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domingo, 4 de abril de 2010

Viviendo en el Equilibrio de Gracia y Fe

Viviendo en el Equilibrio de Gracia y Fe
Escrito por Andrew Wommack

En nuestros Seminarios Gospel Truth, siempre me doy un tiempo antes de las sesiones para hablar con amigos y socios. Una de las preguntas más frecuentes que me inquieren es “¿Que es lo que necesito hacer para recibir las bendiciones de Dios?” Esta pregunta generalmente viene acompañada de su explicación “He estado orando, leyendo mi Biblia, yendo a la Iglesia, pagando mis diezmos y sin embargo no me siento capaz de hacer que mis oraciones sean contestadas.”

En aquella pregunta y explicación yace la raíz del problema: Ellos han caído en la trampa de vincular la repuesta de Dios a su desempeño. Ellos no han comprendido apropiadamente el equilibrio entre la gracia y la fe y la relación entre ambos.

Por definición, la palabra gracia significa favor inmerecido, no ganado. Por lo tanto, la buena noticia es que la gracia no tiene nada que ver contigo. La gracia existió antes que tú llegaras a ser. Otra forma de decirlo es que, la gracia es la parte de Dios. La fe es definida como la respuesta positiva a lo que Dios ya ha provisto por gracia. En otras palabras, la fe es tu respuesta positiva a la gracia de Dios, o que la fe sólo se apropia de lo que Dios ya te ha provisto. Por lo tanto, la fe es tu parte.

La gracia y la fe funcionan juntas y deben estar en equilibrio. Efesios 2:8-9 dice:

"Porque por gracia soy salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe"


Algunas veces leemos un pasaje de la Escritura que es tan familiar, que no nos detenemos a pensar acerca de lo que realmente está diciendo. En este versículo, una profunda verdad es declarada. Dice que somos salvados por la gracia mediante la fe, no una o la otra. Piénsalo de esta forma –la gracia es lo que Dios hace; la fe es lo que nosotros hacemos. Se requiere de ambos funcionando conjuntamente para recibir la salvación.

La salvación no depende solamente de la gracia. Si así fuera, todos estarían salvados y yendo al cielo, dado que la gracia de Dios es la misma para todos (Tito 2:11). El ya compró el regalo de la salvación para todos a través de Jesús. Es por la fe que una persona recibe lo que fue hecho hace 2,000 años.

La mayoría de nosotros creemos que para ser salvados, necesitamos pedirle a Dios que nos perdone por nuestros pecados. Pero eso no es lo que la Biblia enseña. En la 1ª. Juan 2:2 declara que Jesús fue el atoning sacrificio por nuestros pecados y no sólo por los nuestros, sino también por todos los pecados de todo el mundo. Jesús no solamente murió por aquellos que El conoció y que lo aceptaron a El, El murió por cada pecador que alguna vez ha vivido en esta tierra. Y Él murió antes de que tu ó yo hubiésemos cometido un solo pecado.

Esta es una verdad radical que hará que me saquen a patadas de la mayoría de las iglesias: ¡El pecado no tiene nada que ver con Dios! El señor no está esperando a que nosotros le pidamos a El perdón por nuestros pecados. Los pecados de todo el mundo –pasados, presentes, y futuros- ya han sido perdonados. Incluso ¡la gracia le fue extendida a un hombre como Adolfo Hitler! Jesús amó a Hitler y pagó por sus pecados tal y como El lo hizo por ti y por mí. Dios no hace distingos de las personas (Romanos 2:11).

Dios ya hizo Su parte, ahora depende de ti recibir la verdad por fe y hacerla una realidad en tu vida. ¡Amén!

Juan 1:29 declara:



“He aquí, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Nueva Versión Internacional).




En Juan 16:8-9, Jesús dijo:


“Y cuando el venga, el reprobará el mundo de pecado, de justicia y de juicio: de pecado, porque ellos no creyeron en mí.”



La iglesia a menudo malinterpreta esta escritura y predica que el Espíritu Santo está aquí para convencerte de todos tus pecados. Esto no es para lo que el Espíritu Santo está aquí. El está aquí para convencenrte del sólo pecado de no recibir a Jesús como tu salvador. La única convicción es la de creer en Jesucristo.

La gente no va al infierno por cometer adulterio, robar o incluso asesinar. Esos, como todos los pecados, ya fueron pagados. Esto es lo que la Biblia dice en Juan 16:8-9 –el único pecado que va a mandar a la gente al infierno es la de rechazar a Jesucristo como su salvador personal. ¡Así que deja de ampliar el pecado en tu vida!

El mensaje que la mayoría de la iglesia está predicando hace que nos volvamos conscientes del pecado en lugar de conscientes de su justicia divina (Rom. 3:19-20) También ocasiona que vinculemos nuestro desempeño con todas las otras bendiciones de Dios.

La gracia de Dios ya ha provisto no sólo para la salvación sino también para toda necesidad de tu vida. Esa provisión no depende de si lees la Biblia lo suficiente, oras lo suficiente, vas a la iglesia o incluso si pagas tus diezmo. Antes de que tu alguna vez tengas una necesidad financiera, Dios creó la provisión. Antes de que enfermaras, Dios, a través de la gracia, proveyó sanidad (1ª. Pedro 2:25) Antes de que te desanimaras, Dios te bendijo con todas las bendiciones espirituales (Efesios 1:3) Dios anticipó toda necesidad que tu alguna vez puedas tener y ha cubierto esas necesidades a través de Jesús antes de que existieras. Eso es gracia.

Jesús no ha salvado, sanado, liberado o prosperado a una sola persona en los últimos 2,000 años. Lo que Dios ha provisto por gracia hace 2,000 años ahora se vuelve realidad cuando se combina con la fe. La fe se apropia de lo que Dios ya ha provisto. La fe no mueve a Dios, El no es el que está atorado. La fe no hace que Dios haga algo. La fe y la gracia funcionan juntas y nuestra parte es aceptar lo que Dios ya ha hecho. La gracia debe ser equilibrada con la fe.

Muchos Cristianos creen que Dios se mueve soberanamente como al El le place cuando a El le place. Esto es porque la religión les enseña que Dios controla todo y que nada puede ocurrir sin Su permiso. Sin embargo, esto no es cierto, no todo depende de Dios. Tengo una enseñanza intitulada “La Autoridad del Creyente” que explica esto más en detalle.

Por ejemplo, cuando mi padre falleció, se me dijo que Dios lo necesitaba en el cielo más de lo que yo lo necesitaba aquí. Con doce años yo sabía más que eso. ¿Para qué Dios necesitaría a mi papá en el cielo? Dios no mató a mi papá. Eso no es lo que la Palabra de Dios enseña. La escritura deja muy claro que Jesús vino a destruir los trabajos del diablo (Heb. 2:14 y 1ª. Juan 3:8). Satanás es el que anda por ahí buscando a quién puede devorar (1ª. Pedro 3:8) Satanás es el que viene a robar, matar y destruir (Juan 10:10).

Dios está siendo mal representado. Si El fuera culpable de todas las cosas por las que lo culpamos a Él, no habría en la faz de esta tierra una nación civilizada que no lo condene a El por crímenes contra la humanidad. Creo que la peor idea del cuerpo de Cristo es la idea de que Dios causa o permite el mal en alguna forma para que crezcamos espiritualmente. Rinde a la gente pasiva y les quita la esperanza.

Si tu realmente crees que Dios controla todo ¿qué caso tiene el hacer algo? Después de todo, todo depende de Dios. Si tu crees que Dios está tratando de enseñarte algo a través de la enfermedad o la pobreza ¿por qué ver a un médico o buscar empleo? ¿Por qué no sufrir todo lo que puedas y realmente aprender la lección? O sea ¿qué tan tonto puedes ser y aún respirar?

Esta es una doctrina terrible hermanas y hermanos. La Biblia dice que en los últimos días la gente llamará mal al bien y bien al mal (Is. 5:20). Hay denonimaciones que hoy día enseñan que cuando tu te enfermas o tienes problemas financieros, Dios lo está causando para que Él pueda enseñarte algo o para hacerte humilde. Este es un ejemplo de llamar el bien al mal.

Dios no es responsable por matar bebés, por la violación, la violencia, la pobreza o la enfermedad. Satanás es el autor del mal, y la Biblia claramente declara que estamos para resistir al Enemigo (Santiago 4:7). Resistir significa activamente pelear contra algo. Si no estamos peleando contra la enfermedad, por ejemplo, entonces nos estamos sometiendo a ella. Ocasionalmente decirle a Satanás “Por favor déjannos solos” no es resistir al diablo. Necesitamos enojarnos con el diablo, y no nos enojaremos si creemos que Dios es quien está causando o permitiendo el problema.

La voluntad de Dios no ocurrirá automáticamente. Jesús dijo que no todos serán salvados (Mateo 7:13) sin embargo la Escritura dice que es la voluntad de Dios que ninguno perezca (2ª. Pedro 3:9). Dios ha provisto la salvación, sanidad, provisión financiera y todo lo que necesitamos. Pero si nosotros no respondemos en fe a lo que El ha provisto por gracia, no recibiremos.

La voluntad de Dios es que todos estén sanados. Hechos 10:38 dice que Jesús andaba por ahí haciendo el bien y sanando a todos los que eran oprimidos por el demonio, y llamó a lo que El hizo “el bien”. Y en la 1ª. Pedro 2:24 nos dice que nosotros fuimos sanados por Sus heridas, sin embargo la mayoría de nosotros todavía no recibimos Su sanación en nuestras vidas.

No es la verdad la que te hace libre: es la verdad que tu conoces la que te hará libre (Juan 8:32). Y la verdad es que necesitas poner tu fe en lo que Dios ya ha hecho, no en lo que tú haces. Dios, por Su gracia, ya ha provisto sanación, prosperidad, perdón de los pecados y mucho más. Sin embargo, debe ser apropiada por fe.

Dios ha hecho Su parte al dar a Su Hijo, Jesús. Su gracia ha provisto todo a través del sacrificio de Jesús. Esto es demasiado bueno para ser verdad porque no hay absolutamente nada que nosotros podamos hacer para ganárnosla y nada que podamos hacer para perderla. Nuestra parte es simple: Respondemos a Su gracia por fe y nos apropiamos de lo ya ha sido alcanzado.

Ten simple como suena, la mayoría de los Cristianos no comprenden este concepto. Asegúrate que no sea tu caso. Esto es fundamental en tu relación con Dios y en la razón por la que no estás viendo tus oraciones contestadas. Para ayudar, acabo de lanzar mi nuevo libro “Viviendo en el Equilibrio de Gracia y Fe”. También disponible en formatos CD y DVD.

No confundas este con mi primer libro, escrito en 1987, intitulado “Gracia y Fe”. Esta fue una versión corta de lo que ahora ha evolucionado a una enseñanza más completa “Viviendo en el Balance de Gracia y Fe”. Creo que este mensaje está en corazón del Evangelio y es el corazón del mensaje que Dios me ha dado para ayudar a transformar al mundo. Por ello, estoy lanzando este nuevo libro en su versión de pasta dura.

Muchos enfatizan en la gracia y otros enfatizan la fe. Pero muy pocos enfatizan el balance entre gracia y fe. Es como sodio y cloro: tomados individualmente, ambos son venenos y pueden matarte. Cuando se mezclan, se convierten en sal que tu requieres para vivir. La gracia sin tu respuesta positiva de fe no te salvará. Y la fe que no es una respuesta a la gracia de Dios te llevará a condenación. Pero, pon tu fe en lo que Dios ya ha hecho por ti y tendrás la victoria que vence al mundo (1ª. Juan 5:4).



Andrew Wommack

lunes, 15 de febrero de 2010

Tentación, Lidiando con la

Lidiando Con La Tentación
escrito por Andrew Wommack


Todos enfrentan la tentación. Pero la verdad es que, muy pocas personas lidian efectivamente con ella. Este no debería ser el caso, y no tendría que ser el caso de los creyentes. Hay algunas maneras muy simples y efectivas que deberías conocer, y si tu las pusieras en práctica, yo te garantizo, que tu saldrás ganador.


Se ha dicho: “Fracasa en planear y estarás planeando fracasar.” Esa frase es tan verídica cuando es aplicada a la tentación. Yo no conozco a nadie que se levante en la mañana y ore para fracasar cuando enfrente la tentación, pero yo conozco muchas personas que se levantan cada mañana y fracasan en planear aquello que la Biblia dice que todos nosotros seguramente enfrentaremos. Entonces, lo primero y lo más importante, es que tú debes estar preparado. Eso es tan simple, que tienes que tener la ayuda de alguien para no comprenderlo. Pero, seguramente nosotros hemos tenido mucha ayuda porque muy pocas personas se han tomado el tiempo o han hecho el esfuerzo para prepararse.


La Segunda de Crónicas 12:14 lo dice de esta forma:

“E hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar al Señor.”


Se estaba refiriendo a Roboam, el rey de Judá y el hijo de Salomón. El inició como un buen rey que buscaba al Señor. Pero igual que muchas personas hoy día, él no estaba preparado para lo que inevitablemente vendría a su camino. Cuando Satanás arroja la tentación en tu camino, si tu no estás de antemano preparado, es demasiado tarde. Tu probablemente perderás la pelea.


Jesús se preparó a Si Mismo. El invirtió treinta años en estar listo para Su encuentro con el demonio y El empezó preparándose temprano. A la edad de doce, El estaba haciendo preguntas a los doctores de la Ley y asombrándolos con Sus respuestas. Obviamente él había invertido muchas horas leyendo y estudiando las Escrituras. Estoy seguro de que el estudio continuó toda Su vida, pero incluso Jesús necesitaba más.


Antes de que El fuera tentado cara a cara por Satanás, El fue ungido con el Espíritu Santo en Su bautismo por Juan en el Río Jordán. Jesús se fue lleno del poder del Espíritu Santo al desierto para ser tentado por el demonio.


Ser lleno del Espíritu Santo es una necesidad absoluta para vencer la tentación. Hay muchos Cristianos que recibieron al Espíritu Santo años atrás y no han estado llenos del Espíritu Santo ningún día. No se trata de lo que nos ocurrió años atrás; nosotros tenemos que mantenernos llenos del Espíritu Santo. Una forma de hacer esto es hablar en lenguas regularmente. Judas 1:20-21 dice:

“Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.”


Orar en lenguas cimienta en nosotros nuestra fe más santa. ¿Cuántas veces tienes necesidad de tu más santa fe para que te ayude a atravesar cierta prueba, y sin embargo todavía no has usado este don del Espíritu Santo? El versículo 21 también dice que nosotros nos mantenemos en el amor de Dios cuando nosotros oramos en lenguas. ¿Alguna vez le has pedido al Señor que sirva Su Amor en ti? Me imagino que ya lo has hecho, pero esto no dice que oremos de esa manera, dice que nosotros nos tenemos que mantener en el amor de Dios. Nosotros hacemos esto mediante orar en lenguas. Nosotros no le pedimos a Dios aquello que ya nos ha dado, nosotros simplemente nos estiramos en ese amor que ya nos ha encomendado hacia nosotros al orar en lenguas. Este es un don poderoso. Isaías 28:11-12 dice:

“porque en lengua de tartamudos, en lenguaje extraño, hablará a este pueblo. A ellos dijo: «Este es el reposo; dad reposo al cansado. Este es el alivio», mas no quisieron escuchar.”


¿Alguna vez necesitas descansar o refrescarte? Te garantizo que lo necesitas y este versículo dice que orar en lenguas es la forma de obtenerlo. Tenemos un don tremendamente poderoso disponible para nosotros a través del Espíritu Santo, pero pocas personas lo aprovechan. En lugar de ello, le pedimos a Dios que haga lo que El nos dijo que hiciéramos. Necesitamos usar este don de hablar en lenguas para estirarnos hacia arriba, o nos arriesgamos a hundirnos hasta el fondo.


Tu también debes saber quién eres tu. Mateo 4 y Lucas 4 registran la tentación de Jesús en el desierto. Uno de los aspectos más asombrosos de aquellas tentaciones fue que Satanás inició dos de las tres tentaciones con estas palabras “Si tu eres el Hijo de Dios”. Muchas personas han pasado por alto este punto. La tentación real fue el intento de Satanás para hacer que Jesús dudara de quién era El. Esa fue la misma forma en que el atacó a Adán y Eva. La serpiente le dijo a Eva que si ella comiera del fruto prohibido, ella sería como Dios (Gen. 3:5). La verdad es que ella ya era como Dios, pero ella no lo sabía. El primer Adán pecó porque el no sabía quien realmente era. El segundo Adán, Jesús, no pecó, porque El sí sabia quién era el. Conocer tu verdadera identidad en Cristo es posiblemente una de las más grandes defensas que puedes tener contra la tentación.


Justo Jesús había escuchado a Su Padre hablarle a El en una voz audible diciendo,

“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).


También hubo un signo visible de Dios cuando el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en la forma de una paloma. Jesús tuvo que anclar Su fe en quién Su Padre dijo que El era. Pero inmediatamente, Satanás vino a El diciendo:

“ --Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mateo 4:3).

La tentación real nunca fue acerca de convertir las piedras en pan. Fue un intento de Satanás de manipular a Jesús para que dudara la Palabra de Su Padre y que hiciera algo para probar quién era El. Satanás esta tratando de encontrar y explotar cualquier inseguridad en Jesús.


Cuando tú eras pequeño, estoy seguro de que en algún momento alguien te desafió para que hicieras algo estúpido. El tema real no era si tu podrías hacerlo o no, sino si tu estabas “temeroso” de hacerlo. Y lamento decirlo, muchos de nosotros tomamos el reto e hicimos algo que nos lastimaba o nos avergonzaba sólo para probar que no temíamos. Lo único que exitosamente probamos fue que tanto temíamos a su desaprobación que nosotros no queríamos hacer lo correcto. La respuesta verdaderamente sin miedo habría sido marcharnos, seguros de quienes éramos, ganándonos su respeto en función de nuestro carácter en lugar de en nuestro desempeño.


Satanás estaba desafiando a Jesús —”Si tu realmente eres el Hijo de Dios, si eso que Tu escuchaste del Padre en una voz audible es verdaderamente cierto, entonces pruébalo y convierte esta piedra en pan.” Convertir una piedra en pan no hubiera sido pecado. Hubiera sido pecado si Jesús hubiera dudado de las palabras de Su Padre celestial declarando quien era El y poniendo más fe en lo que un milagro pudiera decir acerca de El. Tú debes saber quién eres si tú quieres vencer la tentación. No importa qué forma tomen las tentaciones de Satanás, todas están encaminadas a ocasionarnos que dudemos quiénes somos.


Es también importante comprender que toda tentación está enraizada en el egoísmo. De hecho, nuestro egoísmo es realmente la playa de Satanás. Jesús le quitó su poder hace dos mil años, entonces la única cosa que nos puede hacer realmente es engañarnos a través de nuestros propios deseos egoístas. La Biblia nos dice exactamente lo que son en la Primera de Juan 2:16:

“porque nada de lo que hay en el mundo --los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida-- proviene del Padre, sino del mundo.”


Y en Santiago 1:14 leemos:

“sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido.”

Satanás está limitado, el engaño es su única arma. Lo único que puede hacer es tratar de engañarnos para que pensemos que Dios realmente no puede o que no llenará nuestras vidas. Cada tentación del enemigo viene empaquetada en la forma de lujuria por la carne, lujuria para los ojos o la soberbia de la vida. Pero todas están diseñadas para engatusarnos y ocasionarnos que dudemos de que Dios cubrirá nuestras necesidades. El egoísmo es siempre la cancha de juego favorita del demonio y cuando el egoísmo rige nuestras vidas, nosotros le abrimos la puerta a sus engañosos esquemas.

Tú no puedes ser tentado, a menos que tu primero lo hayas pensado. Toda tentación está ligada a lo que piensas. Por lo tanto, controla tus pensamientos y controlarás la tentación. Esta es una simple pero profunda verdad. Esta es la razón por la que la mayoría de la gente cae en la tentación. Es como una mujer que no quiere quedar embarazada pero continua tendiendo relaciones sexuales sin ningún cuidado. Tarde o temprano, ella quedará embarazada. Piensa en las cosas equivocadas durante un tiempo suficiente y tarde o temprano caerás en pecado cuando seas tentado.


Filipenses 4:8 dice esto,

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”


La tentación vendrá, pero es difícil para el Diablo engañarte cuando tu mente está fija en esas cosas. Satanás sólo puede trabajar con lo que le des, así que no le des ningún espacio en tu mente. Tú serás capaz de evitar muchas de las tentaciones que enfrentas si pones esto en práctica.


La Palabra es poderosa—úsala. Jesús contrarrestó cada tentación del diablo con la Palabra. Piensa en ello, Jesús era la Palabra, y todo lo que El dijo había sido Escritura y más que suficiente para rechazar al diablo. Sin embargo El dijo: “Está escrito” y luego El citó la Palabra de Dios. Si para Jesús era importante citar la Palabra, es aún más importante para nosotros hacer lo mismo. Debemos conocer la Palabra de Dios para vencer efectivamente la tentación. Eso nos regresa a estar preparados, tú no puedes citar la escritura si no has aprendido, y no hay ningún poder en aquello que tu no conoces o comprendes.


No esperes hasta que estés en medio de una tentación enorme para empezar a pensar en como lidiar con ella; será demasiado tarde. Tómate el tiempo ahora para prepararte a ti mismo para aquellas tentaciones que inevitablemente vendrán a tu camino. Para ayudar, he producido un álbum de cinco partes titulado “How To Deal With Temptation”. En este álbum enseño sobre: estar preparado, saber quién eres, cómo el egoísmo es la playa de Satanás, por qué el hablar la Palabra es tan importante, y cómo la tentación está ligada a tu vida pensante. Estos son todos vitales para comprender y vencer la tentación.



Andrew Wommack

domingo, 14 de febrero de 2010

Cómo Fluir En Los Dones Del Espíritu Santo

Cómo Fluir En Los Dones Del Espíritu Santo
escrito por Andrew Wommack


Yo creo que una de las principales razones por las que el cuerpo de Cristo no ha tenido un mayor impacto en nuestra generación hoy día es por nuestro fracaso en operar en los dones del Espíritu Santo. Sin duda Jesús y los primeros apóstoles usaron esos dones como una campana, llamando a los hombres a su mensaje y confirmando que Dios era verdaderamente Aquel hablando a través de ellos.

Hebreos 2:3-4 dice,
"¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y dones del Espíritu Santo según su voluntad."


El Señor dio testimonio de la veracidad de su mensaje mediante los milagros y dones del Espíritu Santo.

En Marcos 16:17-18, Jesús dijo que todos los verdaderos creyentes fluirían en lo milagroso:

"Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, ellos hablarán en nuevas lenguas; tomarán serpientes con las manos y si bebieran cualquier cosa mortífera, no les hará daño; pondrán manos sobre los enfermos y sanarán."


Si una vida Cristiana no es sobrenatural, es superficial.

Marcos continua diciendo que los mensajes basados en la Palabra de Dios serían confirmados por los signos procedentes:

"Y el Señor, después que les habló fue recibido arriba en el cielo y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que las seguían. Amen."

Incluso Jesús dijo,
"Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis " (Juan 10:37).


Ese es un enunciado fuerte. Si aplicamos este estándar a los ministros de hoy día, a muchos no se les creería.La gran mayoría de la predicación que se hace en el nombre del Señor hoy día, se hace sin el poder del Espíritu Santo manifestándose a través de los dones del Espíritu Santo. Esta no es la forma en que el Señor pretendió que fuera.

Las denominaciones de “primera línea” han desarrollado doctrinas para lidiar con esta obvia discrepancia. Sin embargo, independientemente de lo racional, es absurdo pensar que podemos ser efectivos sin el poder del Espíritu Santo confirmando la predicación de la Palabra de Dios. Si Jesús y los primeros apóstoles necesitaban validar su prédica, ¿cómo podemos nosotros hacer menos?Incluso las iglesias no-denominativas se han alejado de ministrar en los dones del Espíritu Santo. Los dones que operan en la mayoría de las iglesias “llenas de Espíritu” son simplemente palabras de exhortación y profecía. Hay mucho más.

El Señor ha usado los dones del Espíritu Santo grandiosamente en mi vida y ministerio para confirmar Su Palabra. Contadas son las veces en que las personas continuaron escépticas después de oír mi enseñanza, pero la demostración del poder de Dios a través de sus dones los convirtió en creyentes. Es como si la enseñanza llenara sus bocas con la Palabra de Dios, entonces los dones del Espíritu Santo les da una palmada en la espalda haciendo que se la engullan. ¡Aleluya!

Uno de los pasos más importantes para fluir en los dones del Espíritu Santo es desearlos vehementemente. Pablo lo dijo en la 1 de Corintios 12:31,
"Procurad, pues, los mejores dones."


El repitió ese pensamiento en 1 de Corintios 14:1 cuando dijo,
"Procurad (desead) los dones espirituales."


Otra forma de decir esto es, mientras tu puedas vivir sin fluir en los dones del Espíritu Santo, lo harás. Tu tienes que buscar estos dones con todo tu corazón (Jer. 29:13).También es muy importante comprender que los dones del Espíritu Santo siempre están fluyendo. Dios no los “enciende” y “apaga”. Somos nosotros quienes estamos “encendidos” o “apagados”. Para mucha gente este es un enunciado asombroso y uno que raya en blasfemia para algunas personas, pero este enunciado es verdad. El Señor está siempre listo para fluir a través de nosotros en los dones del Espíritu Santo.

Es como orar en lenguas. Una vez que tenemos el bautismo del Espíritu Santo, no tenemos que esperar a que llegue a nosotros la unción del Espíritu Santo para hablar en lenguas. Podemos orar en lenguas en cualquier momento. No somos nosotros los que encendemos al Espíritu Santo. El Espíritu Santo está siempre encendido y dándonos la habilidad de hablar en lenguas. Por lo tanto, cada vez que nosotros nos encendemos, el don de lenguas está ahí para permitirnos comunicarnos con nuestro Padre celestial. ¡Alabado sea el Señor! Y esa es la manera que opera con todos los dones.

Recuerdo una vez que estaba enseñando estas líneas en nuestro Charis Bible College. Uno de los estudiantes dijo, "Entonces, ¿estás diciendo que tu puedes fluir en los dones del Espíritu Santo en cualquier momento? " Yo respondí, "Es correcto y te lo probaré." Entonces yo empecé a caminar por cada pasillo y simplemente empecé a “leer el correo” de los estudiantes. Yo les estaba diciendo a ellos cosas que tenían que venir del Espíritu Santo. Fue impresionante.Ninguno ha recibido todo lo que el Espíritu Santo les tiene. Por ello, el Señor siempre está buscando liberar más hacia nosotros a través de Sus dones sobrenaturales. En el momento en que nos ponemos en modo de ser Su canal, Sus dones fluirán. La vieja doctrina “Pentecostal” de que la unción viene y va no es una verdad del Nuevo Testamento. La Primera de Juan 2:27 dice,
"Pero la unción que recibisteis de El permanece en vosotros."


Otra gran verdad acerca de fluir en los dones del Espíritu Santo es lo que John Osteen ha llamado “el flujo divino”. Y está basado en: “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Entonces, cada vez que discernimos el amor de Dios fluyendo a través de nosotros hacia alguien, es Dios alcanzándolos a través de los dones del Espíritu Santo. Todo lo que tenemos que hacer es seguir ese flujo mediante la fe.

Una ocasión cuando estaba pastoreando una pequeña iglesia en Pritchett, Colorado, mi corazón se fue hacia una mujer que estaba en el fondo del salón. Nunca la había visto antes y no había nada natural que me llamara hacia ella. Era sólo el amor de Dios fluyendo a través mío hacia ella. Sólo basándome en ese amor, le dije que Dios tenía una palabra para ella. Yo no tenía ni media palabra que decirle a ella, pero yo sabía que era el amor de Dios el que estaba fluyendo y por ende, Dios y Sus dones estaban fluyendo hacia ella. Yo empecé por sólo decirle “Dios te ama”. Dios entonces inundó mi mente con cosas para ministrar a esa señora.

Fue una larga palabra del Señor, pero específicamente le dije acerca de todo el pesar que ella sentía por la pérdida de alguien y que estaba confundida acerca de por qué Dios lo permitió. Yo me mantuve diciéndole “No fue Dios quien lo permitió. Fue el Destructor.” Yo dije eso muchas veces. Ella rompió en llanto y fue realmente ministrada.

Después del servicio, ella me dijo que ella recientemente había perdido a su hijo por leucemia. Ella y su esposo creyeron que Dios permitió esa enfermedad. Pero justo antes de que su hijo muriera, él tuvo una visión, vio un demonio enorme sobre su pueblo, y el Señor le dijo que el nombre de ese era el Destructor. Ellos no sabían cómo interpretarlo hasta que yo les hablé a través de los dones del Espíritu Santo y puso todo en orden. Ellos fueron liberados.

Esta era la palabra de conocimiento y la palabra de sabiduría en operación. Dios me dio el conocimiento de lo que había pasado y luego me dio las palabras de sabiduría para instruirles en cómo manejar esa pena. Todo esto vino puesto que yo seguí el amor que sentí en mi corazón.

Esto nos ha pasado a todos nosotros, pero la mayoría de las veces no entendemos que es un don del Espíritu Santo y nos perdemos una oportunidad. Yo aprendí esto a la mala.Había un hombre que fue mi director juvenil cuando yo era un muchachito. El dejó nuestra iglesia Bautista antes de que yo fuera adolescente y yo escuché cómo el fue bautizado en el Espíritu Santo y estaba viendo ocurrir grandes milagros. El tenía un salón en su iglesia que estaba lleno de sillas de ruedas, muletas y andaderas de la gente que se sanaba y ya no las necesitaba.

Durante un periodo de tres o cuatro meses, yo a menudo pensaba sobre este hombre. Usualmente era mientras yo estaba en oración que él me venía a la mente, y yo sentía la compasión de Dios hacia él. Entonces sólo me preguntaba que estaría ocurriendo con él y luego descartaba esos pensamientos. Más tarde, me enteré que murió un accidente raro donde una hormiga roja le mordió el pulgar.Tan pronto como supe de su muerte, supe que la razón por la que yo lo pensaba tan a menudo es porque el Señor estaba tratando de que yo intercediera por el. Una década más tarde, conocí al hijo de este hombre y le confesé mi fracaso en orar por su papá. El me dijo que yo era al menos la doceava persona que le decía una historia similar. El Señor ha impresionado a muchos de nosotros por interceder por este hombre, pero ninguno de nosotros reconoció que era el Señor.

Es imperativo que aprendamos a reconocer y fluir en los dones del Espíritu Santo. No es sólo una bendición para nosotros, sino que las vidas de otras personas pueden depender de ello. Tu estás cargando el milagro de alguien. No lo dejes dentro de ti. Tienes que aprender a liberarlo.

Hay mucho más que el Señor me ha mostrado acerca de fluir en los dones del Espíritu Santo. Este artículo no se aproxima a cubrir todo el material que tengo en las series entituladas How To: Flow in the Gifts of the Holy Spirit. Realmente te animo a que obtengas esta enseñanza y comiences a moverte sobrenaturalmente en una nueva manera por completo.El nuevo álbum de tres partes está enlazado con ejemplos personales de cómo el Señor me ha usado en los dones. Comparto cómo aprendí a reconocer y responder a los dones de Dios en una forma tan práctica que sé que te ayudará a que tú hagas lo mismo. Es una enseñanza muy práctica acerca de un estilo de vida sobrenatural.

¡Es asombroso!

Andrew Wommack

martes, 17 de junio de 2008

Manejo del Enojo

Manejo del Enojo
escrito por Andrew Wommack


¿Alguna vez te has enojado con Dios? Seguramente, todos alguna vez han tenido enojo contra una persona. Y hay mucha gente que está enojada consigo misma. El enojo es un problema con el que todos tenemos que lidiar.

Mucha gente viene de ambientes donde luchar era lo normal. Nuestra cultura está tan llena de envidia y lucha que eso se convertido en parte de la vida. No nos damos cuenta de lo mortal que esto es. Pero sea que te des cuenta o no, la lucha te matará. Escucha lo que Santiago dijo acerca de la envidia y la lucha:

"Donde hay envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad." (Santiago 3:16)

Piensa por un momento en lo que este versículo está diciendo. Envidia y espíritu de contienda traen TODA clase de maldad. ¡Esta es una gran revelación! Tu puedes estar dando diezmos y donaciones y confiando en Dios en el área de tus finanzas, pero si tu estás viviendo en espíritu de contienda, tu le estás abriendo la puerta a la pobreza. Tu puedes estar tratando de tener cuidado de tu cuerpo y meditar en las escrituras de sanación, pero si tienes un mal pensamiento hacia otros o espíritu de contienda esto negará todo lo que hiciste y traerá enfermedades y malestar. Nadie que esté confiando en Dios para su victoria en cualquier área de su vida puede ignorar el manejar su enojo y esperar tener éxito. Es así de importante.

Esto no significa que debemos estar sin emociones o ser gente totalmente pasiva. Hay un uso apropiado del enojo. Si nosotros no entendemos esto y tratamos de erradicar completamente el enojo, no tendremos éxito y nos convertiremos tan pasivos de modo que permitiremos que Satán nos pasé por encima. Hay un propósito divino para el enojo.

ENOJO DIVINO

Piensa esto: Cada persona en el planeta tiene un temperamento. ¿Por qué crees que es así? ¿Crees que el diablo creó el enojo? ¡De ninguna manera! Satanás nunca creó nada. El no tiene el poder para crear. Todo lo que el hace es pervertir las divinas cosas que Dios creó.

Es Dios quien nos dió la capacidad de enojarnos. El enojo tiene una función divina. Pero con la mayoría de nosotros ha sido pervertida. No necesitamos que nos liberen del temperamento; necesitamos aprender cómo manejar ese enojo y dirigirlo en la forma en que Dios quiere que lo hagamos -no hacia las personas, sino hacia el mal y el diablo.

Hay un pasaje bien sabido de la Escritura que habla acerca del uso positivo del enojo. Sin embargo este pasaje es generalmente interpretado de una forma que pierde toda la verdadera intención de lo que Pablo estaba diciendo. En Efesios 4:26-27 dice,

"Airáos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo ".

Esto usualmente se ha interpretado como "Dios sabe que tu eres sólo humano y que algunas veces te vas a enojar. Eso simplemente ocurre. Pero no se convierte en pecado a menos de que tu permitas que persista. Entonces asegúrate de confesarlo y abandone su enojo cada noche antes de irse a dormir."

No cabe duda de que deshacerse rápido del enojo tiene un gran beneficio. Confesarse y deshacerse del enojo cada noche antes de irse a dormir es una cosa buena para hacer. Pero eso no es lo que el versículo está enseñando. Sino casi, casi lo opuesto.

Pablo está diciendo que existe un enojo divino que no es pecado. Dios nos manda enojarnos con un enojo de justicia divina. Entonces el dice, “No se ponga el sol sobre vuestro enojo”. ¿Qué ocurre cuando se pone el sol? Típicamente dejamos de trabajar. El día se detiene y nosotros descansamos y nos vamos a dormir. Pablo está diciendo “No permitas que este enojo divino te detenga de trabajar. Mantenlo despierto. ¡Sacúdelo y mantente activo!" Entonces el versículo 27 continua "Ni déis lugar al diablo". Si nosotros no mantenemos en nosotros un enojo divino, estamos dando lugar al diablo ¡Qué revelación!

Hay un uso del enojo mediante la justicia de Dios. Sin entender esto, se han rendido a muchos Cristianos y se han vuelto tan pasivos que ellos ya no se enojan con el mal en este mundo. Por ende, Satanás tiene vista al blanco en todo lo que nosotros consideramos querido y santo. Nuestra sociedad está bajo ataque y el enojo con la justicia de Dios que nos ha dado como arma se mantiene encerrado y sin usarse. Esto tiene que cambiar.

Mira lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca del uso correcto del enojo:

"Los que amáis al Señor, aborreced el mal". (Salmo 97:10)
"El temor del Señor [es] aborrecer el mal: soberbia, arrogancia, mal camino y la boca rebelde, yo aborrezco". (Prov. 8:13)
"El temor del Señor [es] el principio de la sabiduría". (Salmo 111:10)
"El temor del Señor [es] el principio de conocimiento". (Prov. 1:7)
"El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno”. (Rom. 12:9)

Estas son sólo unas cuantas de las escrituras que hablan del uso justo del enojo y el odio. Mira de nuevo en Proverbios 8:13: "Soberbia, arrogancia, mal camino y la boca rebelde [literalmente perversa], yo aborrezco". ¿Realmente aborrecemos esas cosas? Deberíamos, pero la totalidad de los Cristianos no odiamos el mal. No nos gusta el mal, pero pocos discutirían que literalmente odiamos estas cosas. Los Cristianos no creen que se suponga que odiemos algo, pero eso no es lo que la Palabra de Dios dice.

Jesús fue impecable (sin pecado), pero El tuvo odio y enojo. En Juan 2:14-17, que tuvo lugar al principio del ministerio de Jesús en la tierra, y luego en Marcos 11:15-17, que tuvo lugar la última semana del ministerio de Jesús en la tierra, Jesús expulsó a los cambistas fuera del templo. El no se acercó a ellos tímidamente diciendo “Chicos, lo lamento. Yo no quiero lastimarlos de ninguna manera, pero tengo que hacer esto para obedecer a mi Padre.” ¡NO! El hizo un látigo y le pegó a la gente y a los animales y puso de cabeza sus mesas. El estaba furioso.

¿Dónde estaban los guardias del templo? Estoy seguro de que ahí estaban pero Jesús estaba en una furia santa que los paralizó de entrar en acción. Es cierto que Jesús nunca pecó, pero también es cierto que el se puso muy enojado al punto de la acción. Por lo tanto, este era un enojo acorde con la justicia de Dios. Necesitamos descubrir el uso en justicia divina del enojo y canalizar toda nuestra agresión de la forma apropiada. Así que sí hay un lugar apropiado para el enojo. Pero ¿qué hay del uso incorrecto del enojo? Todos nosotros tenemos que lidiar con enojarnos con personas. ¿Cómo superamos nuestro enojo y falta de perdón hacia la gente?

ENOJO NO DIVINO

¿Alguna vez has orado para que el Señor removiera de tu vida a alguien que te hace enojar? ¿Alguna vez has orado para que tus circunstancias cambiaran de tal forma que fueras liberado de aquellas cosas que te ponen furioso? Tú nunca serás capaz de remover de tu camino todas las cosas y personas agraviantes. Eso no es realista. Satanás tiene bajo su control a más que suficientes personas para hacer a lo largo de tu camino todo un desfile de personas molestas.

Tu no siempre puedes cambiar las circunstancias y tu no tienes autoridad para cambiar a los demás. Pero tu puedes cambiar lo que está dentro de tí que te hace enojar. Exactamente. Nuestro enojo proviene del interior, no del exterior. Yo sé que a la mayoría de la gente no le gusta esto. Al principio, es reconfortante pensar que es a causa de lo que alguien realizó lo que te hizo enojar, pero eso no es cierto. Si lo que las otras personas realizan te hace enojar, entonces siempre vas a estar enojado porque siempre va a haber alguien que no te trate como tú esperas. Eso te hace una víctima no un victorioso.

Aceptar la responsabilidad de tu enojo no divino te pone en el asiento del conductor. Tú solamente tienes autoridad total sobre tí mismo. Tú eres el único a quien tú realmente puedes cambiar. Si estás tratando de remover de tu camino todas las cosas y personas que te ponen furioso, tu nunca vas a ganar. Pero si manejas las cosas dentro de tí que causan ese enojo, tu nunca vas a perder, independientemente de lo que los otros hagan. Ese es el ejemplo que Jesús nos dio. El pudo ver a aquellos que se burlaron de El y lo crucificaron y decir:

"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen ". (Lucas 23:34)

Jesús no sólo sufrió más de lo que cualquiera de nosotros alguna vez sufriremos, El sufrió más injustamente que nosotros. Como Dios, El pudo haberse bajado de la cruz en cualquier momento y deshacerse por completo de Sus acusadores. Sin embargo, El en perfecta humildad consigo mismo incluso perdonó a Sus enemigos. Algunas personas piensan, “Bueno, ese fue Jesús. Yo ciertamente no soy Jesús.” Pero Jesús no fue el único que perdonó a aquellos que lo persiguieron. Esteban actúo igual que Jesús en Hechos 7:60. Mientras era apedreado a muerte, el se arrodilló y clamó en voz alta,

"Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió ".

En Efesios 4:32, Pablo nos ordenó que nosotros hiciéramos lo mismo:

"Antes sed amables los unos con los otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó en Cristo ".

No solamente se supone que nosotros debemos resistir el enojo, sino que se nos ordena perdonar a aquellos que nos ofenden. No podemos controlar a los demás, pero podemos controlar lo que está dentro de nosotros que nos hace enojar. La clave se encuentra en Proverbios 13:10:

"Sólo la soberbia produce contienda".

No es lo que los otros nos hacen lo que nos enoja; es la soberbia dentro de nosotros lo que ocasiona que nos enojemos. Yo sé que eso no es lo que la mayoría de la gente cree, pero eso es lo que dice la Palabra de Dios. Este versículo no dice que la soberbia es una de las principales razones para el enojo - es la única razón. ¡Qué enunciado!

Hace muchos años yo ministerié esto en Pueblo, Colorado, y un hombre vino a buscarme después de la reunión y dijo, “Yo tengo muchos problemas, pero la soberbia no es uno de ellos. Tengo tan baja autoestima que me odio a mí mismo. Siento mucha rabia. Yo no puedo entender cómo mi soberbia pueda ser la fuente de mi enojo.” Lo que a este hombre le faltaba era la definición correcta de soberbia.

Muchas personas piensan que soberbia es sólo arrogancia. Pero esa es sólo una manifestación de la soberbia. La timidez y la seriedad son manifestaciones extremas de soberbia. Soberbia, es básicamente, el centrarse en uno mismo y nada más, egoísmo, egocentrismo. Las personas tímidas e introvertidas son personas extremadamente centradas en sí mismas. Yo sé que esto puede ser cierto porque yo era un introvertido. Yo no podía ver a la gente a la cara cuando hablaba con ellos. Me consumía tanto conmigo mismo que siempre estaba pensando “¿Qué van a pensar de mí? ¿Iré a cometer un error y me veré ridículo?” Ese ego-centrismo me hizo tímido.

Si tienes un testimonio de lo que el Señor ha hecho por ti que puede ayudar a alguien, pero sin embargo te da pena compartirlo en radio o televisión porque todos te estarían viendo, entonces tu todavía tienes asuntos pendientes por resolver con la soberbia. Probablemente no te llamen a que transmitas por radio y televisión en la forma en que yo lo hago, pero todos somos llamado, así que "estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros." (1 Pedro 3:15)

Entonces, soberbia, no es solamente pensar que nosotros somos mejores que los demás; la soberbia puede ser pensar que somos peores que otros o simplemente ser ego-centristas. No importa si el ser se está exaltando así mismo o se está derribando a sí mismo. Todo es egocentrismo, que es soberbia. Te guste o no, lo comprendas o no, la soberbia es la fuente de todo nuestro enojo. Conforme regulemos nuestro amor, el enojo hacia otros se disipará. La única razón por la que nos ofendemos tan fácilmente es porque nos amamos a nosotros mismos por sobre todas las cosas. Conforme morimos a nosotros mismos, seremos capaces de amar a los demás en la forma en que lo hizo Jesús.

Tengo mucho más que compartir sobre este tema de lo que pude reducir en este artículo. Tengo una enseñanza intitulada Anger Management. Es un álbum de tres partes que maneja verdades que yo no he escuchado que nadie más enseñe. Estoy seguro que otros enseñan esto, pero ciertamente no es común. La primera parte intitulada "Godly Anger," te mostrará el uso apropiado del enojo. Esto es necesario para resistir a Satanás y su mal. La segunda enseñanza, intitulada "Ungodly Anger's Source," te explicará cómo el amor propio es la raíz de todo el enojo no divino. Es indispensable para cualquier persona que batalle con su temperamento (todos nosotros). La tercera enseñanza se intitula "Anger Toward God, Others, and Self."

Andrew Wommack

Lidiando con la Tentación

Lidiando Con La Tentación
escrito por Andrew Wommack


Todos enfrentan la tentación. Pero la verdad es que, muy pocas perdonas lidian efectivamente con ella. Este no debería ser el caso, y no tendría que ser el caso de los creyentes. Hay algunas maneras muy simples y efectivas que deberías conocer, y si tu las pusieras en práctica, yo te garantizo, que tu saldrás ganador.

Se ha dicho: “Fracasa en planear y estarás planeando fracasar.” Esa frase es tan verídica cuando es aplicada a la tentación. Yo no conozco a nadie que se levante en la mañana y ore para fracasar cuando enfrente la tentación, pero yo conozco muchas personas que se levantan cada mañana y fracasan en planear aquello que la Biblia dice que todos nosotros seguramente enfrentaremos. Entonces, lo primero y lo más importante, es que tu debes estar preparado. Eso es tan simple, que tu tienes que tener la ayuda de alguien para no comprenderlo. Pero, seguramente nosotros hemos tenido mucha ayuda porque muy pocas personas se han tomado el tiempo o han hecho el esfuerzo para prepararse.

La Segunda de Crónicas 12:14 lo dice de esta forma:


“E hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar al Señor.”

Se estaba refiriendo a Roboam, el rey de Judá y el hijo de Salomón. El inició como un buen rey que buscaba al Señor. Pero igual que muchas personas hoy día, él no estaba preparado para lo que inevitablemente vendría a su camino. Cuando Satanás arroja la tentación en tu camino, si tu no estás de antemano preparado, es demasiado tarde. Tu probablemente perderás la pelea.

Jesús se preparó a Si Mismo. El invirtió treinta años en estar listo para Su encuentro con el demonio y El empezó preparándose temprano. A la edad de doce, El estaba haciendo preguntas a los doctores de la Ley y asombrándolos con Sus respuestas. Obviamente él había invertido muchas horas leyendo y estudiando las Escrituras. Estoy seguro de que el estudio continuó toda Su vida, pero incluso Jesús necesitaba más.

Antes de que El fuera tentado cara a cara por Satanás, El fue ungido con el Espíritu Santo en Su bautismo por Juan en el Río Jordán. Jesús se fue lleno del poder del Espíritu Santo al desierto para ser tentado por el demonio.

Ser lleno del Espíritu Santo es una necesidad absoluta para vencer la tentación. Hay muchos Cristianos que recibieron al Espíritu Santo años atrás y no han estado llenos del Espíritu Santo ningún día. No se trata de lo que nos ocurrió años atrás; nosotros tenemos que mantenernos llenos del Espíritu Santo. Una forma de hacer esto es hablar en lenguas regularmente. Judas 1:20-21 dice:


“Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.”


Orar en lenguas cimienta en nosotros nuestra fe más santa. ¿Cuántas veces tienes necesidad de tu más santa fe para que te ayude a atravesar cierta prueba, y sin embargo todavía no has usado este don del Espíritu Santo? El versículo 21 también dice que nosotros nos mantenemos en el amor de Dios cuando nosotros oramos en lenguas. ¿Alguna vez le has pedido al Señor que sirva Su Amor en ti? Me imagino que ya lo has hecho, pero esto no dice que oremos de esa manera, dice que nosotros nos tenemos que mantener en el amor de Dios. Nosotros hacemos esto mediante orar en lenguas. Nosotros no le pedimos a Dios aquello que ya nos ha dado, nosotros simplemente nos estiramos en ese amor que ya nos ha encomendado hacia nosotros al orar en lenguas. Este es un don poderoso. Isaías 28:11-12 dice:


“porque en lengua de tartamudos, en lenguaje extraño, hablará a este pueblo. A ellos dijo: «Este es el reposo; dad reposo al cansado. Este es el alivio», mas no quisieron escuchar.”


¿Alguna vez necesitas descansar o refrescarte? Te garantizo que lo necesitas y este versículo dice que orar en lenguas es la forma de obtenerlo. Tenemos un don tremendamente poderoso disponible para nosotros a través del Espíritu Santo, pero pocas personas lo aprovechan. En lugar de ello, le pedimos a Dios que haga lo que El nos dijo que hiciéramos. Necesitamos usar este don de hablar en lenguas para estirarnos hacia arriba, o nos arriesgamos a hundirnos hasta el fondo.

Tu también debes saber quién eres tu. Mateo 4 y Lucas 4 registran la tentación de Jesús en el desierto. Uno de los aspectos más asombrosos de aquellas tentaciones fue que Satanás inició dos de las tres tentaciones con estas palabras “Si tu eres el Hijo de Dios”. Muchas personas han pasado por alto este punto. La tentación real fue el intento de Satanás para hacer que Jesús dudara de quién era El. Esa fue la misma forma en que el atacó a Adán y Eva. La serpiente le dijo a Eva que si ella comiera del fruto prohibido, ella sería como Dios (Gen. 3:5). La verdad es que ella ya era como Dios, pero ella no lo sabía. El primer Adán pecó porque el no sabía quien realmente era. El segundo Adán, Jesús, no pecó, porque El sí sabia quién era el. Conocer tu verdadera identidad en Cristo es posiblemente una de las más grandes defensas que puedes tener contra la tentación.

Justo Jesús había escuchado a Su Padre hablarle a El en una voz audible diciendo,


“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).

También hubo un signo visible de Dios cuando el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en la forma de una paloma. Jesús tuvo que anclar Su fe en quién Su Padre dijo que El era. Pero inmediatamente, Satanás vino a El diciendo:


“ --Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mateo 4:3).

La tentación real nunca fue acerca de convertir las piedras en pan. Fue un intento de Satanás de manipular a Jesús para que dudara la Palabra de Su Padre y que hiciera algo para probar quien era El. Satanás esta tratando de encontrar y explotar cualquier inseguridad en Jesús.

Cuando tú eras pequeño, estoy seguro de que en algún momento alguien te desafió para que hicieras algo estúpido. El tema real no era si tu podrías hacerlo o no, sino si tu estabas “temeroso” de hacerlo. Y lamento decirlo, muchos de nosotros tomamos el reto e hicimos algo que nos lastimaba o nos avergonzaba sólo para probar que no temíamos. Lo único que exitosamente probamos fue que tanto temíamos a su desaprobación que nosotros no queríamos hacer lo correcto. La respuesta verdaderamente sin miedo habría sido marcharnos, seguros de quienes éramos, ganándonos su respeto en función de nuestro carácter en lugar de en nuestro desempeño.

Satanás estaba desafiando a Jesús —”Si tu realmente eres el Hijo de Dios, si eso que Tu escuchaste del Padre en una voz audible es verdaderamente cierto, entonces pruébalo y convierte esta piedra en pan.” Convertir una piedra en pan no hubiera sido pecado. Hubiera sido pecado si Jesús hubiera dudado de las palabras de Su Padre celestial declarando quien era El y poniendo más fe en lo que un milagro pudiera decir acerca de El. Tú debes saber quién eres si tú quieres vencer la tentación. No importa qué forma tomen las tentaciones de Satanás, todas están encaminadas a ocasionarnos que dudemos quiénes somos.

Es también importante comprender que toda tentación está enraizada en el egoísmo. De hecho, nuestro egoísmo es realmente la playa de Satanás. Jesús le quitó su poder hace dos mil años, entonces la única cosa que nos puede hacer realmente es engañarnos a través de nuestros propios deseos egoístas. La Biblia nos dice exactamente lo que son en la Primera de Juan 2:16:

“porque nada de lo que hay en el mundo --los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida-- proviene del Padre, sino del mundo.”


Y en Santiago 1:14 leemos:

“sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido.”

Satanás está limitado, el engaño es su única arma. Lo único que puede hacer es tratar de engañarnos para que pensemos que Dios realmente no puede o que no llenará nuestras vidas. Cada tentación del enemigo viene empaquetada en la forma de lujuria por la carne, lujuria para los ojos o la soberbia de la vida. Pero todas están diseñadas para engatusarnos y ocasionarnos que dudemos de que Dios cubrirá nuestras necesidades. El egoísmo es siempre la cancha de juego favorita del demonio y cuando el egoísmo rige nuestras vidas, nosotros le abrimos la puerta a sus engañosos esquemas.
Tú no puedes ser tentado, a menos que tu primero lo hayas pensado. Toda tentación está ligada a lo que piensas. Por lo tanto, controla tus pensamientos y controlarás la tentación. Esta es una simple pero profunda verdad. Esta es la razón por la que la mayoría de la gente cae en la tentación. Es como una mujer que no quiere quedar embarazada pero continua tendiendo relaciones sexuales sin ningún cuidado. Tarde o temprano, ella quedará embarazada. Piensa en las cosas equivocadas durante un tiempo suficiente y tarde o temprano caerás en pecado cuando seas tentado.

Filipenses 4:8 dice esto,

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto
pensad.”

La tentación vendrá, pero es difícil para el Diablo engañarte cuando tu mente está fija en esas cosas. Satanás sólo puede trabajar con lo que le des, así que no le des ningún espacio en tu mente. Tu serás capaz de evitar muchas de las tentaciones que enfrentas si tu pones esto en práctica.

La Palabra es poderosa—úsala. Jesús contrarrestó cada tentación del diablo con la Palabra. Piensa en ello, Jesús era la Palabra, y todo lo que El dijo había sido Escritura y más que suficiente para rechazar al diablo. Sin embargo El dijo: “Está escrito” y luego El citó la Palabra de Dios. Si para Jesús era importante citar la Palabra, es aún más importante para nosotros hacer lo mismo. Debemos conocer la Palabra de Dios para vencer efectivamente la tentación. Eso nos regresa a estar preparados, tú no puedes citar la escritura si no has aprendido, y no hay ningún poder en aquello que tu no conoces o comprendes.

No esperes hasta que estés en medio de una tentación enorme para empezar a pensar en como lidiar con ella; será demasiado tarde. Tómate el tiempo ahora para prepararte a ti mismo para aquellas tentaciones que inevitablemente vendrán a tu camino. Para ayudar, he producido un álbum de cinco partes titulado “How To Deal With Temptation”. En este álbum enseño sobre: estar preparado, saber quién eres, cómo el egoísmo es la playa de Satanás, por qué el hablar la Palabra es tan importante, y cómo la tentación está ligada a tu vida pensante. Estos son todos vitales para comprender y vencer la tentación.


Andrew Wommack

Cómo Fluir en los Dones del Espíritu Santo

Cómo Fluir En Los Dones Del Espíritu Santo

escrito por Andrew Wommack

Yo creo que una de las principales razones por las que el cuerpo de Cristo no ha tenido un mayor impacto en nuestra generación hoy día es por nuestro fracaso en operar en los dones del Espíritu Santo.
Sin duda Jesús y los primeros apóstoles usaron esos dones como una campana, llamando a los hombres a su mensaje y confirmando que Dios era verdaderamente Aquel hablando a través de ellos.

Hebreos 2:3-4 dice,

"¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y dones del Espíritu Santo según su voluntad."
El Señor dio testimonio de la veracidad de su mensaje mediante los milagros y dones del Espíritu Santo.

En Marcos 16:17-18, Jesús dijo que todos los verdaderos creyentes fluirían en lo milagroso:

"Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, ellos hablarán en nuevas lenguas; tomarán serpientes con las manos y si bebieran cualquier cosa mortífera, no les hará daño; pondrán manos sobre los enfermos y sanarán."
Si una vida Cristiana no es sobrenatural, es superficial.


Marcos continua diciendo que los mensajes basados en la Palabra de Dios serían confirmados por los signos procedentes:

"Y el Señor, después que les habló fue recibido arriba en el cielo y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que las seguían. Amen."


Incluso Jesús dijo,
"Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis "
(Juan 10:37).
Ese es un enunciado fuerte. Si aplicamos este estándar a los ministros de hoy día, a muchos no se les creería.

La gran mayoría de la predicación que se hace en el nombre del Señor hoy día, se hace sin el poder del Espíritu Santo manifestándose a través de los dones del Espíritu Santo. Esta no es la forma en que el Señor pretendió que fuera.

Las denominaciones de “primera línea” han desarrollado doctrinas para lidiar con esta obvia discrepancia. Sin embargo, independientemente de lo racional, es absurdo pensar que podemos ser efectivos sin el poder del Espíritu Santo confirmando la predicación de la Palabra de Dios. Si Jesús y los primeros apóstoles necesitaban validar su prédica, ¿cómo podemos nosotros hacer menos?

Incluso las iglesias no-denominativas se han alejado de ministrar en los dones del Espíritu Santo.
Los dones que operan en la mayoría de las iglesias “llenas de Espíritu” son simplemente palabras de exhortación y profecía. Hay mucho más.

El Señor ha usado los dones del Espíritu Santo grandiosamente en mi vida y ministerio para confirmar Su Palabra. Contadas son las veces en que las personas continuaron escépticas después de oír mi enseñanza, pero la demostración del poder de Dios a través de sus dones los convirtió en creyentes. Es como si la enseñanza llenara sus bocas con la Palabra de Dios, entonces los dones del Espíritu Santo les da una palmada en la espalda haciendo que se la engullan. ¡Aleluya!

Uno de los pasos más importantes para fluir en los dones del Espíritu Santo es desearlos vehementemente. Pablo lo dijo en la 1 de Corintios 12:31,

"Procurad, pues, los mejores dones."
El repitió ese pensamiento en 1 de Corintios 14:1 cuando dijo,

"Procurad (desead) los dones espirituales."
Otra forma de decir esto es, mientras tu puedas vivir sin fluir en los dones del Espíritu Santo, lo harás. Tu tienes que buscar estos dones con todo tu corazón (Jer. 29:13).

También es muy importante comprender que los dones del Espíritu Santo siempre están fluyendo. Dios no los “enciende” y “apaga”. Somos nosotros quienes estamos “encendidos” o “apagados”. Para mucha gente este es un enunciado asombroso y uno que raya en blasfemia para algunas personas, pero este enunciado es verdad. El Señor está siempre listo para fluir a través de nosotros en los dones del Espíritu Santo.

Es como orar en lenguas. Una vez que tenemos el bautismo del Espíritu Santo, no tenemos que esperar a que llegue a nosotros la unción del Espíritu Santo para hablar en lenguas. Podemos orar en lenguas en cualquier momento. No somos nosotros los que encendemos al Espíritu Santo. El Espíritu Santo está siempre encendido y dándonos la habilidad de hablar en lenguas. Por lo tanto, cada vez que nosotros nos encendemos, el don de lenguas está ahí para permitirnos comunicarnos con nuestro Padre celestial. ¡Alabado sea el Señor! Y esa es la manera que opera con todos los dones.

Recuerdo una vez que estaba enseñando estas líneas en nuestro Charis Bible College. Uno de los estudiantes dijo, "Entonces, ¿estás diciendo que tu puedes fluir en los dones del Espíritu Santo en cualquier momento? " Yo respondí, "Es correcto y te lo probaré." Entonces yo empecé a caminar por cada pasillo y simplemente empecé a “leer el correo” de los estudiantes. Yo les estaba diciendo a ellos cosas que tenían que venir del Espíritu Santo. Fue impresionante.

Ninguno ha recibido todo lo que el Espíritu Santo les tiene.
Por ello, el Señor siempre está buscando liberar más hacia nosotros a través de Sus dones sobrenaturales. En el momento en que nos ponemos en modo de ser Su canal, Sus dones fluirán. La vieja doctrina “Pentecostal” de que la unción viene y va no es una verdad del Nuevo Testamento. La Primera de Juan 2:27 dice,

"Pero la unción que recibisteis de El permanece en vosotros."

Otra gran verdad acerca de fluir en los dones del Espíritu Santo es lo que John Osteen ha llamado “el flujo divino”. Y está basado en: “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Entonces, cada vez que discernimos el amor de Dios fluyendo a través de nosotros hacia alguien, es Dios alcanzándolos a través de los dones del Espíritu Santo. Todo lo que tenemos que hacer es seguir ese flujo mediante la fe.

Una ocasión cuando estaba pastoreando una pequeña iglesia en Pritchett, Colorado, mi corazón se fue hacia una mujer que estaba en el fondo del salón. Nunca la había visto antes y no había nada natural que me llamara hacia ella. Era sólo el amor de Dios fluyendo a través mío hacia ella. Sólo basándome en ese amor, le dije que Dios tenía una palabra para ella. Yo no tenía ni media palabra que decirle a ella, pero yo sabía que era el amor de Dios el que estaba fluyendo y por ende, Dios y Sus dones estaban fluyendo hacia ella. Yo empecé por sólo decirle “Dios te ama”. Dios entonces inundó mi mente con cosas para ministrar a esa señora.

Fue una larga palabra del Señor, pero específicamente le dije acerca de todo el pesar que ella sentía por la pérdida de alguien y que estaba confundida acerca de por qué Dios lo permitió. Yo me mantuve diciéndole “No fue Dios quien lo permitió. Fue el Destructor.” Yo dije eso muchas veces. Ella rompió en llanto y fue realmente ministrada.

Después del servicio, ella me dijo que ella recientemente había perdido a su hijo por leucemia. Ella y su esposo creyeron que Dios permitió esa enfermedad. Pero justo antes de que su hijo muriera, él tuvo una visión, vio un demonio enorme sobre su pueblo, y el Señor le dijo que el nombre de ese era el Destructor. Ellos no sabían cómo interpretarlo hasta que yo les hablé a través de los dones del Espíritu Santo y puso todo en orden. Ellos fueron liberados.

Esta era la palabra de conocimiento y la palabra de sabiduría en operación. Dios me dio el conocimiento de lo que había pasado y luego me dio las palabras de sabiduría para instruirles en cómo manejar esa pena. Todo esto vino puesto que yo seguí el amor que sentí en mi corazón.

Esto nos ha pasado a todos nosotros, pero la mayoría de las veces no entendemos que es un don del Espíritu Santo y nos perdemos una oportunidad. Yo aprendí esto a la mala.

Había
un hombre que fue mi director juvenil cuando yo era un muchachito. El dejó nuestra iglesia Bautista antes de que yo fuera adolescente y yo escuché cómo el fue bautizado en el Espíritu Santo y estaba viendo ocurrir grandes milagros. El tenía un salón en su iglesia que estaba lleno de sillas de ruedas, muletas y andaderas de la gente que se sanaba y ya no las necesitaba.

Durante un periodo de tres o cuatro meses, yo a menudo pensaba sobre este hombre. Usualmente era mientras yo estaba en oración que él me venía a la mente, y yo sentía la compasión de Dios hacia él. Entonces sólo me preguntaba que estaría ocurriendo con él y luego descartaba esos pensamientos. Más tarde, me enteré que murió un accidente raro donde una hormiga roja le mordió el pulgar.

Tan pronto como supe de su muerte, supe que la razón por la que yo lo pensaba tan a menudo es porque el Señor estaba tratando de que yo intercediera por el.
Una década más tarde, conocí al hijo de este hombre y le confesé mi fracaso en orar por su papá. El me dijo que yo era al menos la doceava persona que le decía una historia similar. El Señor ha impresionado a muchos de nosotros por interceder por este hombre, pero ninguno de nosotros reconoció que era el Señor.

Es imperativo que aprendamos a reconocer y fluir en los dones del Espíritu Santo. No es sólo una bendición para nosotros, sino que las vidas de otras personas pueden depender de ello. Tu estás cargando el milagro de alguien. No lo dejes dentro de ti. Tienes que aprender a liberarlo.

Hay mucho más que el Señor me ha mostrado acerca de fluir en los dones del Espíritu Santo. Este artículo no se aproxima a cubrir todo el material que tengo en las series entituladas How To: Flow in the Gifts of the Holy Spirit. Realmente te animo a que obtengas esta enseñanza y comiences a moverte sobrenaturalmente en una nueva manera por completo.

El nuevo álbum de tres partes está enlazado con ejemplos personales de cómo el Señor me ha usado en los dones. Comparto cómo aprendí a reconocer y responder a los dones de Dios en una forma tan práctica que sé que te ayudará a que tú hagas lo mismo.
Es una enseñanza muy práctica acerca de un estilo de vida sobrenatural. ¡Es asombroso!

Andrew Wommack