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sábado, 15 de noviembre de 2008

Qué Hacer Cuando



Qué Hacer Cuando Tus Oraciones Parecen No Contestadas

por Andrew Wommack

Todos nosotros hemos tenido experiencias en donde parecía como que nuestras oraciones no fueran contestadas. Pero ¿es eso realmente lo que ocurrió? La Biblia dice en Mateo 7:7 “Pide y se te dará, busca y encontrarás, toca y se te abrirá.” ¿Es cierto eso? Bueno, mucha gente dice que eso podría no significar lo que aparenta decir, porque ellos pueden citar muchas experiencias en donde ellos pidieron por algo que no recibieron. Pero tu tienes que hacer esa decisión basado en Romanos 3:4 "Deja que Dios sea verdad, y todo hombre [o en este caso, toda circunstancia] un mentiroso." La Palabra de Dios es verdad, no nuestras experiencias.

Esta es una de las razones por las que ha habido mucha división doctrinal. El Mundo está claro en esta doctrina, pero cuando alguien prueba la Palabra y no ve los resultados prometidos, en vez de admitir que ellos han fallado, ellos dicen algo como “Eso debe haber sido sólo para los apóstoles” o “No debe haber sido la voluntad de Dios”, etc. Dios no es el que falló en responder, sino que más bien fuimos nosotros los que fallamos en recibir.

Lo que realmente ocurre cuando nosotros pedimos en oración es que Dios se mueve inmediatamente y nos da una respuesta en nuestros espíritus. Nosotros somos responsables por creer eso y actuar acorde a esto para traer la respuesta al mundo físico. Dios es espíritu (Juan 4:24), y El siempre provee nuestra respuesta a nuestro hombre espiritual. A través de la fe, entonces nosotros le damos una sustancia física (Hebreos 11:1) a lo que Dios ha hecho.

Nosotros somos como un transformador espiritual. El poder espiritual tiene que ser convertido en poder físico tal como las señales del radio tienen que ser convertidas en frecuencias audibles para nuestro oído físico. Tú no oyes la señal de transmisión actual de la estación de radio, sino que escuchas una señal que ha sido captada por un receptor y traducida en un sonido audible. No es válido que una persona diga que no hay señales de radio donde las hay, sólo porque no las pueda escuchar. Las señales están ahí, pero están a una frecuencia más alta que la que el oído humano puede escuchar. Las señales tienen que ser “demoduladas” a una frecuencia más baja para que las podamos escuchar.

Esta es la forma en que la respuesta a nuestras oraciones llega. Dios se mueve en el mundo espiritual y nos da una respuesta por fe, y nosotros la convertimos en una realidad física mediante nuestras acciones. Esto no quiere decir que somos nosotros los que produjimos la respuesta con nuestro propio poder. Es Dios el que hace los milagros, pero esos milagros vienen a través de nosotros. Sin Él, no podemos hacer nada, pero El nos ha hecho herederos conjuntos con Cristo de forma que El no hace nada sin nosotros. Efesios 3:20 dice, "Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, CONFORME AL PODER QUE OBRA EN NOSOTROS" (énfasis mío). Tenemos un rol que desempeñar para recibir de Dios. Ignorar esto ha sido nuestro mayor problema.

Ahora tu puedes entender mucho más claramente lo que Marcos 11:24 quiere decir, "Todo lo que tu deseas y que orando pidieras, creer que los recibirás y los tendrás." Por fe inmediatamente recibes en tu espíritu, y más tarde ocurrirá en el físico. Puede ser un minuto, un día o un año, pero no puedes renunciar a tu creencia de que Dios ya ha contestado tu oración. El tiempo que toma para que la repuesta de Dios se manifieste en el ámbito físico depende de muchas cosas, pero no es Dios el que determina eso. Dios responde inmediatamente. Recuerda que dice que CUANDO ORAS tu debes creer que recibes. Dios no te está pidiendo que creas algo que no es verdad. Tú de hecho recibes instantáneamente en tu espíritu, entonces ello se manifiesta en el ámbito físico luego.

Un ejemplo de esto está en Daniel 9 y 10. En el capítulo 9, Daniel rezó una plegaria y mientras él todavía estaba orando, su oración vino en la forma de Gabriel dándole “destreza y entendimiento” en la cuestión que él deseaba. Esa es una respuesta rápida a la oración, pero en el versículo 23, Gabriel dice que Dios lo envió al principio de su oración. Dios se movió instantáneamente, pero le tomó a la respuesta como tres minutos para aparecerse en el plano físico. En el capítulo 10 de Daniel, él rezó otra plegaria y a su respuesta le tomó tres semanas enteras para manifestarse. ¡Qué diferencia!

La mayoría de la gente diría “me pregunto por qué Dios respondió la primera oración en tres minutos y la segunda oración le tomó tres semanas”. Pero en Daniel 10:12 encontramos que Dios respondió la segunda oración también instantáneamente. ¡Alabado sea Dios! El Señor no era la variable. En este caso, había una fuerza demoníaca, “el príncipe del reino de Persia” lo que había dificultado la respuesta a la oración de Daniel.

Ya sea Satanás o la voluntad de las personas o la incredulidad o cualquier número de otras posibles dificultades, es importante que tu sepas que no es Dios quien parece tan impredecible (Salmos 102:27, Malaquías 3:6). De hecho, esta es una verdad fundamental en la que tu debes establecerte antes de que tu siquiera comiences a hacer algo para acelerar la respuesta a tu oración. Si tu has orado una plegaria alineada con la Palabra de Dios, Dios la responde inmediatamente. (1a. Juan 5:14-15; Daniel 9, 10). Si tu comprendes esto, entonces tu estás listo para comenzar a liberar tu fe para que te traiga la respuesta a la completa manifestación.

Andrew Wommack

jueves, 24 de julio de 2008

Vida Eterna

Vida Eterna

Hay Más de Ello de lo Que Piensas

Por Andrew Wommack


Una ocasión tuve un empleado que me preguntó cuál era mi enseñanza más importante. No supe cómo responder. Yo pienso que todas son importantes. Todo lo que el Señor me ha mostrado funciona conjuntamente con otras verdades para hacer un todo. Dije que no podría señalar sólo una.

Este hombre había sido salvado milagrosamente de la adicción a la cocaína y él escuchaba mis enseñanzas día y noche. El quería llegar al punto de todo, al núcleo de la Cristiandad. Así que, finalmente me preguntó “Si tu tuvieras sólo una oportunidad para ministrar a una persona, ¿qué enseñarías?”

Todavía tuve que pensarlo por un momento, pero rápidamente vino la respuesta. Yo compartiría el significado de la verdadera vida eterna. Eso podía no sonar muy profundo o ni siquiera fundamental, pero ello es porque la mayoría de la gente no sabe lo que la Biblia quiere decir cuando habla acerca de la vida eterna.

Algunas personas podrían decir, “Vida eterna es vivir por siempre.” Pero no es eso. Nadie cesa de existir cuando muere. Todos viven por siempre ya sea en el cielo o en el infierno. “Bien, entonces, vida eterna debe ser vivir por siempre en el cielo en lugar del infierno.” Pero esto tampoco es.

Juan 3:36 dice,

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que se rehúsa a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios vendrá sobre él.”

La vida eterna es una posesión de tiempo presente. No es algo que comience cuando lleguemos al cielo. Hay un sin número de escrituras que hablan de la vida eterna como algo que poseemos en esta vida. (Juan 4:14; 5:24; 6:27; 6:40, 47).

Entonces, la pregunta permanece “¿qué es vida eterna?” Esto es muy importante. Juan 3:16 dice que esta es la razón por la que Jesús vino.

“Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que quién crea en él no muera, mas tenga vida eterna.”

Muchas personas han pensado erróneamente que la meta de la salvación es el perdón del pecado para evitar el infierno. Esto no es lo que Juan 3:16 está diciendo. Ciertamente no perecer en el infierno es una parte importante de lo que Jesús vino a hacer. El lo consiguió a través del pago por todos nuestros pecados, pasados, presentes e incluso aquellos que todavía no hemos cometido.

Si eso fuera todo lo que hay para la salvación, eso es mucho más de lo que cualquiera de nosotros nos merecemos y por ende todavía valdría la pena predicarlo. Pero la salvación es mucho, mucho más que obtener el perdón para nuestros pecados de forma que podamos ir al cielo en vez de al infierno.

Permíteme decirlo de esta forma. Si todo lo que hicieras fuera pedirle a Jesús que te perdone tus pecados para que no perezcas en el infierno, entonces tu estás dejando fuera la vida eterna.

El pecado fue una barrera que se interpuso entre nosotros y un Dios santo. Tenía que ser removido. Eso es exactamente lo que Jesús hizo, y El lo hizo, y El lo hizo bien. El pecado ya no se interpone entre Dios y el hombre (2 Cor. 5:17). Pero ¿qué es a lo que eso nos da derecho?

Ciertamente nos da derecho a vivir por siempre con Dios en el cielo. Eso es maravilloso. Pero hay beneficios tremendos aquí mismo, ahora mismo en la tierra. La vida eterna es uno de esos beneficios.

Jesús definió por nosotros la vida eterna en Juan 17:3. Ese versículo dice:

“Y esta es la vida eterna, que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, quien tu has enviado.”

La vida eterna es conocer a Dios. Tu puedes estar decepcionado con esa definición. Tu piensas que conoces a Dios y que sin embargo no estás satisfecho. Tu quieres que ahí haya algo más. La clave radica en comprender lo que la Biblia quiere decir con esta palabra “conocer.”

Esto se está refiriendo a mucho más que simplemente el conocimiento intellectual. Puede verse en cientos de escrituras de la Biblia, como:“Conoció Adán a su mujer Eva, y ella concibió y dio a luz a su hijo Caín” (Gen. 4:1). Adán no sólo conoció a Eva intelectualmente. Eso no produce niños. El tuvo una experiencia íntima y personal con ella. Esto estaba refiriéndose al conocimiento entre un hombre y una mujer en la forma más íntima posible.

Similarmente, cuando Jesús dijo que la vida eternal era conocer a Dios, Él estaba hablando de tener una relación cercana, personal e íntima con Dios. ¡Eso es asombroso!

Muchas personas creen que Jesús murió para perdonar sus pecados, pero ellos todavía no tienen una relación cercana, personal e íntima con su Padre Dios. Ellos piensan que eso está reservado para el cielo. Ellos se contentan con pasar por la vida cantando canciones acerca de cómo y cuando llegaremos todos al cielo y de qué día tan grandioso será.

Sin quitarle nada al cielo, pero se supone que nosotros debemos tener vida eternal (esa relación cercana, personal e íntima con Dios nuestro Padre y con Jesucristo Su Hijo) ahora mismo.

Jesús dijo en Juan 3:15 que Dios amó tanto al mundo, que El dio a Su único Hijo para que aquellos que creyeran en El no perecieran sino que tuvieran vida eternal. Si todo lo que tú has hecho es creer en Jesús para no irte al infierno, entonces tú te estás perdiendo la vida eterna que el Señor quiere tener contigo ahora mismo.

¿Por qué esto es tan incomprendido? Es porque la iglesia ha cambiado el mensaje de la salvación. Ellos han puesto un punto después de la palabra “perecer” en Juan 3:16. Ellos le han dicho al mundo que la razón por la que Dios envió a Su Hijo era para morir por sus pecados para que ellos no perecieran, PUNTO. Eso excluye el verdadero mensaje de la vida eterna y de la relación íntima con Dios como meta de la salvación.

La fe viene de escuchar la Palabra de Dios (Rom. 10:17). Si nosotros no escuchamos que Jesús vino para regresarnos a la relación íntima con Dios, entonces nosotros no tenemos fe en ello y nosotros no lo experimentamos. Esto describe perfectamente la iglesia moderna de hoy día.

Tenemos muchas personas que han venido al Señor y recibido el perdón por sus pecados, pero ellos están salvados y atorados. Ellos están esperando al cielo para que ellos puedan empezar a vivir realmente. Eso es perderse del punto central de la salvación.

Si no hubiera vida después, si no hubiera cielo ni infierno, Juan 3:16 revela que Jesús de todas manera habría venido y fallecido por nuestros pecados para que nosotros pudiéramos de nuevo tener una relación íntima con El y con Su Padre ahora mismo, en este presente mundo malvado (Gal. 1:4).

Esta fue una de las principales diferencias entre la iglesia del primer siglo y nuestra iglesia moderna. Aquellas personas conocían a Dios íntimamente. Ellos tenían una relación con el Señor que no estaba esperando comenzar en el cielo, sino que estaba funcionando en ellos mientras ellos estaban todavía en este mundo.

Ellos no tenían las ventajas de la radio, la televisión, el internet o cualquier otro medio moderno de comunicación. Ellos ni siquiera alguna vez le pegaron una estampilla de parachoques en un camello. Y sin embargo, estos creyentes pusieron al mundo de cabeza con las verdades del Evangelio en sólo treinta años (Hechos 17:6). Ellos impactaron su mundo mucho más de lo que nosotros estamos impactando nuestro mundo hoy. ¿Por qué?

Ellos tenían tal profundidad de relación con un Dios Viviente que era contagiosa. En Roma, los Cristianos conocían a su Dios tan íntimamente que ellos cantaban Sus alabanzas conforme los quemaban en la hoguera. Hay registros históricos del emperador Nerón tapándose los oídos con sus dedos diciendo “¿Por qué estos Cristianos deben cantar?”

Ellos tenían mucho más que una doctrina y una esperanza. Ellos tenían una relación en tiempo presente que les permitía enfrentar con gozo terribles atrocidades. Hay registros históricos de Romanos, cuando atestiguaban el gozo de estos Cristianos quienes estaban siendo martirizados, rompiendo las filas y corriendo hacia ellos. Ellos sabían que ellos estarían condenados a la misma suerte, pero ellos voluntariamente aceptaban la muerte para que así ellos pudieran conocer a Dios en la misma manera cercana, personal e íntima como la de estos Cristianos.

Permíteme hacerte esta pregunta. No pretendo condenarte, sino iluminarte. ¿Cuántas personas morirían por tener aquello que tu tienes? ¿Tiene alguien envidia de tu relación con el Señor? Si no, entonces yo puedo sugerir que tu no estás experimentando la vida eterna tal como la Biblia la describe y tal como nuestro Señor Jesús murió para dártela.

Esto no es algo para algunos pocos selectos. Esto es la vida Cristiana normal. De hecho, si esta no es tu experiencia, tu no estás viviendo realmente. Esto es lo que condujo al Apóstol Pablo (Fil. 3:10) y a todos los primeros Cristianos. Esto sigue siendo lo que conduce a los Cristianos victoriosos hoy día. Todo se basa en una relación personal con una Persona, no sólo alguna doctrina.

Hay mucho más al respecto que quisiera compartir contigo. Es la base de todo lo que enseño. Pregúntale a mis estudiantes del Charis Bible College. Ellos te dirán que la respuesta a todo es una relación personal e íntima con el Señor. Y las buenas noticias es que el Señor quiere que tu la tengas más que tú.

Por favor ordena mi enseñanza intitulada “Eternal Life.” Esta puede ser una de las más importantes enseñanzas que tu has escuchado alguna vez. Si tu estás listo para que esta vida eternal funcione contigo, esto la hará aún mejor. Cada uno de nosotros puede ir más profundamente en nuestra relación con el Señor.

Una vez que comprendas que la verdadera vida eternal inicia con una relación personal con el Señor, esto te lleva a la pregunta: “¿Cómo empiezo?” Esta es una importante pregunta con una respuesta importante. No tengo espacio para escribirla aquí, pero mi enseñanza “Ministering unto God” va de la mano con “Eternal Life” y te ayudará a iniciar.

Andrew Wommack

martes, 17 de junio de 2008

Tu ¡Ya lo Tienes!

"Tu Ya Lo Tienes"
escrito por Andrew Wommack

El 23 de marzo de 1968 tuve un encuentro milagroso con el Señor que cambió mi vida para siempre. Instantáneamente recibí “conocimiento revelado” que sigo tratando de comprender y comunicar hoy día. Este conocimiento no vino a través de los canales normales de estudio y educación, el Espíritu de Dios me lo impartió sobrenaturalmente.

Cuando yo vine de corazón a corazón con el Señor, yo sólo sabía intuitivamente algunas cosas acerca de Èl. Una de esas revelaciones se ha convertido en el pilar de lo que el Señor ha logrado en mi vida y es una de las verdades más importantes y básicas del Evangelio.

Es el saber que Dios ya ha hecho Su parte. Cuando Jesús exclamó “Todo está cumplido” (Juan 19:30), El quiso decir exactamente eso. Su trabajo en la tierra estaba concluido. La expiación estaba completa. El proveyó todo lo que nosotros pudiéramos necesitar. Nosotros no estamos esperando en El para que nos dé, El está esperando en nosotros para recibir.

El libro de los Efesios está escrito desde la perspectiva de que todo ya es nuestro en Cristo. Y comienza en Efesios 1:3 al decir,

“Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues en Cristo nos ha bendecido en los cielos con toda clase de bendiciones espirituales. “ (el énfasis es mío).

Cualquier bendición que tu pudieras alguna vez necesitar o desear del Señor no es algo por lo que te tengas que esforzar, sino algo que tu ya tienes. Dios hizo la provisión antes de que tu tuvieras la necesidad. Es una simple cuestión de recibir lo que Dios ya ha hecho.

Es enorme el beneficio de comprender y estar seguro de esto. Mata todo legalismo y el desempeño racional y te quita de una enorme carga. ¿Cómo podrías dudar que Dios te dará algo si El ya lo ha hecho?

Cuando Jaime y yo iniciamos siendo pastores en la pequeña iglesia de Seagoville Texas en 1973, yo ni siquiera tenía una Biblia completa. La que yo tenía me la había llevado conmigo a Vietnam y estaba toda gastada y libros enteros me faltaban. Yo decidí que el creer para una Biblia nueva no era una opción --era una necesidad.

Yo tenía que empezar a ver resultados en algún lugar y era ahí mismo. Yo obtendría una Biblia nueva o moriría en el intento. Si yo no pudiera confiar en que Dios me daría los $20 para una Biblia ¿cómo podría confiar en El para ser ministro de la gente acerca de las cosas eternas?

El Diablo sabía lo importante que esto era para mí y me combatió de “pies a cabeza”. Me tomó meses y meses el conseguir el dinero extra para comprar esa Biblia. Durante ese tiempo, no pasaban diez minutos sin que tuviera que batallar con algún pensamiento de incredulidad. El diablo me decía “Nunca la vas a tener. Qué clase de hombre de Dios tu eres. Ni siquiera tienes una Biblia completa. ¿Cómo puedes orar para que la gente sea salva o sana cuando ni siquiera puedes orar para tener una Biblia nueva?”. La batalla fue intensa.

Llegó el día cuando tuve el dinero. Me compre una Biblia nueva que tenía mi nombre grabado y salí de la tienda con mi nueva Biblia bajo el brazo. ¡Yo había vencido! Y ¿sabes qué? Instantáneamente, mis dudas cesaron. Yo estuve luchando con pensamientos negativos constantemente durante meses, pero una vez que lo había conseguido, nunca dudé de que la iba a conseguir.

Tu probablemente estás pensando, Por supuesto que ya no dudabas una vez que lo obtuviste. ¡Sería una locura dudar! Ese es mi punto. ¿Has orado alguna vez para sanarte y luego en tu siguiente pensamiento te preguntabas si realmente alguna vez serías sanado? Eso es porque tu no ves la sanación como algo que ya está hecho sino como algo que tiene que conseguirse todavía.

Primera de Pedro 2:24 dice,

“Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados”” (énfasis mío).

Es un trato ya hecho. De hecho es incorrecto orar por sanación. En lugar de ello, deberíamos solo recibir la sanación que el Señor ya ha proveído. Hay una diferencia entre luchar para obtener la sanación y luchar porque ya hemos sido sanados. La diferencia es la diferencia entre éxito y fracaso.

En Efesios 2:8, Pablo dijo,

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros.”

Nosotros no somos salvados por gracia solamente o por fe solamente, somos salvados por una combinación de las dos. De hecho, la fe no es la verdadera fe bíblica a menos que se use en recibir lo que Dios ya ha proveído por gracia.

Gracia es lo que Dios ya hecho por nosotros, independientemente de cualquier merecimiento o valor de nuestra parte. Si dependiera de alguna bondad de nosotros, entonces no es verdadera gracia. Dios, por gracia, ya ha proveído de todo lo que pudiéramos necesitar.

Nuestra fe no mueve a Dios. Si Dios no se ha movido por Su gracia, entonces nuestra fe no puede obligarle a El. La fe simplemente se apropia de lo que Dios ya ha provisto por gracia. Si El ya ha provisto todas nuestras necesidades por Su gracia, entonces la fe es sólo nuestra respuesta positiva a lo que Dios ya ha hecho -no es algo que conseguimos para Dios nos responda.

Se requiere de una revelación del Espíritu Santo para hacer que estas verdades se tornen vivas dentro de ti. Mucha gente no puede vislumbrarlas porque ellos están atrapados en sus cinco sentidos. Si ellos no pueden verlo, probarlo, olerlo, tocarlo o escucharlos, ellos no piensan que existe. Por lo tanto, cuando alguien les dice que ya están sanados, ellos revisan sus cuerpos físicos con sus cinco sentidos y si no se ve o se siente que están sanados, ellos dicen que no lo están.

Hay muchas cosas que existen que tu no puedes percibir con tus cinco sentidos. Por ejemplo, hay señales de televisión en dondequiera que estés ahora. Tu no puedes verlas ni escucharlas, pero ahí están. Todo lo que tienes que hacer es encender un televisor para recibir la señal y entonces tu verás y escucharás cómo sí existen.

La señal no inicia su transmisión cuando tu enciendes el televisor, estaba siendo transmitida desde antes de que tu lo encendieras. Eso fue sólo cuando la empezaste a recibir. En forma similar el Señor te ha bendecido con TODAS las cosas. Tu vida puede no reflejarlo, pero no se debe a que el Señor no te lo haya dado, es sólo que tu no lo has recibido.

Si tu televisor repentinamente quedara en blanco ¿qué harías? ¿Contactarías inmediatamente a la estación televisora y les apremiarías para que arreglaran su transmisor? No lo creo. Primero revisarías el aparato. Sin embargo, en el ámbito espiritual, los Cristianos están acudiendo constantemente al Señor pidiéndole que arregle Su transmisor en lugar de pedirle a El que trabajo en sus receptores.

Si ellos no ven una manifestación instantánea de su sanación, ellos automáticamente sólo suponen que Dios no los ha sanado. Pocas veces toman en cuenta que probablemente es su recepción la que causa el problema.

Daniel hizo dos oraciones en Daniel 9 y 10. El vio la respuesta a su primera oración mientras el continuaba orando, dentro de aproximadamente tres minutos. Pero en el capítulo diez, pasaron tres semanas antes de que viera respuesta a su oración. Algunas personas pensarían ¿Por qué Dios respondió la primera oración en tres minutos y la segunda oración en tres semanas?

La respuesta a esa pregunta es que Dios no respondió una oración en tres minutos y la otra en tres semanas. El respondió ambas oraciones instantáneamente. En Daniel 9:23, el ángel Gabriel le dijo a Daniel que al principio de su oración, el Señor le ordenó ir a explicarle la respuesta a Daniel. Sin embargo le tomó a Gabriel aproximadamente tres minutos en llegar.

Entonces en el décimo capítulo, el mensajero que vino a Daniel le dijo que desde el primer día en que Daniel oró el Señor lo envió, pero que tuvo dificultades con un poder demoníaco por tres semanas.

¡Dios no era la variable en estas instancias! El respondió ambas oraciones instantáneamente, pero lo que Dios ordenó en el ámbito espiritual tuvo dificultadas para manifestarse en el ámbito físico. Pero ya estaba dado. La verdad es que el Señor ya ha proveído de todo lo que alguna vez necesitemos, pero Su provisión es en el ámbito espiritual.

“Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo de un modo verdadero conforme al Espíritu de Dios” (Juan 4:24).

Dios se mueve en el ámbito espiritual. Sea que veamos o no manifestarse en el ámbito físico, lo que El ha hecho en el ámbito espiritual no depende de que El lo dé, sino en que nosotros lo recibamos.

Una de las variables el la oposición del demonio. Sin embargo, le damos demasiado crédito al diablo. Algunas personas piensan que al diablo nunca le falla ningún truco. Ellos no están seguros de la fidelidad del Señor, pero ellos están absolutamente convencidos de que el diablo es totalmente fiel..

Sin embargo, el diablo falla todo el tiempo. Algunas veces la manifestación física de lo que Dios ya ha hecho viene con poco esfuerzo. Otras veces puede demorarse, no porque Dios cambie, sino porque el diablo falla algunas veces. Otras veces hay una oposición demoníaca mayor que dificulta la manifestación de lo que Dios ha ordenado.

Tenemos que saber que Dios ya ha hecho Su parte y que cualquier demora en nuestra manifestación no es Su falta. Eso nos mantendrá en fe. Recuerda que la fe es nuestra respuesta positiva a lo que Dios ya ha hecho por gracia.

Esto nos conduce a una Guerra espiritual. Es un tema caliente en el cuerpo de Cristo, pero en mi opinión la guerra espiritual es la enseñanza de la que más se ha abusado en la iglesia hoy día. Es cierto que cada uno de nosotros está involucrado en la guerra espiritual. Negar la batalla no la va a detener -sólo garantiza que la perderás. El único poder de Satanás es la decepción. El no tiene ningún poder físico ni autoridad, excepto el que le demos a el cuando cedemos a sus mentiras.

Esa es una sentencia radical completamente opuesta a las enseñanzas populares sobre la guerra espiritual. Hay muchos proclamando que los poderes demoníacos mantienen a la gente en la esclavitud y que la forma de abrir el camino es interceder, atar aquellos poderes y liberar a la gente. Esto no es lo que la Palabra de Dios enseña.

La Biblia dice,

“Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32).

Saber la verdad es lo que libera a la gente, no el atar al diablo con la oración. No hay un modelo en la escritura para la guerra espiritual en la forma en que se enseña hoy día. Ni Jesús ni sus discípulos enviaron equipos de guerreros de oración a las ciudades para prepararlas para el clima espiritual. Ellos nunca motivaron a los creyentes en el cuerpo para que dedicaran sus vidas a atar los poderes demoníacos. Este es un tema controversial y uno con el que no tengo tiempo de tratar adecuadamente en este artículo, pero ya he profundizado acerca de esto en mi enseñanza intitulada “Tu Ya lo Tienes”.

Si no estás experimentando la abundancia que tu sabes que el Señor quiere que tengas, entonces puedo garantizarte que la revelación que necesitas está en este mensaje. Este es el tipo de enseñanza que tu quisieras o necesitas leer o escuchar una y otra vez hasta que se convierta en verdadero conocimiento de revelación para ti.

Andrew Wommack