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sábado, 15 de noviembre de 2008

Qué Hacer Cuando



Qué Hacer Cuando Tus Oraciones Parecen No Contestadas

por Andrew Wommack

Todos nosotros hemos tenido experiencias en donde parecía como que nuestras oraciones no fueran contestadas. Pero ¿es eso realmente lo que ocurrió? La Biblia dice en Mateo 7:7 “Pide y se te dará, busca y encontrarás, toca y se te abrirá.” ¿Es cierto eso? Bueno, mucha gente dice que eso podría no significar lo que aparenta decir, porque ellos pueden citar muchas experiencias en donde ellos pidieron por algo que no recibieron. Pero tu tienes que hacer esa decisión basado en Romanos 3:4 "Deja que Dios sea verdad, y todo hombre [o en este caso, toda circunstancia] un mentiroso." La Palabra de Dios es verdad, no nuestras experiencias.

Esta es una de las razones por las que ha habido mucha división doctrinal. El Mundo está claro en esta doctrina, pero cuando alguien prueba la Palabra y no ve los resultados prometidos, en vez de admitir que ellos han fallado, ellos dicen algo como “Eso debe haber sido sólo para los apóstoles” o “No debe haber sido la voluntad de Dios”, etc. Dios no es el que falló en responder, sino que más bien fuimos nosotros los que fallamos en recibir.

Lo que realmente ocurre cuando nosotros pedimos en oración es que Dios se mueve inmediatamente y nos da una respuesta en nuestros espíritus. Nosotros somos responsables por creer eso y actuar acorde a esto para traer la respuesta al mundo físico. Dios es espíritu (Juan 4:24), y El siempre provee nuestra respuesta a nuestro hombre espiritual. A través de la fe, entonces nosotros le damos una sustancia física (Hebreos 11:1) a lo que Dios ha hecho.

Nosotros somos como un transformador espiritual. El poder espiritual tiene que ser convertido en poder físico tal como las señales del radio tienen que ser convertidas en frecuencias audibles para nuestro oído físico. Tú no oyes la señal de transmisión actual de la estación de radio, sino que escuchas una señal que ha sido captada por un receptor y traducida en un sonido audible. No es válido que una persona diga que no hay señales de radio donde las hay, sólo porque no las pueda escuchar. Las señales están ahí, pero están a una frecuencia más alta que la que el oído humano puede escuchar. Las señales tienen que ser “demoduladas” a una frecuencia más baja para que las podamos escuchar.

Esta es la forma en que la respuesta a nuestras oraciones llega. Dios se mueve en el mundo espiritual y nos da una respuesta por fe, y nosotros la convertimos en una realidad física mediante nuestras acciones. Esto no quiere decir que somos nosotros los que produjimos la respuesta con nuestro propio poder. Es Dios el que hace los milagros, pero esos milagros vienen a través de nosotros. Sin Él, no podemos hacer nada, pero El nos ha hecho herederos conjuntos con Cristo de forma que El no hace nada sin nosotros. Efesios 3:20 dice, "Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, CONFORME AL PODER QUE OBRA EN NOSOTROS" (énfasis mío). Tenemos un rol que desempeñar para recibir de Dios. Ignorar esto ha sido nuestro mayor problema.

Ahora tu puedes entender mucho más claramente lo que Marcos 11:24 quiere decir, "Todo lo que tu deseas y que orando pidieras, creer que los recibirás y los tendrás." Por fe inmediatamente recibes en tu espíritu, y más tarde ocurrirá en el físico. Puede ser un minuto, un día o un año, pero no puedes renunciar a tu creencia de que Dios ya ha contestado tu oración. El tiempo que toma para que la repuesta de Dios se manifieste en el ámbito físico depende de muchas cosas, pero no es Dios el que determina eso. Dios responde inmediatamente. Recuerda que dice que CUANDO ORAS tu debes creer que recibes. Dios no te está pidiendo que creas algo que no es verdad. Tú de hecho recibes instantáneamente en tu espíritu, entonces ello se manifiesta en el ámbito físico luego.

Un ejemplo de esto está en Daniel 9 y 10. En el capítulo 9, Daniel rezó una plegaria y mientras él todavía estaba orando, su oración vino en la forma de Gabriel dándole “destreza y entendimiento” en la cuestión que él deseaba. Esa es una respuesta rápida a la oración, pero en el versículo 23, Gabriel dice que Dios lo envió al principio de su oración. Dios se movió instantáneamente, pero le tomó a la respuesta como tres minutos para aparecerse en el plano físico. En el capítulo 10 de Daniel, él rezó otra plegaria y a su respuesta le tomó tres semanas enteras para manifestarse. ¡Qué diferencia!

La mayoría de la gente diría “me pregunto por qué Dios respondió la primera oración en tres minutos y la segunda oración le tomó tres semanas”. Pero en Daniel 10:12 encontramos que Dios respondió la segunda oración también instantáneamente. ¡Alabado sea Dios! El Señor no era la variable. En este caso, había una fuerza demoníaca, “el príncipe del reino de Persia” lo que había dificultado la respuesta a la oración de Daniel.

Ya sea Satanás o la voluntad de las personas o la incredulidad o cualquier número de otras posibles dificultades, es importante que tu sepas que no es Dios quien parece tan impredecible (Salmos 102:27, Malaquías 3:6). De hecho, esta es una verdad fundamental en la que tu debes establecerte antes de que tu siquiera comiences a hacer algo para acelerar la respuesta a tu oración. Si tu has orado una plegaria alineada con la Palabra de Dios, Dios la responde inmediatamente. (1a. Juan 5:14-15; Daniel 9, 10). Si tu comprendes esto, entonces tu estás listo para comenzar a liberar tu fe para que te traiga la respuesta a la completa manifestación.

Andrew Wommack

jueves, 24 de julio de 2008

Vida Eterna

Vida Eterna

Hay Más de Ello de lo Que Piensas

Por Andrew Wommack


Una ocasión tuve un empleado que me preguntó cuál era mi enseñanza más importante. No supe cómo responder. Yo pienso que todas son importantes. Todo lo que el Señor me ha mostrado funciona conjuntamente con otras verdades para hacer un todo. Dije que no podría señalar sólo una.

Este hombre había sido salvado milagrosamente de la adicción a la cocaína y él escuchaba mis enseñanzas día y noche. El quería llegar al punto de todo, al núcleo de la Cristiandad. Así que, finalmente me preguntó “Si tu tuvieras sólo una oportunidad para ministrar a una persona, ¿qué enseñarías?”

Todavía tuve que pensarlo por un momento, pero rápidamente vino la respuesta. Yo compartiría el significado de la verdadera vida eterna. Eso podía no sonar muy profundo o ni siquiera fundamental, pero ello es porque la mayoría de la gente no sabe lo que la Biblia quiere decir cuando habla acerca de la vida eterna.

Algunas personas podrían decir, “Vida eterna es vivir por siempre.” Pero no es eso. Nadie cesa de existir cuando muere. Todos viven por siempre ya sea en el cielo o en el infierno. “Bien, entonces, vida eterna debe ser vivir por siempre en el cielo en lugar del infierno.” Pero esto tampoco es.

Juan 3:36 dice,

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se rehúsa a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios vendrá sobre él.”

La vida eterna es una posesión de tiempo presente. No es algo que comience cuando lleguemos al cielo. Hay un sin número de escrituras que hablan de la vida eterna como algo que poseemos en esta vida. (Juan 4:14; 5:24; 6:27; 6:40, 47).

Entonces, la pregunta permanece “¿qué es vida eterna?” Esto es muy importante. Juan 3:16 dice que esta es la razón por la que Jesús vino.

“Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que quién crea en él no muera, mas tenga vida eterna.”

Muchas personas han pensado erróneamente que la meta de la salvación es el perdón del pecado para evitar el infierno. Esto no es lo que Juan 3:16 está diciendo. Ciertamente no perecer en el infierno es una parte importante de lo que Jesús vino a hacer. El lo consiguió a través del pago por todos nuestros pecados, pasados, presentes e incluso aquellos que todavía no hemos cometido.

Si eso fuera todo lo que hay para la salvación, eso es mucho más de lo que cualquiera de nosotros nos merecemos y por ende todavía valdría la pena predicarlo. Pero la salvación es mucho, mucho más que obtener el perdón para nuestros pecados de forma que podamos ir al cielo en vez de al infierno.

Permíteme decirlo de esta forma. Si todo lo que hicieras fuera pedirle a Jesús que te perdone tus pecados para que no perezcas en el infierno, entonces tu estás dejando fuera la vida eterna.

El pecado fue una barrera que se interpuso entre nosotros y un Dios santo. Tenía que ser removido. Eso es exactamente lo que Jesús hizo, y El lo hizo, y El lo hizo bien. El pecado ya no se interpone entre Dios y el hombre (2 Cor. 5:17). Pero ¿qué es a lo que eso nos da derecho?

Ciertamente nos da derecho a vivir por siempre con Dios en el cielo. Eso es maravilloso. Pero hay beneficios tremendos aquí mismo, ahora mismo en la tierra. La vida eterna es uno de esos beneficios.

Jesús definió por nosotros la vida eterna en Juan 17:3. Ese versículo dice:

“Y esta es la vida eterna, que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, quien tu has enviado.”

La vida eterna es conocer a Dios. Tu puedes estar decepcionado con esa definición. Tu piensas que conoces a Dios y que sin embargo no estás satisfecho. Tu quieres que ahí haya algo más. La clave radica en comprender lo que la Biblia quiere decir con esta palabra “conocer.”

Esto se está refiriendo a mucho más que simplemente el conocimiento intellectual. Puede verse en cientos de escrituras de la Biblia, como:“Conoció Adán a su mujer Eva, y ella concibió y dio a luz a su hijo Caín” (Gen. 4:1). Adán no sólo conoció a Eva intelectualmente. Eso no produce niños. El tuvo una experiencia íntima y personal con ella. Esto estaba refiriéndose al conocimiento entre un hombre y una mujer en la forma más íntima posible.

Similarmente, cuando Jesús dijo que la vida eternal era conocer a Dios, Él estaba hablando de tener una relación cercana, personal e íntima con Dios. ¡Eso es asombroso!

Muchas personas creen que Jesús murió para perdonar sus pecados, pero ellos todavía no tienen una relación cercana, personal e íntima con su Padre Dios. Ellos piensan que eso está reservado para el cielo. Ellos se contentan con pasar por la vida cantando canciones acerca de cómo y cuando llegaremos todos al cielo y de qué día tan grandioso será.

Sin quitarle nada al cielo, pero se supone que nosotros debemos tener vida eternal (esa relación cercana, personal e íntima con Dios nuestro Padre y con Jesucristo Su Hijo) ahora mismo.

Jesús dijo en Juan 3:15 que Dios amó tanto al mundo, que El dio a Su único Hijo para que aquellos que creyeran en El no perecieran sino que tuvieran vida eternal. Si todo lo que tú has hecho es creer en Jesús para no irte al infierno, entonces tú te estás perdiendo la vida eterna que el Señor quiere tener contigo ahora mismo.

¿Por qué esto es tan incomprendido? Es porque la iglesia ha cambiado el mensaje de la salvación. Ellos han puesto un punto después de la palabra “perecer” en Juan 3:16. Ellos le han dicho al mundo que la razón por la que Dios envió a Su Hijo era para morir por sus pecados para que ellos no perecieran, PUNTO. Eso excluye el verdadero mensaje de la vida eterna y de la relación íntima con Dios como meta de la salvación.

La fe viene de escuchar la Palabra de Dios (Rom. 10:17). Si nosotros no escuchamos que Jesús vino para regresarnos a la relación íntima con Dios, entonces nosotros no tenemos fe en ello y nosotros no lo experimentamos. Esto describe perfectamente la iglesia moderna de hoy día.

Tenemos muchas personas que han venido al Señor y recibido el perdón por sus pecados, pero ellos están salvados y atorados. Ellos están esperando al cielo para que ellos puedan empezar a vivir realmente. Eso es perderse del punto central de la salvación.

Si no hubiera vida después, si no hubiera cielo ni infierno, Juan 3:16 revela que Jesús de todas manera habría venido y fallecido por nuestros pecados para que nosotros pudiéramos de nuevo tener una relación íntima con El y con Su Padre ahora mismo, en este presente mundo malvado (Gal. 1:4).

Esta fue una de las principales diferencias entre la iglesia del primer siglo y nuestra iglesia moderna. Aquellas personas conocían a Dios íntimamente. Ellos tenían una relación con el Señor que no estaba esperando comenzar en el cielo, sino que estaba funcionando en ellos mientras ellos estaban todavía en este mundo.

Ellos no tenían las ventajas de la radio, la televisión, el internet o cualquier otro medio moderno de comunicación. Ellos ni siquiera alguna vez le pegaron una estampilla de parachoques en un camello. Y sin embargo, estos creyentes pusieron al mundo de cabeza con las verdades del Evangelio en sólo treinta años (Hechos 17:6). Ellos impactaron su mundo mucho más de lo que nosotros estamos impactando nuestro mundo hoy. ¿Por qué?

Ellos tenían tal profundidad de relación con un Dios Viviente que era contagiosa. En Roma, los Cristianos conocían a su Dios tan íntimamente que ellos cantaban Sus alabanzas conforme los quemaban en la hoguera. Hay registros históricos del emperador Nerón tapándose los oídos con sus dedos diciendo “¿Por qué estos Cristianos deben cantar?”

Ellos tenían mucho más que una doctrina y una esperanza. Ellos tenían una relación en tiempo presente que les permitía enfrentar con gozo terribles atrocidades. Hay registros históricos de Romanos, cuando atestiguaban el gozo de estos Cristianos quienes estaban siendo martirizados, rompiendo las filas y corriendo hacia ellos. Ellos sabían que ellos estarían condenados a la misma suerte, pero ellos voluntariamente aceptaban la muerte para que así ellos pudieran conocer a Dios en la misma manera cercana, personal e íntima como la de estos Cristianos.

Permíteme hacerte esta pregunta. No pretendo condenarte, sino iluminarte. ¿Cuántas personas morirían por tener aquello que tu tienes? ¿Tiene alguien envidia de tu relación con el Señor? Si no, entonces yo puedo sugerir que tu no estás experimentando la vida eterna tal como la Biblia la describe y tal como nuestro Señor Jesús murió para dártela.

Esto no es algo para algunos pocos selectos. Esto es la vida Cristiana normal. De hecho, si esta no es tu experiencia, tu no estás viviendo realmente. Esto es lo que condujo al Apóstol Pablo (Fil. 3:10) y a todos los primeros Cristianos. Esto sigue siendo lo que conduce a los Cristianos victoriosos hoy día. Todo se basa en una relación personal con una Persona, no sólo alguna doctrina.

Hay mucho más al respecto que quisiera compartir contigo. Es la base de todo lo que enseño. Pregúntale a mis estudiantes del Charis Bible College. Ellos te dirán que la respuesta a todo es una relación personal e íntima con el Señor. Y las buenas noticias es que el Señor quiere que tu la tengas más que tú.

Por favor ordena mi enseñanza intitulada “Eternal Life.” Esta puede ser una de las más importantes enseñanzas que tu has escuchado alguna vez. Si tu estás listo para que esta vida eternal funcione contigo, esto la hará aún mejor. Cada uno de nosotros puede ir más profundamente en nuestra relación con el Señor.

Una vez que comprendas que la verdadera vida eternal inicia con una relación personal con el Señor, esto te lleva a la pregunta: “¿Cómo empiezo?” Esta es una importante pregunta con una respuesta importante. No tengo espacio para escribirla aquí, pero mi enseñanza “Ministering unto God” va de la mano con “Eternal Life” y te ayudará a iniciar.

Andrew Wommack

martes, 17 de junio de 2008

¿Quién Eres Tu En El Espíritu?

Quién Eres Tu En El Espíritu
escrito por Andrew Wommack


Si yo te preguntara ¿Sabes tú quién eres? tu respuesta inmediata sería, “por supuesto que lo sé”. Pero podrías imaginarte ¿cómo sería si súbitamente perdieras toda memoria de tu nombre, donde vives, quién era tu cónyuge, tus hijos, en dónde trabajabas, etc.?
Sería terrorífico. Hay una gran seguridad en saber quién eres. Esa es la razón por la que la gente es tan renuente al cambio. Ellos están seguros en lo que ellos conocen y son muy temerosos de lo que ellos no conocen.

Bien, también es una necesidad que sepas en quién te has convertido en tu espíritu. Tu eres una nueva criatura en tu espíritu (2 Cor. 5:17), y tu tienes que reeducar tu mente para pensar de esa manera previo a que la perfecta voluntad de Dios se ponga de manifiesto en tu carne (Rom. 12:1-2). Somos más que conquistadores a través de Cristo, pero no nos beneficiaremos de esa verdad sino hasta que nos convenzamos a nosotros mismos de ello, no mucho más de lo que un millonario se beneficiaría de su cuenta bancaria si él no supiera que ahí esta. Esta es la situación en la que ha estado el cuerpo de Cristo. Simplemente hemos sido ignorantes de quien somos en Jesús (en nuestro espíritu) y de los derechos y privilegios que son nuestros.

Un ejemplo de esto en lo natural es nuestra libertad como Americanos. De acuerdo con el preámbulo de la Constitución, hemos sido dotados por nuestro Creador con ciertos derechos inalienables que nos son garantizados por los documentos gobernantes de los Estados Unidos de América. Hay un sistema judicial electo para hacer cumplir esos derechos. Pero, con esos derechos también hay responsabilidades. Es responsabilidad de cada individuo conocer cuáles son sus derechos e ir a través de los canales apropiados para obtenerlos. Millones de infractores de la ley nunca han sido traídos a juicio porque la víctima, por una razón u otra, no levantó cargos.
En muchos casos, estoy seguro que la gente no conocía sus derechos.

Durante la presidencia de Abraham Lincoln, el firmó la Proclamación de Emancipación, que liberó a todos los esclavos Americanos. Pero había casos documentados donde los dueños de esclavos ocultaron la Proclamación y los esclavos continuaron sirviendo en esclavitud puesto que ellos ignoraban del cambio que había tenido lugar. Esa exactamente ha sido la estrategia de Satanás contra la iglesia. Mientras Oseas 4:6 dice, "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento." Y la 2 de Pedro 1:3 dice, "Conforme su divino poder nos ha concedido cuanto se refiere a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento perfecto del que nos ha llamado por su gloria y virtud." Si Satanás puede mantener ignorante a un Cristiano o en la incredulidad acerca de en quién se han convertido y sus derechos como un hijo del Reino, el los puede mantener en la esclavitud aún cuando la ley de libertad en Jesucristo ¡ya haya sido puesta en vigor!

La forma más efectiva en que el Diablo ha hecho esto es mediante la incredulidad religiosa, específicamente las enseñanzas doctrinales de que nosotros somos indignos, condenados y todos pecadores, salvados por gracia.
Alabado sea Dios. Yo era un pecador, pero me salve por gracia y ahora soy justo para Dios en Jesucristo. (2 Cor. 5:21). Mi hombre espiritual ya no es indigno nunca más. Efesios 4:24 dice, "Y vestíos del Nuevo hombre [esto está hablando de tu espíritu que ha vuelto a nacer], creado por Dios en la justicia y verdadera santidad." ¡Mi espíritu es justo y verdaderamente santo! ¡Aleluya!

Pero alguien podría decir, "Todas nuestras justicias son como trapos sucios” (Is. 64:6), y "No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo" (Rom. 3:10). Estas escrituras se refieren a nuestra vanagloria, que nunca nos llevará a la hermandad con Dios porque "todos pecaron y están privados de la gloria de Dios" (Rom. 3:23). Pero Jesús tomó nuestro pecado y se hizo pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justos para Dios en El (2 Cor. 5:21). Esto significa nuestros nuevos espíritus. Esa es la parte de nosotros que está en El. Si aceptas la primera parte de este versículo, que Jesús se hizo pecado por nosotros, entonces tu tienes que aceptar la siguiente parte, que hemos recibido Su justicia. Esta no es una justicia que es impartida en el cielo. Será perfeccionada en el cielo, espíritu, alma y cuerpo glorificado. Pero como dice Efesios 4:24, nuestros espíritus son ahora justos y verdaderamente santos. Dice Hebreos 12:23, hablando de la iglesia, “los espíritus de hombres justos se hicieron perfectos."

El espíritu que teníamos y que estaba muerto en Dios, se ha ido, y el nuevo espíritu que recibimos en la salvación es justo, verdaderamente santo y perfecto. De hecho es el mismo espíritu que tendremos durante toda la eternidad. No ha sido cambiado ni mejorado. La parte de la carne será cambiada, pero nuestro espíritu de salvación está completo. Colosenses 1:12 dice que nosotros fuimos (tiempo pasado) hechos aptos (capaces) para participar de la herencia de los santos. En nuestros espíritus, ahora somos vencedores y el resto de la vida Cristiana, puesto muy simplemente, es la renovación del cuerpo y alma a esa verdad. Romanos 12:2 lo dice de esta forma, "No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que es grato, lo que es perfecto." Pablo no oró para que ellos recibieran alguna cosa nueva de Dios, sino más bien que ellos renovaran sus mentes y comprobaran (o se hiciera manifiesto a los sentidos físicos) lo que ya estaba ahí. En el nuevo nacimiento Dios no nos cambió sólo en principio, sino que somos ahora en nuestros espíritus una creación totalmente nueva. Pero hasta que primero no nos demos cuenta de esto y luego actuemos con fe, el diablo continuará oprimiéndonos.
El primer paso para la fe es el conocimiento. Romanos 10:14 dice, "¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? " y el versículo 17 dice, "Así que la fe viene por el oir, y el oir por la Palabra de Dios." La ignorancia de quién somos en nuestros espíritus ha hecho imposible para nosotros que actuemos en la fe correspondientemente.

Filemón 6 dice, "Para que la comunicación de tu fe sea eficaz por el conocimiento de todo bien que está en vosotros por Cristo Jesús." Este versículo deja claro que tu fe se vuelve eficaz (empieza a funcionar) por conocer las buenas cosos en tu espíritu. Tu podrías darle la vuelta al versículo y no cambiar su significado al decir que si tu no sabes lo que ha tenido lugar en tu ser espiritual, tu fe no funcionará.

La enseñanza religiosa que la mayoría de la gente ha recibido les enseñó o les dejó la impresión de que no hay nada bueno en nosotros. Se nos ha enseñado que la forma de activar el poder de Dios en nuestras vidas es mantener continuamente frente a nosotros nuestra debilidad e desmerecimiento. Esto está caracterizado por lo que yo llamo “actitud de falsa humildad” que permea a muchos Cristianos. Escucharás frases tales como “Sin Jesús, yo no puedo hacer nada” la cual es totalmente cierta, pero no está equilibrada con la verdad “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Necesitamos darnos cuenta de que somos totalmente de Jesús, pero necesitamos ir más allá de eso para darnos cuenta de que conforme dependemos de Jesús, nosotros somos completamente superiores a cualquier arma que el diablo pueda usar contra de nosotros. Somos vencedores del mundo (1 de Juan 5:4). Hebreos 12:2 dice que tenemos que poner los ojos en Jesús el autor y consumador de nuestra fe, pero la mayoría de nosotros hemos estado viéndonos a nosotros mismos. ¡No me sorprende porque hemos estado cansados y desfallecidos en la batalla (Heb. 12:3)!

Conforme nosotros cambiamos nuestra atención de nuestra propia fragilidad a la suficiencia en Cristo y tomamos nuestro lugar en El, nuestra fe será activada, y nosotros comenzaremos a vivir como los niños del Reino que somos.

Andrew Wommack

La Fe de Dios

La Fe De Dios
escrito por Andrew Wommack


Sin fe es imposible complacer a Dios (Heb. 11:6), entonces nuestra relación con el Señor depende de ella. La fe es la que nos trae al ámbito físico las cosas que Dios nos ha provisto en el ámbito espiritual (Heb. 11:1). Nuestra fe es la victoria que nos permite vencer al mundo (1 Juan 5:4). Todo lo que el Señor hace por nosotros es alcanzado a través de la fe.


Hoy sin embargo hay mucha confusión acerca de la fe, igual que siempre la ha habido. Es como tener una computadora y conocer su potencial pero no tener ni idea de cómo utilizarla. Muchos de nosotros sabemos lo frustrante que esto es. La Biblia es nuestro manual con instrucciones detalladas, pero igual que en lo natural, pocas personas se toman tiempo para estudiarla realmente. Ellos están tan impacientes y lo quieren hacer por sí mismos. Ellos alcanzarán un cierto grado de éxito, pero para ser realmente proficientes, ellos tienen que leer el libro.


Una de las áreas acerca de la fe con la que la gente tiene más problema es el concepto de que tenemos que adquirir más fe y que algunas personas tienen mucha fe, mientras que otros tienen virtualmente no tienen ninguna. Gastamos mucho esfuerzo, como un perro persiguiendo su cola, en tratar de obtener algo que ya tenemos. Cada Cristiano nacido de nuevo tiene la misma cantidad y calidad de fe que Jesús tuvo. ¡Eso es asombroso!


En Efesios 2:8, Pablo dice,
"Por gracia sois salvos, por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios" Es la gracia de Dios la que nos salva, pero no Su gracia sola. Si esto fuera así, entonces todos serían salvados porque la gracia de Dios ha venido a todos los hombres (Tito 2:11).


Tenemos que poner la fe en la gracia de Dios, pero la fe que usamos no es nuestra propia fue humana. Este versículo está diciendo que la fe es el regalo de Dios.


Hay una fe humana que es inherente a todo ser humano y hay una fe sobrenatural de Dios que sólo viene a aquellos que reciben las buenas nuevas.


La fe humana sólo puede creer en lo que ve, prueba, huele, oye o siente y está limitada a los cinco sentidos. Usando la fe humana natural, nosotros no podemos sentar en una silla en la que nunca nos hemos sentado y creer que nos sostendrá. Volamos en aviones y no sabemos plenamente cómo funcionan, no conocemos al piloto, pero nosotros confiamos que todo saldrá bien. Se requiere fe humana, que Dios ya le dio a cada persona.


¿Y qué sería si yo te pidiera que te sentaras en una silla que no puedes ver? O ¿qué sería si la silla no tuviera una pata y se estuviera deshaciendo? Tu no te sentarías en una silla como esa con tu fe humana. ¿Volarías en un avión si tu pudieras ver que el motor se estaba cayendo o que los neumáticos estaban desinflados? Tus sentidos te lo prohibirían.


Sin embargo, en lo que respecta a Dios tenemos que creer en las cosas que no podemos ver. Tu no has visto a Dios o al diablo. Tu no has visto el cielo o el infierno. Tu no has visto el pecado; sin embargo tu no sabrías cómo te verías si tus pecados te fueran quitados. Sin embargo, tu tienes que creer en todas estas cosas para nacer de nuevo. ¿Cómo puedes creer en cosas que no puedes ver? La respuesta es que no puedes creer en las cosas invisibles con la fe humana. Tu necesitas la fe sobrenatural de Dios.


Romanos 4:17 dice, "Dios ... llama a las cosas que no son como si fuesen." La fe de Dios va más allá de la visión. La fe de Dios opera sobrenaturalmente, más allá de las limitaciones de nuestra fe natural.


El contexto de este versículo de Romanos habla de cómo sobrenaturalmente Dios bendijo a Abram y a Sarai con un hijo en su vejez. Abram tenía 100 años y Sarai 91 cuando nació Isaac. El año anterior al nacimiento de Isaac, cuando Abraham todavía no tenía un hijo con su esposa, Dios les dijo que el niño vendría y le cambió el nombre de Abram a Abraham y de Sarai a Sara. Abram significaba “alto padre”, pero Abraham significa “ser populoso, padre de una multitud.” Dios cambió el nombre de Abram y lo llamo padre de una multitud antes de que esto ocurriera. Romanos 4:17 explica esta acción diciendo que "Dios llama las cosas que no son como si fuesen."


Cuando Dios creó el universo, Génesis 1:3 nos dice que El creó la luz en el primer día pero no creó el sol, luna y las estrellas sino hasta el cuarto día de la creación (Gen. 1:14-19). El Señor llamó a la luz primero y cuatro días después creó una fuente para que la luz proviniera de ella. Esa no es la forma natural en la que el hombre hace las cosas. Nosotros somos limitados, pero Dios llama cosas que no están como si lo estuvieran. Eso es sobrenatural.


Ese es el tipo de fe que tenemos que usar para recibir la salvación. Tenemos que creer en Dios, a quien no hemos visto, y creer que nuestros pecados son perdonados, cosa que no podemos probar por ningún medio natural. Se requiere la fe sobrenatural de Dios para recibir la salvación. ¿De dónde la obtenemos? La obtenemos de la Palabra de Dios.


Romanos 10:17 dice, "Así que la ve viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios." Nosotros tenemos acceso a la fe de Dios a través de Su Palabra.


Cuando nosotros escuchamos la Palabra de Dios, el Espíritu Santo la empodera, y si nosotros recibimos la verdad, la fe sobrenatural de Dios entra en nosotros. Éramos tan indigentes que nosotros no podíamos siquiera creer las buenas noticias por nosotros mismos. Dios tuvo que hacer Su tipo de fe disponible para nosotros para que pudiésemos creer en El y recibir Su salvación. Fuimos salvados al usar la fe sobrenatural de Dios para recibir Su gracia.


Una vez que recibimos la fe sobrenatural de Dios en la salvación, no nos deja.
Gálatas 5:22-23 dice, "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, FE, mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley " (énfasis mío). La fe se vuelve una parte permanente en nuestros espíritus vueltos a nacer. Alguna veces usamos la fe de Dios que está presente en nuestros espíritus y otras veces no. La verdad es que, la fe de Dios siempre está presente. No hay falta de fe en ningún Cristiano verdadero. Sólo hay una falta de saber y utilizar lo que Dios ya nos ha dado.


Romanos 12:3 dice, "Conforme a LA medida de fe que Dios repartió a cada uno " (énfasis mío). Dios no nos dio distintas medidas de fe; todos recibimos LA medida de fe. Si yo estuviera sirviendo sopa a muchas personas, y usara el mismo cucharón para servir, entonces ese cucharón sería LA medida. Todos tendrían la misma cantidad de sopa porque yo usaría la misma medida. Así es con la fe de Dios. El solamente uso una medida. Todos los Cristianos nacidos de nuevo recibieron la misma cantidad de fe.


Eso es lo que el Apóstol Pedro dijo en la 2da. de Pedro 1:1; "Simón Pedro, un siervo y un apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra." La palabra Griega que fue traducida "igualmente preciosa" en este versículo es "isotimos," que significa "de igual valor u honor." Tenemos la misma fe que Pedro usó para levantar de la muerte a Dorcas (Hechos 9:36-42) y cuando él hizo que las gentes fueran plenas por simplemente tocarlos con su sombra (Hechos 5:15).


Nosotros también tenemos la misma fe que Pablo tuvo. Pablo dijo en Gálatas 2:20, "Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí. " Pablo no dijo que él vivió por fe EN el Hijo de Dios sino por la fe DEL Hijo de Dios. La medida de fe que Pablo tuvo fue la misma medida que Jesús tuvo. Fue la fe de Jesús. Hay solamente una medida de fe (Rom. 12:3), por ende nosotros tenemos también la fe de Jesús.


Tenemos la misma cantidad y calidad de fe que Jesús tiene, por lo tanto podemos hacer las mismas obras que hizo Jesús, si recibimos esta verdad y empezamos a usar lo que tenemos (Juan 14:12).
Dado que muchos Cristianos no han entendido esto, ellos han gastado su tiempo pidiendo por fe y más fe. ¿Cómo Dios va a responder una oración como esa?


Si yo te doy mi Biblia y entonces tu te volteas y me pides otra vez mi Biblia ¿qué puedo hacer? Probablemente me quede parado ahí en silencio tratando de entender que es lo que te falla.
Esa es la razón por la que no hay respuesta cuando le imploramos a Dios por más fe. Nosotros ya tenemos la misma fe que Jesús tiene.


Nuestro Señor dijo que El nunca había visto una fe más grande que la que manifestó el centurión (Mateo 8:10), y también El habló de la poca fe de Sus discípulos (Mateo 8:26), pero El estaba hablando de cuánta fe El vio. Ninguno de nosotros usa toda la fe que nos ha sido dada.


En ese sentido, algunos de nosotros si tienen más fe que otros, pero técnicamente es la mayor fe la que está exhibiéndose no la que esté funcionando.
A todos se nos dio LA medida de fe.


Esta es una verdad mayor que cambiará tu actitud por completo y los resultados que tu fe produce. Mucha gente no duda que la fe funciona. Ellos sólo dudan en que ellos tengan suficiente fe para que se realice la obra. Si Satanás te cegara a esta verdad, entonces él podría evitar que tú uses la fe que tienes. Comprender esta verdad va a cambiar las cosas radicalmente.


Filemón 1:6 dice, "
Para que la participación de tu fe sea eficaz en el reconocimiento de todo el bien que está en vosotros en Cristo Jesús." Advierte que Pablo no está orando para que Filemón obtenga algo más del Señor. El está orando para que su fe empiece a trabajar conforme él reconoció que ya lo había hecho. La palabra “reconocer” significa "admitir, tener conocimiento o hacer acuse de recibo de." Tú sólo puedes reconocer algo que tu ya tienes. Nosotros ya tenemos la fe de Dios y ésta empezará a trabajar cuando nosotros reconozcamos esto.


Entre más sepas de la fe y cómo funciona,
mejor va a funcionar para tí. Si todo lo que supieras fuera que tienes la misma fe que Jesús tiene, eso removería la desesperanza y te motivaría. La gente eventualmente ve resultados si ellos siguen tratando, pero ellos se dan por vencidos fácilmente porque ellos creen que no tienen lo que se necesita. Eso no es cierto. El Señor nos ha dado todo lo que necesitamos, incluyendo la fe que necesitamos. Nosotros solamente necesitamos reconocer lo que tenemos y empezar a aprender las leyes que gobiernan la operación de la fe de Dios.


Andrew Wommack