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martes, 17 de junio de 2008

La Fe Para La Sanación Está Basada En El Conocimiento

La Fe Para La Sanación Está Basada En El Conocimiento

escrito por Andrew Wommack

En uno de mis Seminarios La Verdad Del Evangelio, ministerié a un hombre quien tenía desprendimiento de retinas. Yo estaba parado frente a él, y el dijo que yo era sólo una mancha borrosa. Con el servicio a punto de iniciar, yo sólo tenía un momento para ministerear, por lo que le dije que se acercara al final y uno de nuestros ministros de oración continuaría el proceso. El lo hizo, y después del ministerio dio un gran testimonio. No sólo me podía ver claramente, sino que podía ver los rostros de las personas de hasta atrás del auditorio. ¡Gracias Jesús! ¡Ese es un milagro!

En el mismo servicio, una mujer cuyos ojos estaban nublados por cataratas vino al frente. Ella apenas podía ver, pero después de que el ministro de oración oró por ella, la nube blanca sobre sus ojos se había ido y ella dijo de que su visión era magnífica. Otro hombre se liberó del tanque de oxígeno al que había estado atado por meses. Oídos sordos fueron abiertos, cánceres fueron curados y espaldas fueron sanadas. ¡Aleluya!

Para mí la cuestión más emocionante acerca de estos milagros es que yo NO soy quien oró para la mayoría de estas personas.

No hace mucho tiempo, yo estaba haciendo todo lo del ministerio. No me malinterpreten, yo disfruto ministerear la sanación de Dios a la gente. Pero conforme las multitudes crecieron, se volvió difícil orar con cada uno. Muchas veces oré con gente después de media noche y no obstante había muchas más personas que no se podían quedar y se fueron sin su sanación. Ahora que tenemos ministros de oración, cientos de personas pueden ser ministereadas cada noche. Muchos más milagros están ocurriendo y es especialmente satisfactorio el ver que ellos reciben los mismos e incluso mejores resultados de los que yo experimento.

Yo creo que esto envía una señal muy necesitada para todos los que la escuchen; ¡los ministerios de la televisión no son los únicos que pueden operar en este milagroso poder de Dios! Alabado sea el Señor por los verdaderos hombres y mujeres de Dios en la televisión, pero Jesús dijo que los creyentes impondrían sus manos en el enfermo y el enfermo se aliviaría (Marcos 16:18). El trabajo del ministerio es entrenar al cuerpo de Cristo de forma que ellos puedan hacer el trabajo del ministerio (Efesios 4:11-12). Necesita terminar la era del “hombre orquesta” en el cuerpo de Cristo y literalmente estamos viendo que eso ocurre en nuestras sesiones.

Algunos de los ministros de oración locales que hemos entrenado nunca antes habían visto que ocurriera un milagro a través de ellos. Recuerdo un joven quien nos ayudó en un seminario. El recibió la instrucción y entrenamiento prelimar al seminario y en la primera noche vio como se abrieron los ojos de una persona ciega cuando él oró. El nos dijo al día siguiente que se quedó tan emocionado que no pudo dormir en toda la noche. No sólo la persona ciega fue sanada, sino que te garantizo que ese joven nunca será el mismo. ¡Eso es asombroso!

¿Te gustaría que los ciegos recibieran la visión o que los cojos caminaran cuando tu oras? ¿ Tu mismo necesitas desesperadamente sanación? Aquí están las buenas noticias -ya sea que tu estés orando para la sanación de otra persona o recibiendo la tuya propia, está disponible para todos los verdaderos seguidores de Cristo. Jesús le dio a cada discípulo que cree el poder y autoridad para hacer los mismos trabajos que El hizo. ¡Qué enunciado! Pero es absolutamente cierto. Juan 14:12 dice,

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Todos los creyentes harán los mismos trabajos que hizo Jesús, eso no está limitado a los ministros. Solamente que hay escasez de creyentes, creyentes.

¿Cómo puedes llegar al lugar donde puedes ver lo milagroso ocurrir en y a través de ti? Comienza con la renovación de tu mente. La fe está basada en el conocimiento, y todo lo que necesitamos conocer para ser un Cristiano victorioso está explicado en la Palabra de Dios. Eso es lo que el Apóstol Pedro dijo en la 2 Pedro 1:3-4:

"Pues su divino poder nos ha concedido cuanto se refiere a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento perfecto del que nos ha llamado por su propia gloria y virtud, por medio de las cuales nos han sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que por ellas os hicierais partícipes de la naturaleza divina, huyendo de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia."

El conocimiento de algunas verdades básicas, cuando es comprendido y aplicado apropiadamente, hará una gran diferencia para liberar Su poder y recibir tu sanación. El mes pasado compartí una de las cosas más importantes que el Señor me ha mostrado: Dios ya ha puesto Su poder de sanación dentro de nosotros, y ahora está bajo nuestra autoridad. No depende de Dios determinar quien recibe sanación ¡depende de nosotros! ¡Que sentencia tan poderosa! Lo que ha mantenido al poder sanador de Dios sin fluir como debería es nuestro fracaso en comprender y usar la autoridad que tenemos. Es imperativo que descubramos lo que tenemos y aprender cómo liberarlo. Si no tienes mis audio cintas intituladas “La Autoridad del Creyente” necesitas conseguirlas. El mensaje no solamente afectará la forma en que recibes y ministras sanación, sino que cambiará por completo la forma en que te relacionas con Dios.

Aquí hay otra verdad básica indispensable que debes conocer y comprender sobre la sanación: Nunca es la voluntad de Dios que nosotros estemos enfermos; El quiere que cada persona esté sanada en todo momento. Esa es casi una noticia demasiado-buena-para-ser-verdad, pero ese es el Evangelio. La mayoría de los Cristianos no lo saben o no lo creen. Ellos piensan que el Señor los pone enfermos, o que por lo menos, El permite que Satanás los enferme ya sea para castigarlos o corregirlos. Ese tipo de pensamiento te matará; eso no es lo que la Biblia enseña.

Uno de los principios más elementales en la Palabra de Dios dado en Santiago 4:7. Dice,

"Someteos por tanto a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros."

Este versículo claramente nos enseña que algunas cosas son de Dios y otras cosas son del Diablo. Date cuenta de que no presenta una tercer categoría: de Dios a través del Diablo. ¡No! ¡La enfermedad no tiene nada que ver con Dios! Apégate a las cosas de Dios y resiste las cosas del Diablo. Es así de simple. Creer que Dios permite o aprueba las acciones de Satanás desafía la lógica de Santiago 4:7. Eso elimina nuestra responsabilidad para resistir y pone la última responsabilidad de todo en Dios.

Esta doctrina ampliamente aceptada de que Dios controla todo es una decepción. Si Satanás puede confundirte y decepcionarte en ese tema, ¡te atrapó! ¿Por qué? Puesto que tu dejarás de resistirte. Nadie quiere resistirse a la voluntad de Dios y si tu crees que Dios está detrás de tu enfermedad, tu te apegarás a ella. Eso viola la instrucción de Santiago 4:7, no te sanará y permitirá que Satanás se salga con la suya en tu vida.

Tu debes creer que Dios siempre te quiere sanado. Es tan simple que requiere ayuda malinterpretarla. Pero tristemente muchos Cristianos reciben mucha ayuda de la religión para malinterpretar esto. Velo de esta manera: Si Dios te quisiera enfermo, por cualesquiera que fuera la razón, entonces ¿para qué ir al médico o tomar medicina? Parecería más lógico el permitir que la enfermedad siga su curso de forma que el propósito de Dios se cumpliera. Por supuesto que pienso que esto es absurdo, y ojala, tu también lo consideres así.

¿Cuál es la voluntad de Dios para nuestra sanción? Su Palabra nos lo revela en la 3 Juan 2, donde dice,

"Amado, yo deseo sobre todas las cosas que tu seas próspero y que tengas salud, así como próspera tu alma."

Juan estaba escribiendo cartas a los creyentes bajo la inspiración del Espíritu Santo. El reveló que el Señor nos quiere sanos tanto como El quiere que nosotros prosperemos emocional y mentalmente.

Cuando Pedro predicó el Evangelio a Cornelio en Hechos 10:38, el resumió el ministerio de Jesús al decir,

"Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret y cómo éste anduvo hacienda el bien y sanando a todos los oprimidos del Diablo, porque Dios estaba con él. "

Hoy en día algunos predicadores están diciendo que la sanación es del demonio, pero ese no es el mensaje que dio Pedro. Date cuenta de lo que Pedro dijo bajo la inspiración del Espíritu Santo. No solo Jesús estaba haciendo el bien cuando El sanó a la gente, sino que El sanó a todos los que estaban oprimidos por el diablo, no por Dios. La escritura claramente prueba que la enfermedad no es de Dios.

Isaías 53 concluirá todo el debate. Fue escrito proféticamente acerca de Jesús, el Mesías. Isaías 53:4-5 dice,

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros sanados.”

Estos versículos revelan que la sanación física es parte de la expiación de Cristo. El Señor nos redimió de la enfermedad tanto como El nos redimió del pecado. El no quiere que nosotros estemos enfermos tanto como El no nos quiere en pecado. Estos enunciados son radicales para muchos Cristianos porque se nos ha enseñado que el perdón de los pecados es todo a lo que se refiere la salvación. Bueno, eso ciertamente es una parte vital de la salvación pero no es todo lo que Jesús consiguió. Nosotros también fuimos sanados por Sus heridas. La enfermedad no es de Dios tanto como el pecado tampoco es de Dios. ¡Gracias Jesús!

Por si acaso alguno estuviera pensando que la sanación a la que se refería Isaías 53:4-5 es sólo emocional y no física, la Biblia da un comentario sobre la profecía de Isaías. En Mateo 8:16 Jesús sanó a todos los enfermos que fueron llevados a El, y el versículo 17 dice que esto fue hecho…

"Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.”

Por lo tanto, la Escritura comenta sobre sí misma y deja muy claro que la sanación de la que habló Isaías se está refiriendo a las deformaciones físicas y enfermedades. Si Jesús cargó nuestras enfermedades, nosotros no tenemos que hacerlo.

Te podrás estar preguntando "¿Qué hay con respecto a la espina en la carne de Pablo?" Desearía tener espacio para responder eso en este artículo porque aquellas escrituras no están hablando acerca de una enfermedad de Pablo que el Señor no sanaría. Sin embargo, tengo una enseñanza completa revelando lo que fue la espina en la carne de Pablo. Dicha enseñanza es la segunda de una serie de cuatro partes que he intitulado God Wants You Well. La primer enseñanza en esa serie trata de la sanación como parte de la expiación de Cristo, la segunda trata con la espina en la carne de Pablo, la tercera revela las razones por las que las personas no son sanadas y la cuarta enseña que la sanación está gobernada por reglas y revela algunas de esas reglas. Te exhorto a aprovechar estos recursos sobre la sanación que ofrecemos.

Andrew Wommack

Cómo Ser Feliz

"Cómo Ser Feliz"
escrito por Andrew Wommack


La felicidad es una búsqueda universal. No hay lenguaje, cultura, raza o religión que no comparta este objetivo común. Todos quieren ser felices. Así nos hizo Dios. Es la voluntad de Dios para nosotros que seamos felices.

¿Entonces por qué hay tanta gente infeliz? ¿Eres verdaderamente feliz?

En América cada año se gastan miles de millones de dólares en entretenimiento, deportes, artículos de lujo y muchos utensilios para ahorrar tiempo que se supone que incrementan nuestro sentido de disfrutar, dando con ello mayor felicidad. Pero no está funcionando.

La gente de hoy día, con todas sus ventajas, no está siendo más feliz que la gente de una o dos generaciones atrás. De hecho, la gente está más infeliz hoy día que nunca antes. Puedes comprobar esto si revisas la tasa de suicidio, de consumo de drogas, y las recetas para antidepresivos. ¿Qué está ocurriendo? ¿Será la felicidad verdadera una meta que puede obtenerse? ¿Estamos equivocados en buscar la felicidad?

Va a ser totalmente impactante para muchas personas lo que las Escrituras dicen al respecto de nuestra felicidad. Por ejemplo, la mayoría de las personas tiene una imagen de Jesús como una persona triste, o al menos no de lo que nosotros llamaríamos una persona feliz. La felicidad y la santidad no van de la mano en la mayoría de las mentes de las personas.

Es cierto que Jesús fue

"un hombre lleno de dolor acostumbrado al sufrimiento" (Is. 53:3).

Pero, El también fue ungido con el óleo de la alegría más que Sus compañeros:

"Dios… por eso te ungió con óleo de alegría más que a tus compañeros” (Heb. 1:9).

Esto significa que Jesús era más feliz que cualquiera de Su tiempo. ¡No es malo estar contento!

Jesús conoció la pena y la aflicción, pero fue en la misma forma en que nosotros experimentamos esas emociones por aquellos que amamos y que están padeciendo. Jesús no estaba deprimido ni triste por Sus problemas. El tomó NUESTRA pena y cargo NUESTRA aflicción tal como El cargo NUESTRO pecado. Jesús no tenía cara larga. Jesús era feliz.

Lucas 10:21 dice,

"En aquel momento, se llenó de regocijo Jesús en el Espíritu Santo. “

La palabra Griega para “regocijó” es "agalliao", que significa “saltar de alegría” (según Strong). Esta es la misma palabra Griega que fue usada en la 1 de Pedro 1:8 cuando Pedro dijo, "se alegran con una alegría tan grande y gloriosa que no pueden expresarla con palabras."

Jesús probablemente físicamente no dio un salto de alegría dado que la Escritura dice que El “se regocijó en espíritu”. Pero esto si describe una exhuberancia de parte de Jesús. El Diccionario Webster de 1828 del idioma Inglés define “regocijar” como “experimentar la alegría y júbilo en un alto grado, estar estimulado por sensaciones vivas y gratas." Jesús estaba feliz.

¿Cuándo fue la última vez que tu honestamente te regocijaste en el Señor?

A muchos Cristianos se les enseñó que estar “sufriendo" es santo. Ellos se fuerzan a sí mismos para no permitir nunca que la felicidad les domine porque ellos sienten que deben estar en un estado de pesar y arrepentimiento constante acerca de la condición de nuestro mundo. Pero eso no es lo que enseñan las Escrituras. Pablo dijo,

"No se aflijan por nada, sino presénteselo todo a Dios en oración; pídanle y denle gracias también. " (Filipenses 4:6).

Debemos

"Vengan a las puertas y a los atrios de su templo con himnos de alabanza y gratitud. ¡Denle gracias, bendigan su nombre! " ( Salmos 100:4).

“Porque el yugo de Jesús es suave y Su carga ligera” (Mateo 11:30).

Nehemías 8:10 dice,

"Id y comed manjares grasos, bebed bebidas dulces y mandad su ración a quien no tiene nada preparado. Porque este día está consagrado a nuestro Señor. No estéis tristes: LA ALEGRIA DEL SEÑOR ES VUESTRA FORTALEZA” (énfasis añadido).

Se supone que nosotros debemos regocijarnos. Esa es nuestra fortaleza. Aquellos que no se están regocijando no son fuertes, y esta es una gran razón por la que las personas se desmayan al enfrentar la adversidad de hoy. (Prov. 24:10).

TRISTEZA = TENTACIÓN

Piensa esto: Si tu fueras el diablo y quisieras tentar a Adán y Eva para que pecaran, ¿cómo lo harías? Después de todo, ellos son perfectos y viven en un mundo perfecto. Tu no puedes tentarlos con lujuria hacia otro que no sea su pareja --no había nadie más. No podías tentarlos con dinero o cosas. No podías amargarlos por los sucesos que les ocurrieron en su infancia. Ellos nunca fueron niños. Ellos nunca tuvieron un problema. ¿Cómo tentarías una persona como esa?

Lo que hizo Satanás fue concentrar la atención de Adán y Eva en la única cosa en toda la creación que ellos no tenían. Y les dijo que era a causa de que Dios estaba tratando de mantenerlos en su estado e impedir que fueran como El y que por eso El les había prohibido este único fruto. A través de ello Satanás realmente tornó a Adán y Eva en infelices con lo que tenían y anhelantes de más. La desdicha con su situación jugó un gran papel en la tentación.

Satanás usó la desdicha para tentar a Adán y Eva a pecar. Si no hubiera podido tornarlos insatisfechos con lo que ellos tenían, ellos nunca se hubieran rendido a su pecado.

Lo mismo ocurre con nosotros. Carecer de contento es siempre el primer paso en la tentación. Elimina este paso al aprender a ser y estar feliz y contento y la tentación está M.A.L. --“muerta al llegar”.

Si Satanás pudo hacer infelices a personas perfectas que vivían en un mundo perfecto, entonces seguro puede hacer infelices a personas imperfectas que viven en mundo alejado. Si ellos no estaban contentos con las cosas que ellos tenían, nosotros nunca estaremos contentos con las cosas que tenemos.

Como Jesús dijo,

"Cuídense ustedes de toda avaricia; porque la vida no depende del poseer muchas cosas” (Lucas 12:15).

Y la insatisfacción no está limitada solo a la ausencia de cosas físicas. También existe la tentación a no estar satisfecho con lo que Jesús nos ha dado. Juan 14:7-8 declara:

"Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Le dice Felipe: Señor, muéstranos al Padre y nos basta”.

Jesús le dijo a Sus discípulos que verlo a El era ver al Padre. Felipe inmediatamente dijo, “Muéstranos al Padre y estaremos satisfechos” Felipe estaba diciendo que él no estaba satisfecho con Jesús. Pero él pensó que si él pudiera ver alguna manifestación física de Dios el Padre, eso sería suficientemente bueno.

¿Qué tan confundido puedes estar? Si Jesús no es suficiente, ¿quién o qué lo es?

Los discípulos de Jesús no estaban satisfechos con El. Ellos querían más. Ellos querían ver a Dios, sentado en el cielo con todas las huestes angelicales. Ellos no estaban contentos sólo con Jesús.

Para que no seamos demasiado duros con los discípulos de Jesús, permítanme decir que esta misma actitud prevalece mucho hoy en la iglesia. A dondequiera que voy escucho gente cantando lo hambrienta que está de Dios. Ellos están desesperados (que el diccionario define usando la palabra “desesperanzados”) por más de Dios. Sin embargo Jesús dijo en Juan 6:35,

"El que venga a mi no tendrá hambre, y el que crea en mí no tendrá nunca sed.”

Esto no es diferente de aquello que Jesús les dijo a Sus discípulos. El les estaba diciendo que El es lo mejor que se puede obtener. Pero ellos no estaban satisfechos con eso. Sin duda Jesús demostró el poder de Dios como nadie en la historia lo ha hecho. Pero ellos querían más que solo la manifestación física de Jesús. Ellos querían un despliegue impresionante de la gloria y majestad de Dios. Ellos no apreciaron ni reconocieron completamente lo que ellos tenían.

Si Adán y Eva estuvieron insatisfechos con la perfección y los discípulos de Jesús querían más que sólo Jesús, entonces ¿qué esperanza tenemos nosotros de estar contentos alguna vez? No hay esperanza de que nosotros seamos verdaderamente felices si estamos viendo cosas carnales o incluso experiencias religiosas para que nos den felicidad. Nuestra felicidad tiene que estar en una persona que no fluctúe. Esa es Jesús. El es el mismo ayer, hoy y siempre. (Hebreos 13:8). La felicidad no es un estado del ser sino un estado de la mente.

Pablo hizo una declaración asombrosa en Filipenses 4:11. El dijo,

"Pues he aprendido a contentarme con lo que tengo."

La felicidad no es algo que nos ocurre. Es algo que aprendemos. Requiere esfuerzo y práctica. No tiene nada que ver con lo que nos está sucediendo a nosotros, sino que más bien es dependiente de lo que nos ocurre dentro de nosotros. Nosotros podemos ser felices independientemente de las circunstancias externas.

Si no fuera así, entonces el Señor hubiera sito completamente injusto al ordenarnos “regocíjate en el Señor siempre, y otra vez te digo, Regocíjate. " (Filipenses 4:4).

Y David nunca hubiera dicho,

"Bendeciré al Señor en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza" (Salmo 34:1).

La felicidad y el contento son elecciones basadas en el conocimiento y no son solo los resultados de situaciones positivas. Por otra parte ¿cómo un Dios justo nos haría responsables de las emociones negativas? Deuteronomio 28:47 nos dice,

"Por no haber servido al SEÑOR tu Dios con la alegría y la dicha de corazón cuando tantos bienes te había dado, por lo tanto…”

El continúa enunciando juicios contra los Israelitas. Observa que el Señor dijo específicamente que estos juicios venían porque ellos no habían servido al Señor con alegría y gozo de corazón. Esto lleva a las emociones positivas fuera del ámbito de “buenas si las tenemos pero no somos responsable si no las tenemos” a la categoría de pecar si no nos estamos regocijando.

El Nuevo Testamento lo puso de esta manera,

"A quien amáis sin haberle visto; en quien creéis, aunque de momento no le veáis, rebosando de alegría inefable y gloriosa” " (1 de Pedro 1:8).

Este versículo está diciendo que si estamos en la fe, nos regocijaremos con gozo indecible y lleno de gloria. La única razón por la que la gente no se regocija es porque ellos no están caminando por fe.

Esto no está diciendo que solo los incrédulos son infelices. Una persona puede poner su fe en Jesús para la salvación y ser verdaderamente salvados y sin embargo no tener fe en que Jesús que produce alegría en su vida. Como Pablo dijo: tu tienes que aprender cómo ser feliz. (Filipenses 4:11).

Tengo un álbum de seis partes intitulado Cómo Ser Feliz que compartirá algunos de los secretos de la Biblia para la felicidad. Considero que esta es una enseñanza que todo Cristiano debiera tener. En estas enseñanzas comparto el antídoto para la desesperanza y la infelicidad que prevalece tanto hoy. Trato con las preguntas que la gente tiene sobre la depresión y el desaliento y discuto si es una enfermedad o una elección mental. Específicamente comparto los secretos del contento de Pablo como está subrayado en el libro de Filipenses. Te prometo que es una enseñanza cambiadora de vidas.

Andrew Wommack

Caminando por Fe

"Caminando por Fe"
escrito por Andrew Wommack


Un año en el evento anual del Charis Bible College Fin de Semana para Expandir Tu Visión, conforme yo estaba adorando al Señor, yo solo supe en mi corazón que el Señor entró al salón. No lo sentí, yo solo lo supe. Supe que El caminó al auditorio a través de las puertas frontales izquierdas y fue directo al frente en el escenario. El se paró ahí junto a mí por un momento, entonces El se dio la vuelta y descendió por el pasillo central hasta atrás del salón.

Yo sé que el Señor prometió que El siempre estaría con nosotros, de hecho, vive dentro de nosotros. Pero ahí había una manifestación tangible de Su presencia. Para ponerlo muy simple, yo creo que lo que llamamos unción es solo una manifestación de lo que ya es verdad en el ámbito espiritual. El Señor está siembre con nosotros, pero su presencia no siempre es tangiblemente manifiesta. Esta ocasión lo fue.

La presencia del Señor fue tan real, que abrí mis ojos para ver si yo podría verlo. En instantes, la gente empezó a caer de rodillas y adoraron al Señor en la misma secuencia como había sentido Su presencia caminando a través del salón. La gente se alegraba y sollozaba en voz alta. Esto era un tiempo poderoso de estar en la presencia manifiesta del Señor.

Pero aquí está la cuestión que fue tan especial para mí: Yo físicamente no pude ver o sentir nada extraordinario. No lo necesitaba. Lo supe por fe. Por el Espíritu supe lo que estaba ocurriendo antes de que abriera mis ojos y viera la confirmación del Señor moviéndose a través de la audiencia y tocando a la gente. Estaba tan satisfecho de saber estas cosas por el Espíritu como si yo hubiera sido físicamente abrumado y fijado al suelo bajo el poder del Espíritu Santo.

Conforme la reunión continuo, hubo muchas personas tocadas por la presencia manifiesta del Señor. Fue una de esas veces en que la gente quiere construir tres tabernáculos y simplemente acampar ahí. (Mateo 17:4). Aunque yo disfrutara a fondo de la experiencia entera, he llegado al lugar donde la fe cuando la presencia de Dios no está de manifiesto es tan verdadera como los tiempos especiales cuando el sentir confirma lo que la fe cree.

Aquella noche yo ministré sobre Lucas 24 donde los dos discípulos de Jesús estaban caminando hacia Emaús. Conforme caminaban por el camino, el Jesús resurrecto se les unió pero ellos no le reconocieron.

La Escritura dice,

"Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados para que no le conociesen.” (Lucas 24:15-16)

Estos eran los discípulos de Jesús y no obstante ellos no lo conocieron. ¿Cómo fue posible? ¿Cómo podría ser que tu no reconocieras a una persona con la que has vivido por más de tres años? Marcos tomando en cuenta este mismo suceso nos da la respuesta. Marcos condensa todo el encuentro en un versículo y dice,

"Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo". (Marcos 16:12)

La razón por la que los discípulos de Jesús no lo reconocieran a El fue porque El estaba en otra forma. Esto no significa que El pareciera otra persona y tuviera diferentes características físicas. En ese mismo día, justo minutos después de su encuentro con los discípulos en el camino de Emaús, Jesús se apareció a sus discípulos en Jerusalén y les mostró la huella de los clavos en Sus manos y pies (Lucas 24:39). Este era el mismo Jesús que ellos conocieron íntimamente con anterioridad. Él soportaba las señales de crucifixión en Su cuerpo resucitado. Pero ellos no lo conocían porque Él estaba ya no en un cuerpo físico. Él estaba en un cuerpo espiritual, glorificado. Ellos estaban buscando con los ojos físicos que solo ven cosas físicas, y Jesús estaba en un cuerpo espiritual que sólo podría ser plenamente reconocido con la visión espiritual.

Aquí hay una verdad asombrosa: Las cosas espirituales sólo pueden ser percibidas por nuestros espíritus. Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:6,

"Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido de Espíritu, espíritu es”.

Lo que Jesús estaba diciendo es, la carne es carne y el espíritu es espíritu. Tu no puedes percibir al espíritu a través de los sentidos carnales. Son mundos o ámbitos de la realidad totalmente diferentes.

El Apóstol Pablo hizo el mismo punto en 1 de Corintios 2:14 donde él dijo,

"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.

Los sentidos físicos no pueden discernir las cosas espirituales. Esto no está hablando solamente de comprender las verdades espirituales con nuestras mentes; esto también aplica a ver realidades espirituales con nuestros ojos o sentir cosas espirituales con nuestras emociones. Por supuesto que hay excepciones donde Dios abrió los ojos físicos para posibilitar que la gente vea ángeles e incluso el cielo, pero normalmente la única manera de acceder al ámbito espiritual es a través de nuestros espíritus por fe.

Aunque los tiempos especiales de la presencia manifiesta del Señor ocurren realmente cuando podemos sentir en el natural lo que es siempre verdadero en el espiritual, esta es la excepción en vez de la regla. No debemos estar más emocionados cuando sentimos algo que cuando estamos simplemente caminando en las promesas de Dios por fe. ¡Esta es una declaración radical!

El Señor empezó a enseñarme esto en mi temprano caminar con El. El 23 de marzo de 1968, el Señor se me manifestó en una forma tangible. Por cuatro meses, yo estaba físicamente consciente del amor y la presencia del Señor conmigo de un modo que virtualmente no requería fe. Yo lo podia sentir. Era impresionante. Pero cuando la sensación física se fue. Luego de un corto tiempo, yo fui reclutado y me encontré en Vietnam. La ausencia del compañerismo cristiano y todo a lo que estaba acostumbrado agudizó mi desesperación por el amor y la presencia del Señor. Yo podría decir sinceramente que yo estaba desesperado por Dios en el peor sentido de la palabra.

Entonces un día me desperté y sentí como si Dios se hubiera ido totalmente. No tenía ninguna sensación de Su presencia. La desesperanza y el miedo me invadieron como nunca en mi vida. Recuerdo que alguien entró a mi guarida y lo escondí bajo un altero de ropa. Estaba tan asustado que no podía enfrentar a nadie. Me sentí exactamente como en Efesios 2:12 que dice, "En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo."

Sentí como si Dios hubiera muerto o por lo menos me hubiera abandonado. Por tres días hice todo lo que sabía para tratar y recobrar la presencia de Dios. Ayuné, oré y estudié la Palabra constantemente. Nada parecía hacer ninguna diferencia. Entonces en la mañana del tercer día, me desperté y me encontré a mi mismo arrodillado al lado de mi lecho orando. Nada especial estaba ocurriendo, pero la simple presencia del Señor estaba de regreso. O quizá era simplemente que el miedo y la desesperanza se habían ido. Lo que fuera que fuese, yo tenía mi paz normal de regreso.

Sé que de acuerdo a las Escrituras que el Señor nunca nos deja ni abandona, entonces creo que era sólo mi percepción de que el Señor me había dejado. Sin embargo, esto me enseñó una lección maravillosa. Descubrí que yo había dado por sentado la paz diaria que la perdurable presencia del Señor produce. Creo que el Señor estaba cansado de que le rogara para tener una experiencia emocional especial. El quería que yo empezara a caminar por fe en lugar de sentir. De modo que El que me quitó la conciencia de Su presencia y me dejó sentir lo que seguramente se siente el infierno (la ausencia total de Dios). Esto tuvo un impacto profundo en mí.

Renuncié a mis peticiones por una epifanía y solo empecé a agradecerle a Dios por lo que tenía. Me metí en la Palabra de Dios y comencé a creer que el Señor estaba conmigo y me amaba, no a causa de lo que yo sentía, sino porque El me lo dijo en Su Palabra. Y comencé la transición de los sentimientos a la fe, de lo carnal a lo espiritual, de la inmadurez a la madurez. Esta es la forma en que yo me relacionaba con el Señor aquella noche en nuestro Fin de Semana para Expandir tu Visión del CBC. (Charis Bible College)

Percibí la presencia y el ministerio del Señor aparte de los sentimientos. Fue solo una revelación del Señor que yo acepté por fe. Cuando las manifestaciones confirmaron lo que yo sabía por fe, yo no estaba más cierto de Su presencia que lo que estuve antes de que llegara la confirmación física. Yo no dependía de alguna experiencia física. Yo tuve cada día amor, alegría y paz en las que camino, pero tuve fe que me dejó saber que que el amor y la presencia de Dios estaba conmigo en una forma infinitamente más grande que cualquier cosa que yo pudiera ver o sentir.

He tenido algunos encuentros imponentes con el Señor, e indudablemente, tendré más. Pero independientemente de lo maravillosas que son las experiencias que tu o yo tenemos con Él, son limitadas. Sólo hemos rasgado la superficie o hemos tocado la punta del iceberg del gran e imponente amor de Dios. Lo que tenemos dentro es infinitamente más poderoso y maravilloso que podemos vislumbrar y así será siempre. Tu no siempre podrás percibir la paz y la presencia de Dios contigo, pero lo está. Incluso en los tiempos cuando las circunstancias te gritan y afectan tus emociones, la gloria de Dios está ahí mismo dentro de ti, dándote amor, alegría, paz, y todos los frutos del Espíritu enlistados en Gálatas 5:22-23.

Tu no siempre vas a sentir la presencia de Dios. Esto puede impactarte o decepcionarte, pero así es. Y si tu estás creyendo poco realistamente que tendrás una manifestación constante de Su amor y su presencia, tu estás fuera del alcance de Dios y con un pie puesto para decepcionarte. Así no es El. El Señor ama trabajar en maneras sutiles que sólo son percibidas por la fe.

Mira la forma en que Jesús vino a la tierra. El no vino en un estilo grandioso. El vino humildemente, como un niño nacido de padres pobres. Su nacimiento no fue anunciado al César o al rey Herodes. Fue anunciado a humildes pastorcillos. Incluso el cuerpo físico de Jesús no era excepcional. Isaías 53:2 dice "No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiéramos estimar."

Cuando la gente miraba el cuerpo físico de Jesús, requería fe el creer que El era Dios. El no era hermoso. El era natural. El no era extraordinario. Y cuando Jesús se levantó de la muerte, El nunca se mostró a ninguna persona que no fuera uno de Sus discípulos. Podríamos pensar que El se perdió de una gran oportunidad. Miles lo habían visto crucificado solo tres días antes. Todo lo que hubiera tenido que hacer era caminar por las calles de Jerusalén o ir al salón de juicios de Pilatos y las personas se hubieran forzado a reverenciarlo arrodillados y reconocerlo como el Cristo. Pero esa no es la naturaleza de Dios. Hebreos 11:6 dice, "Pero sin fe es imposible agradar a Dios."

Nuestro Dios es un Dios de fe, y se requiere fe para complacerle. El podría hacer que un ave se posara en tu hombro y te dijera que El te ama cada minuto de cada día. El podría escribir tu nombre con instrucciones en cada nube que cruza. El podría hacer que ángeles te visitaran cada mañana y noche para afirmarte que lo que El dice en Su Palabra es verdad. Pero esa no es fe, y así no es Dios. Segunda de Corintios 5:7 dice, "porque por fe andamos, no por vista."

Nosotros no caminamos por fe sólo cuando tenemos a la vista lo que realmente deseamos. Nosotros caminamos por fe, punto. Cuando la visión llega nosotros alabamos a Dios y seguimos caminando por fe.

Las cosas que te he intentado compartir en este artículo son profundas. No todos se dan cuenta de la importancia. Pero la fe es altamente superior a los sentimientos tal como el verdadero amor lo es sobre la lujuria. En realidad no hay comparación. Sin embargo la lujuria parece ser más común y fácil de llegar que el verdadero amor. Similarmente, la dependencia en nuestros sentidos es más común entre los Cristianos que la fe. Nosotros conocemos lo que Dios dijo en Su Palabra, pero no lo sentimos y por tanto nosotros no lo creemos. Eso está mal. La fe antecede a los sentimientos y siempre triunfa sobre los sentimientos. La fe producirá sentimientos, no siempre, pero algunas veces y necesitamos disfrutarlos cuando estos sentimientos vengan. Estar controlado por los sentimientos es un GRAN obstáculo a la fe verdadera. Tenemos que ponernos al lugar donde la Palabra de Dios es prueba suficiente bastante sin la confirmación emocional.

He realizado una lección en audio de este tema desde Lucas 24, intitulado “Caminando por Fe”. En esta enseñanza comparto la experiencia del Fin de Semana para Expandir Tu Visión y mi historia de Vietnam que relaté en este artículo. Entro en mucho detalle sobre este tema y pienso que podría realmente hacer una gran diferencia en tu vida. Hay mucho más de esto que lo que pude resumir en este artículo.

Andrew Wommack