martes, 17 de junio de 2008

Cómo Ser Feliz

"Cómo Ser Feliz"
escrito por Andrew Wommack


La felicidad es una búsqueda universal. No hay lenguaje, cultura, raza o religión que no comparta este objetivo común. Todos quieren ser felices. Así nos hizo Dios. Es la voluntad de Dios para nosotros que seamos felices.

¿Entonces por qué hay tanta gente infeliz? ¿Eres verdaderamente feliz?

En América cada año se gastan miles de millones de dólares en entretenimiento, deportes, artículos de lujo y muchos utensilios para ahorrar tiempo que se supone que incrementan nuestro sentido de disfrutar, dando con ello mayor felicidad. Pero no está funcionando.

La gente de hoy día, con todas sus ventajas, no está siendo más feliz que la gente de una o dos generaciones atrás. De hecho, la gente está más infeliz hoy día que nunca antes. Puedes comprobar esto si revisas la tasa de suicidio, de consumo de drogas, y las recetas para antidepresivos. ¿Qué está ocurriendo? ¿Será la felicidad verdadera una meta que puede obtenerse? ¿Estamos equivocados en buscar la felicidad?

Va a ser totalmente impactante para muchas personas lo que las Escrituras dicen al respecto de nuestra felicidad. Por ejemplo, la mayoría de las personas tiene una imagen de Jesús como una persona triste, o al menos no de lo que nosotros llamaríamos una persona feliz. La felicidad y la santidad no van de la mano en la mayoría de las mentes de las personas.

Es cierto que Jesús fue

"un hombre lleno de dolor acostumbrado al sufrimiento" (Is. 53:3).

Pero, El también fue ungido con el óleo de la alegría más que Sus compañeros:

"Dios… por eso te ungió con óleo de alegría más que a tus compañeros” (Heb. 1:9).

Esto significa que Jesús era más feliz que cualquiera de Su tiempo. ¡No es malo estar contento!

Jesús conoció la pena y la aflicción, pero fue en la misma forma en que nosotros experimentamos esas emociones por aquellos que amamos y que están padeciendo. Jesús no estaba deprimido ni triste por Sus problemas. El tomó NUESTRA pena y cargo NUESTRA aflicción tal como El cargo NUESTRO pecado. Jesús no tenía cara larga. Jesús era feliz.

Lucas 10:21 dice,

"En aquel momento, se llenó de regocijo Jesús en el Espíritu Santo. “

La palabra Griega para “regocijó” es "agalliao", que significa “saltar de alegría” (según Strong). Esta es la misma palabra Griega que fue usada en la 1 de Pedro 1:8 cuando Pedro dijo, "se alegran con una alegría tan grande y gloriosa que no pueden expresarla con palabras."

Jesús probablemente físicamente no dio un salto de alegría dado que la Escritura dice que El “se regocijó en espíritu”. Pero esto si describe una exhuberancia de parte de Jesús. El Diccionario Webster de 1828 del idioma Inglés define “regocijar” como “experimentar la alegría y júbilo en un alto grado, estar estimulado por sensaciones vivas y gratas." Jesús estaba feliz.

¿Cuándo fue la última vez que tu honestamente te regocijaste en el Señor?

A muchos Cristianos se les enseñó que estar “sufriendo" es santo. Ellos se fuerzan a sí mismos para no permitir nunca que la felicidad les domine porque ellos sienten que deben estar en un estado de pesar y arrepentimiento constante acerca de la condición de nuestro mundo. Pero eso no es lo que enseñan las Escrituras. Pablo dijo,

"No se aflijan por nada, sino presénteselo todo a Dios en oración; pídanle y denle gracias también. " (Filipenses 4:6).

Debemos

"Vengan a las puertas y a los atrios de su templo con himnos de alabanza y gratitud. ¡Denle gracias, bendigan su nombre! " ( Salmos 100:4).

“Porque el yugo de Jesús es suave y Su carga ligera” (Mateo 11:30).

Nehemías 8:10 dice,

"Id y comed manjares grasos, bebed bebidas dulces y mandad su ración a quien no tiene nada preparado. Porque este día está consagrado a nuestro Señor. No estéis tristes: LA ALEGRIA DEL SEÑOR ES VUESTRA FORTALEZA” (énfasis añadido).

Se supone que nosotros debemos regocijarnos. Esa es nuestra fortaleza. Aquellos que no se están regocijando no son fuertes, y esta es una gran razón por la que las personas se desmayan al enfrentar la adversidad de hoy. (Prov. 24:10).

TRISTEZA = TENTACIÓN

Piensa esto: Si tu fueras el diablo y quisieras tentar a Adán y Eva para que pecaran, ¿cómo lo harías? Después de todo, ellos son perfectos y viven en un mundo perfecto. Tu no puedes tentarlos con lujuria hacia otro que no sea su pareja --no había nadie más. No podías tentarlos con dinero o cosas. No podías amargarlos por los sucesos que les ocurrieron en su infancia. Ellos nunca fueron niños. Ellos nunca tuvieron un problema. ¿Cómo tentarías una persona como esa?

Lo que hizo Satanás fue concentrar la atención de Adán y Eva en la única cosa en toda la creación que ellos no tenían. Y les dijo que era a causa de que Dios estaba tratando de mantenerlos en su estado e impedir que fueran como El y que por eso El les había prohibido este único fruto. A través de ello Satanás realmente tornó a Adán y Eva en infelices con lo que tenían y anhelantes de más. La desdicha con su situación jugó un gran papel en la tentación.

Satanás usó la desdicha para tentar a Adán y Eva a pecar. Si no hubiera podido tornarlos insatisfechos con lo que ellos tenían, ellos nunca se hubieran rendido a su pecado.

Lo mismo ocurre con nosotros. Carecer de contento es siempre el primer paso en la tentación. Elimina este paso al aprender a ser y estar feliz y contento y la tentación está M.A.L. --“muerta al llegar”.

Si Satanás pudo hacer infelices a personas perfectas que vivían en un mundo perfecto, entonces seguro puede hacer infelices a personas imperfectas que viven en mundo alejado. Si ellos no estaban contentos con las cosas que ellos tenían, nosotros nunca estaremos contentos con las cosas que tenemos.

Como Jesús dijo,

"Cuídense ustedes de toda avaricia; porque la vida no depende del poseer muchas cosas” (Lucas 12:15).

Y la insatisfacción no está limitada solo a la ausencia de cosas físicas. También existe la tentación a no estar satisfecho con lo que Jesús nos ha dado. Juan 14:7-8 declara:

"Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Le dice Felipe: Señor, muéstranos al Padre y nos basta”.

Jesús le dijo a Sus discípulos que verlo a El era ver al Padre. Felipe inmediatamente dijo, “Muéstranos al Padre y estaremos satisfechos” Felipe estaba diciendo que él no estaba satisfecho con Jesús. Pero él pensó que si él pudiera ver alguna manifestación física de Dios el Padre, eso sería suficientemente bueno.

¿Qué tan confundido puedes estar? Si Jesús no es suficiente, ¿quién o qué lo es?

Los discípulos de Jesús no estaban satisfechos con El. Ellos querían más. Ellos querían ver a Dios, sentado en el cielo con todas las huestes angelicales. Ellos no estaban contentos sólo con Jesús.

Para que no seamos demasiado duros con los discípulos de Jesús, permítanme decir que esta misma actitud prevalece mucho hoy en la iglesia. A dondequiera que voy escucho gente cantando lo hambrienta que está de Dios. Ellos están desesperados (que el diccionario define usando la palabra “desesperanzados”) por más de Dios. Sin embargo Jesús dijo en Juan 6:35,

"El que venga a mi no tendrá hambre, y el que crea en mí no tendrá nunca sed.”

Esto no es diferente de aquello que Jesús les dijo a Sus discípulos. El les estaba diciendo que El es lo mejor que se puede obtener. Pero ellos no estaban satisfechos con eso. Sin duda Jesús demostró el poder de Dios como nadie en la historia lo ha hecho. Pero ellos querían más que solo la manifestación física de Jesús. Ellos querían un despliegue impresionante de la gloria y majestad de Dios. Ellos no apreciaron ni reconocieron completamente lo que ellos tenían.

Si Adán y Eva estuvieron insatisfechos con la perfección y los discípulos de Jesús querían más que sólo Jesús, entonces ¿qué esperanza tenemos nosotros de estar contentos alguna vez? No hay esperanza de que nosotros seamos verdaderamente felices si estamos viendo cosas carnales o incluso experiencias religiosas para que nos den felicidad. Nuestra felicidad tiene que estar en una persona que no fluctúe. Esa es Jesús. El es el mismo ayer, hoy y siempre. (Hebreos 13:8). La felicidad no es un estado del ser sino un estado de la mente.

Pablo hizo una declaración asombrosa en Filipenses 4:11. El dijo,

"Pues he aprendido a contentarme con lo que tengo."

La felicidad no es algo que nos ocurre. Es algo que aprendemos. Requiere esfuerzo y práctica. No tiene nada que ver con lo que nos está sucediendo a nosotros, sino que más bien es dependiente de lo que nos ocurre dentro de nosotros. Nosotros podemos ser felices independientemente de las circunstancias externas.

Si no fuera así, entonces el Señor hubiera sito completamente injusto al ordenarnos “regocíjate en el Señor siempre, y otra vez te digo, Regocíjate. " (Filipenses 4:4).

Y David nunca hubiera dicho,

"Bendeciré al Señor en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza" (Salmo 34:1).

La felicidad y el contento son elecciones basadas en el conocimiento y no son solo los resultados de situaciones positivas. Por otra parte ¿cómo un Dios justo nos haría responsables de las emociones negativas? Deuteronomio 28:47 nos dice,

"Por no haber servido al SEÑOR tu Dios con la alegría y la dicha de corazón cuando tantos bienes te había dado, por lo tanto…”

El continúa enunciando juicios contra los Israelitas. Observa que el Señor dijo específicamente que estos juicios venían porque ellos no habían servido al Señor con alegría y gozo de corazón. Esto lleva a las emociones positivas fuera del ámbito de “buenas si las tenemos pero no somos responsable si no las tenemos” a la categoría de pecar si no nos estamos regocijando.

El Nuevo Testamento lo puso de esta manera,

"A quien amáis sin haberle visto; en quien creéis, aunque de momento no le veáis, rebosando de alegría inefable y gloriosa” " (1 de Pedro 1:8).

Este versículo está diciendo que si estamos en la fe, nos regocijaremos con gozo indecible y lleno de gloria. La única razón por la que la gente no se regocija es porque ellos no están caminando por fe.

Esto no está diciendo que solo los incrédulos son infelices. Una persona puede poner su fe en Jesús para la salvación y ser verdaderamente salvados y sin embargo no tener fe en que Jesús que produce alegría en su vida. Como Pablo dijo: tu tienes que aprender cómo ser feliz. (Filipenses 4:11).

Tengo un álbum de seis partes intitulado Cómo Ser Feliz que compartirá algunos de los secretos de la Biblia para la felicidad. Considero que esta es una enseñanza que todo Cristiano debiera tener. En estas enseñanzas comparto el antídoto para la desesperanza y la infelicidad que prevalece tanto hoy. Trato con las preguntas que la gente tiene sobre la depresión y el desaliento y discuto si es una enfermedad o una elección mental. Específicamente comparto los secretos del contento de Pablo como está subrayado en el libro de Filipenses. Te prometo que es una enseñanza cambiadora de vidas.

Andrew Wommack

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