1-2). Somos más que conquistadores a través de Cristo, pero no nos beneficiaremos de esa verdad sino hasta que nos convenzamos a nosotros mismos de ello, no mucho más de lo que un millonario se beneficiaría de su cuenta bancaria si él no supiera que ahí esta. Esta es la situación en la que ha estado el cuerpo de Cristo. Simplemente hemos sido ignorantes de quien somos en Jesús (en nuestro espíritu) y de los derechos y privilegios que son nuestros.

Un ejemplo de esto en lo natural es nuestra libertad como Americanos. De acuerdo con el preámbulo de la Constitución, hemos sido dotados por nuestro Creador con ciertos derechos inalienables que nos son garantizados por los documentos gobernantes de los Estados Unidos de América. Hay un sistema judicial electo para hacer cumplir esos derechos. Pero, con esos derechos también hay responsabilidades. Es responsabilidad de cada individuo conocer cuáles son sus derechos e ir a través de los canales apropiados para obtenerlos. Millones de infractores de la ley nunca han sido traídos a juicio porque la víctima, por una razón u otra, no levantó cargos.
En muchos casos, estoy seguro que la gente no conocía sus derechos.

Durante la presidencia de Abraham Lincoln, el firmó la Proclamación de Emancipación, que liberó a todos los esclavos Americanos. Pero había casos documentados donde los dueños de esclavos ocultaron la Proclamación y los esclavos continuaron sirviendo en esclavitud puesto que ellos ignoraban del cambio que había tenido lugar. Esa exactamente ha sido la estrategia de Satanás contra la iglesia. Mientras Oseas 4:6 dice, "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento." Y la 2 de Pedro 1:3 dice, "Conforme su divino poder nos ha concedido cuanto se refiere a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento perfecto del que nos ha llamado por su gloria y virtud." Si Satanás puede mantener ignorante a un Cristiano o en la incredulidad acerca de en quién se han convertido y sus derechos como un hijo del Reino, el los puede mantener en la esclavitud aún cuando la ley de libertad en Jesucristo ¡ya haya sido puesta en vigor!

La forma más efectiva en que el Diablo ha hecho esto es mediante la incredulidad religiosa, específicamente las enseñanzas doctrinales de que nosotros somos indignos, condenados y todos pecadores, salvados por gracia.
Alabado sea Dios. Yo era un pecador, pero me salve por gracia y ahora soy justo para Dios en Jesucristo. (2 Cor. 5:21). Mi hombre espiritual ya no es indigno nunca más. Efesios 4:24 dice, "Y vestíos del Nuevo hombre [esto está hablando de tu espíritu que ha vuelto a nacer], creado por Dios en la justicia y verdadera santidad." ¡Mi espíritu es justo y verdaderamente santo! ¡Aleluya!

Pero alguien podría decir, "Todas nuestras justicias son como trapos sucios” (Is. 64:6), y "No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo" (Rom. 3:10). Estas escrituras se refieren a nuestra vanagloria, que nunca nos llevará a la hermandad con Dios porque "todos pecaron y están privados de la gloria de Dios" (Rom. 3:23). Pero Jesús tomó nuestro pecado y se hizo pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justos para Dios en El (2 Cor. 5:21). Esto significa nuestros nuevos espíritus. Esa es la parte de nosotros que está en El. Si aceptas la primera parte de este versículo, que Jesús se hizo pecado por nosotros, entonces tu tienes que aceptar la siguiente parte, que hemos recibido Su justicia. Esta no es una justicia que es impartida en el cielo. Será perfeccionada en el cielo, espíritu, alma y cuerpo glorificado. Pero como dice Efesios 4:24, nuestros espíritus son ahora justos y verdaderamente santos. Dice Hebreos 12:23, hablando de la iglesia, “los espíritus de hombres justos se hicieron perfectos."

El espíritu que teníamos y que estaba muerto en Dios, se ha ido, y el nuevo espíritu que recibimos en la salvación es justo, verdaderamente santo y perfecto. De hecho es el mismo espíritu que tendremos durante toda la eternidad. No ha sido cambiado ni mejorado. La parte de la carne será cambiada, pero nuestro espíritu de salvación está completo. Colosenses 1:12 dice que nosotros fuimos (tiempo pasado) hechos aptos (capaces) para participar de la herencia de los santos. En nuestros espíritus, ahora somos vencedores y el resto de la vida Cristiana, puesto muy simplemente, es la renovación del cuerpo y alma a esa verdad. Romanos 12:2 lo dice de esta forma, "No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato, lo que es perfecto." Pablo no oró para que ellos recibieran alguna cosa nueva de Dios, sino más bien que ellos renovaran sus mentes y comprobaran (o se hiciera manifiesto a los sentidos físicos) lo que ya estaba ahí. En el nuevo nacimiento Dios no nos cambió sólo en principio, sino que somos ahora en nuestros espíritus una creación totalmente nueva. Pero hasta que primero no nos demos cuenta de esto y luego actuemos con fe, el diablo continuará oprimiéndonos.
El primer paso para la fe es el conocimiento. Romanos 10:14 dice, "¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? " y el versículo 17 dice, "Así que la fe viene por el oir, y el oir por la Palabra de Dios." La ignorancia de quién somos en nuestros espíritus ha hecho imposible para nosotros que actuemos en la fe correspondientemente.

Filemón 6 dice, "Para que la comunicación de tu fe sea eficaz por el conocimiento de todo bien que está en vosotros por Cristo Jesús." Este versículo deja claro que tu fe se vuelve eficaz (empieza a funcionar) por conocer las buenas cosos en tu espíritu. Tu podrías darle la vuelta al versículo y no cambiar su significado al decir que si tu no sabes lo que ha tenido lugar en tu ser espiritual, tu fe no funcionará.

La enseñanza religiosa que la mayoría de la gente ha recibido les enseñó o les dejó la impresión de que no hay nada bueno en nosotros. Se nos ha enseñado que la forma de activar el poder de Dios en nuestras vidas es mantener continuamente frente a nosotros nuestra debilidad e desmerecimiento. Esto está caracterizado por lo que yo llamo “actitud de falsa humildad” que permea a muchos Cristianos. Escucharás frases tales como “Sin Jesús, yo no puedo hacer nada” la cual es totalmente cierta, pero no está equilibrada con la verdad “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Necesitamos darnos cuenta de que somos totalmente de Jesús, pero necesitamos ir más allá de eso para darnos cuenta de que conforme dependemos de Jesús, nosotros somos completamente superiores a cualquier arma que el diablo pueda usar contra de nosotros. Somos vencedores del mundo (1 de Juan 5:4). Hebreos 12:2 dice que tenemos que poner los ojos en Jesús el autor y consumador de nuestra fe, pero la mayoría de nosotros hemos estado viéndonos a nosotros mismos. ¡No me sorprende porque hemos estado cansados y desfallecidos en la batalla (Heb. 12:3)!

Conforme nosotros cambiamos nuestra atención de nuestra propia fragilidad a la suficiencia en Cristo y tomamos nuestro lugar en El, nuestra fe será activada, y nosotros comenzaremos a vivir como los niños del Reino que somos.

Andrew Wommack

La Realidad de la Fe

"La Realidad de la Fe"
escrito por Andrew Wommack


Muchas personas piensan que la fe es actuar como que algo sea, cuando en realidad no lo es, y que si hacemos eso durante el tiempo suficiente, entonces se convertirá en ello. Pero eso no es todo. La fe es real.

Hebreos 11:1 dice,

"La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven.”

Fe es sustancia. Esto está diciendo que la fe es real. Es la evidencia de lo que no se ve. Observa que no dice “de lo que no existe". Sí existen. Sólo que no se ven.

Incluso en el mundo natural, nos damos cuenta de que hay cosas que sí existen que no podemos ver. No podemos ver las señales de televisión, pero sí existen. De hecho, dondequiera que tu estés ahora mismo hay señales de televisión ahí contigo. Si dices que “No las hay” solo porque tu no las puedes ver o escuchar, eso no significa que no existan. Sólo significa que no eres muy listo. Sí existen, sólo que no las ves. Hay realidades que no se ven.

Un televisor puede hacer visibles las señales invisibles. Cuando vemos las imágenes no es cuando se vuelven reales. Estas ya estaban ahí. Un televisor no genera imágenes. El aparato sólo recibe la señal y la convierte en vistas y sonidos que podamos percibir. Pero las señales de televisión ya estaban ahí, antes de que lo encendiéramos.

Probablemente cada persona que lea este artículo alguna vez ha visto la televisión cuando de repente la imagen se fue. ¿Qué hiciste? Apuesto a que no llamaste a la televisora y te quejaste de que hayan detenido la transmisión. La primer cosa que hiciste fue revisar y verificar si todo estaba funcionando en tu aparato de televisión ¿Si había luz eléctrica? ¿Si estaba conectado? ¿Si algún circuito se hubiera fundido? Tu revisaste tu receptor para verificar qué estaba mal con él. Tu confiaste que la estación televisora transmitía 24x7. Tu no lo cuestionaste hasta que eliminaste todos los posibles problemas con tu aparato.

Similarmente, Dios es real y existe. El no puede ser visto. El está transmitiendo Todo su poder y bendiciones 24x7. Nunca es el transmisor de Dios el que está roto. Siempre el problema es nuestro receptor. Si le pedimos a Dios algo y no lo vemos manifestarse instantáneamente la mayoría de las personas se preguntan por qué Dios todavía no ha respondido a su oración. Ellos asumen que es porque ellos no han visto o escuchado nada, nada ha ocurrido. Eso es totalmente incorrecto. Necesitamos tener más fe en Dios de la que tenemos en una estación de televisión.

Hay un ejemplo muy bueno de esta verdad en 2 de Reyes 6. Eliseo, el profeta de Dios, estaba revelando al rey de Israel los planes de batalla de los Sirios. Cada vez que el rey de Siria trató de emboscar al rey de Israel, Eliseo le advirtió al rey de Israel, y él pondría una emboscada a la emboscada del Sirio. Esto ocurrió tan a menudo que el rey de Siria finalmente pidió a sus siervos que le revelaran quién era el traidor. El sabía que el rey de Israel no podría estar maniobrando como lo hacía sin información interna.

Cuando uno de los sirvientes del rey de Siria le dijo que Eliseo, el profeta de Dios, estaba revelando al rey de Israel las palabras que el rey de Siria dijo en sus aposentos, el rey de Siria envoi a sus ejércitos a capturar a Eliseo.

Segunda de Reyes 6:15 dice,

"Al día siguiente se levantó el criado del hombre de Dios para salir, pero el destacamento rodeaba la ciudad, con caballos y carros, y su criado le dijo “¡Ay mi señor! ¿qué vamos a hacer?”

Cuando el sirviente de Eliseo vio las tropas de Siria se apanicó. El sabía por qué estaban ahí. Ellos habían descubierto que Eliseo era el que le estaba diciendo al rey de Israel los planes de batalla del rey de Siria. Ellos estaban en un gran problema. Observa la respuesta de Eliseo a esta situación en 2 de Reyes 6:16: "El respondió: No temas, que hay más con nosotros que con ellos.”

La gente que no cree que existe nada fuera de sus cinco sentidos diría que Eliseo estaba mintiendo. El estaba confesando algo que era aunque realmente no estuviera, esperando que se convirtiera. Pero esta no es del todo la forma. Eliseo habló la verdad. Había más con el que con el ejército Sirio. Es solo que las fuerzas de Eliseo estaban en la realidad no visible.

La clave para comprender esto es reconocer que hay otro ámbito de realidad más allá de este mundo físico. Aquellos que están limitados a sus cinco sentidos siempre lucharán con esto. Ellos piensan que Eliseo estaba mintiendo, y de hecho, el hubiera estado mintiendo si todo lo que existiera fuera este mundo físico. Podrías contra las tropas Sirias por miles y ahí estaban solamente Eliseo y su sirviente. Pero Eliseo no estaba mintiendo porque había otro mundo de realidad. Si tu vieras la imagen completa, el mundo físico y el espiritual, entonces Eliseo estaba en lo correcto. En el ámbito espiritual ahí había alrededor de Eliseo más corceles y carruajes de fuego que los que había en las tropas Sirias.

De acuerdo a la 2 de Reyes 6:17,

"Oró Eliseo y dijo, SEÑOR, abre sus ojos para que vea. Y el SEÑOR abrió los ojos del criado y vio que la montaña estaba llena de caballos y carros de fuego en torno a Eliseo. "

Los ojos físicos de Gehazi ya estaban abiertos. Dios estaba abriendo sus ojos espirituales. El pudo ver con su corazón dentro del mundo espiritual. Y cuando el mundo espiritual fue tomado en cuenta, entonces la declaración de Eliseo fue perfectamente verdadera.

Aquellos que ven la fe como un intento de hacer real algo que no lo es siempre entrarán en conflicto con aquellos que ven la fe como simplemente hacer que lo que es verdadero espiritualmente se vuelva una verdad física. Aquellos que limitan la verdad a sólo el ámbito físico dirían que Eliseo era uno de esos cultitas de “decláralo y demándalo”, “nómbralo y tómalo”. Pero al decir tales cosas ellos se condenan a sí mismos. Ellos muestran que sólo consideran real aquello que ellos pueden ver, escuchar, saborear, oler y sentir. Esto es lo que la Biblia llama “carnal.”

Los Sirios no desaparecieron cuando los ojos de Gehazi se abrieron. Ellos seguían ahí. La verdad física seguía siendo cierta, pero ahí había una verdad espiritual mucho mayor que emergió. La verdadera fe no niega la realidad física, sólo se rehúsa a permitir que la verdad física domine sobre la verdad espiritual. La verdadera fe somete la verdad física a la realidad de la verdad espiritual.

Dado que Eliseo creía en las realidades del mundo espiritual, el levantó su mano y golpeó a todos los Sirios con ceguera. Luego el condujo a todo el ejercito Sirio cautivos hacia el rey de Israel. ¡Alaba al Señor! Eso no esta mal para un viejo profeta cuya gente carnal diría que lo hizo el solo.

Eliseo no estaba diciendo un ambicioso deseo y deseando que se tornara realidad. El sabía lo que era real en el mundo espiritual y él controlaba sus acciones y emociones como correspondía. No hay ninguna indicación de que Eliseo vio los caballos y los carruajes de fuego alrededor de él. Aquellos que operan en la verdadera fe no necesitan ver con sus ojos físicos. Su fe es evidencia suficiente.

En un retiro había una mujer quien tenía un enorme bocio en su cuello. Ella pasó al frente por oración y supo que ella sabía que estaba sanada. Entonces, se levantó frente a la audiencia y dio testimonio de que su bucio había sanado. Sin embargo el bucio todavía era visible. Pero la gente alabó al Señor, pensando que la sanación se manifestaría por si misma en breve.

Al año siguiente en el mismo retiro, la mujer se levantó y alabó al Señor por su sanación, pero todavía no había ninguna prueba visible. Esto preocupó a muchas personas, pero ellos no dijeron nada. Entonces al siguiente año ocurrió lo mismo. Esto era demasiado para la mayoría de las personas y ocasionó que los líderes del retiro se acercaran a esta mujer para decirle que ella no podía testificar de su sanación hasta que el bocio se hubiera ido.

La mujer le dijo al Señor que ella sabía que El la había sanado y que ella no necesitaba tener resultados visibles para creerlo. Para colmo de los incrédulos, ella le pidió al Señor que físicamente removiera el crecimiento. Este desapareció y la mujer les mostró lo que ella ya sabía que era verdad. Tu puedes ser tan fuerte en la fe. Tu fe es sustancia y toda la evidencia que tu necesitas. La fe es real.

Yo he experimentado esta en mi propia vida. Cuando mi hijo menor, Peter, murió el 4 de marzo del 2001, mi esposa y yo declaramos nuestra fe y dijimos “El primer reporte no es el último reporte” Hablamos de que resucitara la vida nuevamente en el cuerpo de Peter y entonces nos dirigimos hacia el pueblo. El tiempo que transcurrió desde que recibimos la llamada hasta que llegamos a donde estaba Peter fue de una hora quince minutos. Durante ese tiempo, yo estaba operando en fe. Recordé las profecías que todavía no se habían cumplido en la vida de Peter y por lo tanto yo sabía que no era tiempo de morir para Peter. Yo me regocijé por fe, viendo a Peter vivo y bien.

Mi hijo mayor, Joshua, me alcanzó en la puerta y dijo, "Papá, cinco o diez minutos después de que te hablé, Peter simplemente se sentó”. ¡Gracias Jesús! Este es el punto: yo no me regocijé más una vez que ví a Peter levantarse de la muerte, de lo que me regocijé mientras estaba todavía manejando. Durante el trayecto, yo sabía que Peter estaba vivo y me estaba regocijando con todo lo que podía. De hecho fue anticulminante cuando yo ví en lo físico lo que ya había visto en lo espiritual. No me tomes a mal, yo fui bendecido y regocijado de ver a mi hijo levantarse luego de estar muerto por cinco horas. Pero la realidad física no era más real para mí que la realidad espiritual de la fe.

Esta es la manera en la que vivo. Yo se que no es “normal”, pero no voy a obtener resultados “normales” tampoco. Yo he estado creyendo en grande, y ha habido grandes resultados de esa creencia. Cuando nos mudamos a nuestras nuevas oficinas y cuando vimos la bodega terminada eso fue y será anticulminante. Yo estoy viendo todas esas cosas en el espíritu ahora. Cuando ellas se manifiesten físicamente otros van a estar impresionados, pero yo estoy impresionado ahora.

Yo no estoy creyendo en algo que no es real para convertirse en realidad. Yo he visto el ámbito espiritual por fe, y simplemente estoy hacienda que lo que he visto en el mundo espiritual se manifieste en el mundo físico. Todas las cosas que veo con mis ojos físicos ahora, ya las había visto en mi corazón. Las ví en mi interior antes de verlas en el exterior. Esta es una forma maravillosa de vivir. Esta es la vida Cristiana normal. Esto es caminar por fe y no por visión. (2 Corintios 5:7).


Andrew Wommack

Caminando por Fe

"Caminando por Fe"
escrito por Andrew Wommack


Un año en el evento anual del Charis Bible College Fin de Semana para Expandir Tu Visión, conforme yo estaba adorando al Señor, yo solo supe en mi corazón que el Señor entró al salón. No lo sentí, yo solo lo supe. Supe que El caminó al auditorio a través de las puertas frontales izquierdas y fue directo al frente en el escenario. El se paró ahí junto a mí por un momento, entonces El se dio la vuelta y descendió por el pasillo central hasta atrás del salón.

Yo sé que el Señor prometió que El siempre estaría con nosotros, de hecho, vive dentro de nosotros. Pero ahí había una manifestación tangible de Su presencia. Para ponerlo muy simple, yo creo que lo que llamamos unción es solo una manifestación de lo que ya es verdad en el ámbito espiritual. El Señor está siembre con nosotros, pero su presencia no siempre es tangiblemente manifiesta. Esta ocasión lo fue.

La presencia del Señor fue tan real, que abrí mis ojos para ver si yo podría verlo. En instantes, la gente empezó a caer de rodillas y adoraron al Señor en la misma secuencia como había sentido Su presencia caminando a través del salón. La gente se alegraba y sollozaba en voz alta. Esto era un tiempo poderoso de estar en la presencia manifiesta del Señor.

Pero aquí está la cuestión que fue tan especial para mí: Yo físicamente no pude ver o sentir nada extraordinario. No lo necesitaba. Lo supe por fe. Por el Espíritu supe lo que estaba ocurriendo antes de que abriera mis ojos y viera la confirmación del Señor moviéndose a través de la audiencia y tocando a la gente. Estaba tan satisfecho de saber estas cosas por el Espíritu como si yo hubiera sido físicamente abrumado y fijado al suelo bajo el poder del Espíritu Santo.

Conforme la reunión continuo, hubo muchas personas tocadas por la presencia manifiesta del Señor. Fue una de esas veces en que la gente quiere construir tres tabernáculos y simplemente acampar ahí. (Mateo 17:4). Aunque yo disfrutara a fondo de la experiencia entera, he llegado al lugar donde la fe cuando la presencia de Dios no está de manifiesto es tan verdadera como los tiempos especiales cuando el sentir confirma lo que la fe cree.

Aquella noche yo ministré sobre Lucas 24 donde los dos discípulos de Jesús estaban caminando hacia Emaús. Conforme caminaban por el camino, el Jesús resurrecto se les unió pero ellos no le reconocieron.

La Escritura dice,

"Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados para que no le conociesen.” (Lucas 24:15-16)

Estos eran los discípulos de Jesús y no obstante ellos no lo conocieron. ¿Cómo fue posible? ¿Cómo podría ser que tu no reconocieras a una persona con la que has vivido por más de tres años? Marcos tomando en cuenta este mismo suceso nos da la respuesta. Marcos condensa todo el encuentro en un versículo y dice,

"Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo". (Marcos 16:12)

La razón por la que los discípulos de Jesús no lo reconocieran a El fue porque El estaba en otra forma. Esto no significa que El pareciera otra persona y tuviera diferentes características físicas. En ese mismo día, justo minutos después de su encuentro con los discípulos en el camino de Emaús, Jesús se apareció a sus discípulos en Jerusalén y les mostró la huella de los clavos en Sus manos y pies (Lucas 24:39). Este era el mismo Jesús que ellos conocieron íntimamente con anterioridad. Él soportaba las señales de crucifixión en Su cuerpo resucitado. Pero ellos no lo conocían porque Él estaba ya no en un cuerpo físico. Él estaba en un cuerpo espiritual, glorificado. Ellos estaban buscando con los ojos físicos que solo ven cosas físicas, y Jesús estaba en un cuerpo espiritual que sólo podría ser plenamente reconocido con la visión espiritual.

Aquí hay una verdad asombrosa: Las cosas espirituales sólo pueden ser percibidas por nuestros espíritus. Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:6,

"Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido de Espíritu, espíritu es”.

Lo que Jesús estaba diciendo es, la carne es carne y el espíritu es espíritu. Tu no puedes percibir al espíritu a través de los sentidos carnales. Son mundos o ámbitos de la realidad totalmente diferentes.

El Apóstol Pablo hizo el mismo punto en 1 de Corintios 2:14 donde él dijo,

"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.

Los sentidos físicos no pueden discernir las cosas espirituales. Esto no está hablando solamente de comprender las verdades espirituales con nuestras mentes; esto también aplica a ver realidades espirituales con nuestros ojos o sentir cosas espirituales con nuestras emociones. Por supuesto que hay excepciones donde Dios abrió los ojos físicos para posibilitar que la gente vea ángeles e incluso el cielo, pero normalmente la única manera de acceder al ámbito espiritual es a través de nuestros espíritus por fe.

Aunque los tiempos especiales de la presencia manifiesta del Señor ocurren realmente cuando podemos sentir en el natural lo que es siempre verdadero en el espiritual, esta es la excepción en vez de la regla. No debemos estar más emocionados cuando sentimos algo que cuando estamos simplemente caminando en las promesas de Dios por fe. ¡Esta es una declaración radical!

El Señor empezó a enseñarme esto en mi temprano caminar con El. El 23 de marzo de 1968, el Señor se me manifestó en una forma tangible. Por cuatro meses, yo estaba físicamente consciente del amor y la presencia del Señor conmigo de un modo que virtualmente no requería fe. Yo lo podia sentir. Era impresionante. Pero cuando la sensación física se fue. Luego de un corto tiempo, yo fui reclutado y me encontré en Vietnam. La ausencia del compañerismo cristiano y todo a lo que estaba acostumbrado agudizó mi desesperación por el amor y la presencia del Señor. Yo podría decir sinceramente que yo estaba desesperado por Dios en el peor sentido de la palabra.

Entonces un día me desperté y sentí como si Dios se hubiera ido totalmente. No tenía ninguna sensación de Su presencia. La desesperanza y el miedo me invadieron como nunca en mi vida. Recuerdo que alguien entró a mi guarida y lo escondí bajo un altero de ropa. Estaba tan asustado que no podía enfrentar a nadie. Me sentí exactamente como en Efesios 2:12 que dice, "En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo."

Sentí como si Dios hubiera muerto o por lo menos me hubiera abandonado. Por tres días hice todo lo que sabía para tratar y recobrar la presencia de Dios. Ayuné, oré y estudié la Palabra constantemente. Nada parecía hacer ninguna diferencia. Entonces en la mañana del tercer día, me desperté y me encontré a mi mismo arrodillado al lado de mi lecho orando. Nada especial estaba ocurriendo, pero la simple presencia del Señor estaba de regreso. O quizá era simplemente que el miedo y la desesperanza se habían ido. Lo que fuera que fuese, yo tenía mi paz normal de regreso.

Sé que de acuerdo a las Escrituras que el Señor nunca nos deja ni abandona, entonces creo que era sólo mi percepción de que el Señor me había dejado. Sin embargo, esto me enseñó una lección maravillosa. Descubrí que yo había dado por sentado la paz diaria que la perdurable presencia del Señor produce. Creo que el Señor estaba cansado de que le rogara para tener una experiencia emocional especial. El quería que yo empezara a caminar por fe en lugar de sentir. De modo que El que me quitó la conciencia de Su presencia y me dejó sentir lo que seguramente se siente el infierno (la ausencia total de Dios). Esto tuvo un impacto profundo en mí.

Renuncié a mis peticiones por una epifanía y solo empecé a agradecerle a Dios por lo que tenía. Me metí en la Palabra de Dios y comencé a creer que el Señor estaba conmigo y me amaba, no a causa de lo que yo sentía, sino porque El me lo dijo en Su Palabra. Y comencé la transición de los sentimientos a la fe, de lo carnal a lo espiritual, de la inmadurez a la madurez. Esta es la forma en que yo me relacionaba con el Señor aquella noche en nuestro Fin de Semana para Expandir tu Visión del CBC. (Charis Bible College)

Percibí la presencia y el ministerio del Señor aparte de los sentimientos. Fue solo una revelación del Señor que yo acepté por fe. Cuando las manifestaciones confirmaron lo que yo sabía por fe, yo no estaba más cierto de Su presencia que lo que estuve antes de que llegara la confirmación física. Yo no dependía de alguna experiencia física. Yo tuve cada día amor, alegría y paz en las que camino, pero tuve fe que me dejó saber que que el amor y la presencia de Dios estaba conmigo en una forma infinitamente más grande que cualquier cosa que yo pudiera ver o sentir.

He tenido algunos encuentros imponentes con el Señor, e indudablemente, tendré más. Pero independientemente de lo maravillosas que son las experiencias que tu o yo tenemos con Él, son limitadas. Sólo hemos rasgado la superficie o hemos tocado la punta del iceberg del gran e imponente amor de Dios. Lo que tenemos dentro es infinitamente más poderoso y maravilloso que podemos vislumbrar y así será siempre. Tu no siempre podrás percibir la paz y la presencia de Dios contigo, pero lo está. Incluso en los tiempos cuando las circunstancias te gritan y afectan tus emociones, la gloria de Dios está ahí mismo dentro de ti, dándote amor, alegría, paz, y todos los frutos del Espíritu enlistados en Gálatas 5:22-23.

Tu no siempre vas a sentir la presencia de Dios. Esto puede impactarte o decepcionarte, pero así es. Y si tu estás creyendo poco realistamente que tendrás una manifestación constante de Su amor y su presencia, tu estás fuera del alcance de Dios y con un pie puesto para decepcionarte. Así no es El. El Señor ama trabajar en maneras sutiles que sólo son percibidas por la fe.

Mira la forma en que Jesús vino a la tierra. El no vino en un estilo grandioso. El vino humildemente, como un niño nacido de padres pobres. Su nacimiento no fue anunciado al César o al rey Herodes. Fue anunciado a humildes pastorcillos. Incluso el cuerpo físico de Jesús no era excepcional. Isaías 53:2 dice "No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiéramos estimar."

Cuando la gente miraba el cuerpo físico de Jesús, requería fe el creer que El era Dios. El no era hermoso. El era natural. El no era extraordinario. Y cuando Jesús se levantó de la muerte, El nunca se mostró a ninguna persona que no fuera uno de Sus discípulos. Podríamos pensar que El se perdió de una gran oportunidad. Miles lo habían visto crucificado solo tres días antes. Todo lo que hubiera tenido que hacer era caminar por las calles de Jerusalén o ir al salón de juicios de Pilatos y las personas se hubieran forzado a reverenciarlo arrodillados y reconocerlo como el Cristo. Pero esa no es la naturaleza de Dios. Hebreos 11:6 dice, "Pero sin fe es imposible agradar a Dios."

Nuestro Dios es un Dios de fe, y se requiere fe para complacerle. El podría hacer que un ave se posara en tu hombro y te dijera que El te ama cada minuto de cada día. El podría escribir tu nombre con instrucciones en cada nube que cruza. El podría hacer que ángeles te visitaran cada mañana y noche para afirmarte que lo que El dice en Su Palabra es verdad. Pero esa no es fe, y así no es Dios. Segunda de Corintios 5:7 dice, "porque por fe andamos, no por vista."

Nosotros no caminamos por fe sólo cuando tenemos a la vista lo que realmente deseamos. Nosotros caminamos por fe, punto. Cuando la visión llega nosotros alabamos a Dios y seguimos caminando por fe.

Las cosas que te he intentado compartir en este artículo son profundas. No todos se dan cuenta de la importancia. Pero la fe es altamente superior a los sentimientos tal como el verdadero amor lo es sobre la lujuria. En realidad no hay comparación. Sin embargo la lujuria parece ser más común y fácil de llegar que el verdadero amor. Similarmente, la dependencia en nuestros sentidos es más común entre los Cristianos que la fe. Nosotros conocemos lo que Dios dijo en Su Palabra, pero no lo sentimos y por tanto nosotros no lo creemos. Eso está mal. La fe antecede a los sentimientos y siempre triunfa sobre los sentimientos. La fe producirá sentimientos, no siempre, pero algunas veces y necesitamos disfrutarlos cuando estos sentimientos vengan. Estar controlado por los sentimientos es un GRAN obstáculo a la fe verdadera. Tenemos que ponernos al lugar donde la Palabra de Dios es prueba suficiente bastante sin la confirmación emocional.

He realizado una lección en audio de este tema desde Lucas 24, intitulado “Caminando por Fe”. En esta enseñanza comparto la experiencia del Fin de Semana para Expandir Tu Visión y mi historia de Vietnam que relaté en este artículo. Entro en mucho detalle sobre este tema y pienso que podría realmente hacer una gran diferencia en tu vida. Hay mucho más de esto que lo que pude resumir en este artículo.

Andrew Wommack