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lunes, 15 de marzo de 2010

Controlando Tus Emociones

Controlando Tus Emociones
Por Andrew Wommack


La Biblia nos enseña que nuestros pensamientos son el factor determinante que controla nuestras acciones. Proverbios 23:7 dice: “Porque tal como es su pensamiento en su corazón, así es el.” Romanos 8:6 dice, “Porque ocuparse de la carne es muerte, pero ocuparse del espíritu es vida y paz”. Identifica que la mente carnal no solamente tiende hacia la muerte –¡es la muerte!

Nadie puede consistentemente desempeñarse diferente de cómo piensa, por ende no podemos cambiar nuestras acciones sin cambiar nuestro pensar. No es sólo lo que pensamos lo que tenemos que cambiar, sino también nuestro proceso de pensamiento. Nuestras emociones están vinculadas directamente a la manera como pensamos.

Todas las personas tienen internamente una percepción o una imagen de cómo son. Esta imagen no necesariamente está basada en hechos, sino en sentimientos. Una experiencia negativa puede distorsionar de por vida la percepción que una persona tiene de sí mismo.

Por ejemplo, algunas personas que son bellas pueden pensarse a sí mismas como feas o indeseables debido a las palabras bruscas que les dijeron cuando niños. Algunos de los que tienen grandes éxitos todavía se ven a sí mismos como fracasos, lo que se convierte en una profecía auto cumplida.

Hasta cierto grado, la psicología ha diagnosticado este problema correctamente. Los psicólogos usan terminología tal como “autoestima” o “identidad” cuando se relacionen con estas verdades; sin embargo, la sabiduría secular de hoy es completamente inadecuada para ayudar a una persona a que cambie su auto imagen interior.

En primer lugar, la mayoría de la gente tiende a culpar a alguien más de su mala auto estima o mala autoimagen. Se ha vuelto tan popular el culpar a otros de todo lo negativo que ocurre en nuestras vidas. La gente generalmente dice “Provengo de una familia disfuncional.” “Mis problemas vinieron dado de que soy parte de una minoría,” “Es esa mujer que tú me diste” (Gen.3:12). ¡Otras personas no son nuestro problema!

Todos nosotros hemos tenido experiencias negativas. La opción es nuestra si nos queremos convertir en amargos o amados como resultado de ellas. Por cada persona que adjudica algún comportamiento disfuncional a una experiencia traumática en su vida, hay otros a quienes les ocurrieron cosas similares o peores y sin embargo ellos se sobrepusieron a sus circunstancias. ¿Por qué? Porque los problemas no dictaminan el fracaso, nosotros tenemos una opción.

Deuteronomio 30:19 dice, “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” Dios Todopoderoso nos dio la opción. Dios no hace la elección por nosotros y Satanás no puede tomarla por nosotros. Nosotros tenemos el privilegio y la responsabilidad de elegir bendición o maldición.

Echar la culpa a otros es negar el verdadero problema, impidiéndonos encontrar una solución. Si otras personas son mi problema, estoy en problemas porque Dios no me dio la habilidad de controlar a los demás. El diablo siempre va a enviar a alguien que se cruce en el camino y que sepa cómo detonarme el botón.

Si el problema está dentro de mí, entonces hay esperanza porque a través de Cristo, yo puedo cambiar. Esto es libertad. Independientemente de lo que otras personas hagan, yo puedo prosperar a través de Cristo.

Luego de que la psicología intenta colocar la culpa de tus problemas en alguien más, ellos tratan de sostener tu autoestima mediante haciendo que pongas foco a las cosas positivas dentro de ti y minimizando los atributos negativos. Eso no es lo que la Biblia enseña. Jesús dijo “Porque separados de mi nada podéis hacer” (Juan 15:5)

“ Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Marcos 8:34). Pablo dijo, “Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para confundir a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para confundir a las cosas poderosas; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”(1a Cor. 1:27-28).

La Biblia enseña que debe haber un fin para la autoestima antes que el verdadero servicio pueda empezar. Los Cristianos no debiesen probar y almacenar los débiles atributos positivos de sus personalidades. Eso es como tratar de detener el sangrado de un brazo amputado con una Bandita, eso no funcionará mucho tiempo.

Independientemente de lo exitosos o talentosos que seamos por nosotros mismos, eventualmente fallaremos. Aun si nada ocurre, algún día nos hacemos viejos y no seremos tan productivos como antes. Si nuestra autoestima está enraizada en nuestros logros, entonces ultimadamente fallará. Toda la seguridad que hemos fundado en nosotros mismos entonces se desmoronará a nuestro alrededor.

Los Cristianos debieran tener Cristo-estima. Tal y como el Apóstol Pablo dijo, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal.2:20).

El secreto para una vida Cristina victoriosa no se base la auto mejora, sino en la auto-renuncia de tal forma que Cristo pueda vivir a través de nosotros.

Esto no significa que Dios quiera que tengamos una mala imagen de nosotros mismos. Sólo depende de cuál “si mismo” estemos hablando. Lo ves, cada creyente nacido de nuevo se ha vuelto una nueva persona en Cristo (2 Cor. 5:17). (Efe. 4:22-24).

El viejo hombre es corrupto y en su mejor forma es incapaz de vivir la vida Cristiana. Este es el “si mismo” del que la mayoría de la gente quieren parchar y sentirse bien con él. ¡Ríndete! Tenemos que tener tiempo para morir a la vida de este viejo si mismo con todo lo bueno y lo malo; y encontrar una nueva identidad en Cristo.

¡El nuevo hombre es exactamente como Jesús es (1ª. Cor. 6:17)! Así es. Somos una totalmente nueva persona en Cristo. Tenemos todo lo que Jesús tiene, en nuestros espíritus (1ª. Juan 4:17). Tenemos una identidad totalmente nueva en Cristo. Entonces ¿por qué querríamos arreglar el viejo mi mismo en lugar de simplemente vivir el nuestro nuevo ser”.

Si nosotros permitimos que el nuevo hombre nos domine, caminaremos en poder y victoria en toda área de nuestras vidas.

¿Cómo puedes distinguir si tus pensamientos y emociones provienen del nuevo ser nacido de nuevo, o del viejo ser carnal? La Palabra de Dios es la clave. Jesús dice en Juan 6:63, “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida." Cualquier pensamiento o emoción que concuerda con lo que la Palabra de Dios dice acerca de ti proviene del hombre nuevo. Cualquier pensamiento o emoción que viola la Palabra de Dios es de tu viejo ser o del diablo.

Si estás enojado con alguien, estás en la carne (el viejo ser). Sólo arrepiéntete y regresa al ser espiritual ( el hombre nuevo) donde tienes amor, gozo y paz (Gál. 5:22). Si tienes miedo, estás en la carne “porque Dios no nos ha dado el espíritu de miedo, sino el del poder y el del amor, y el del sonido de una mente” (2ª. Tim 1:7). En lugar de ir a Dios y pedirle que El remueva el miedo, simplemente salte del ser carnal e intérnate en el espíritu donde no hay miedo (1ª Juan 4:18).

Esto es tan simple que necesitarías que alguien te ayudara a no comprenderlo. El problema es que hemos tenido mucha ayuda para no comprender estas simples verdades bíblicas, pero nosotros tenemos una solución.

Andrew Wommack

sábado, 27 de febrero de 2010

Las Cuatro Claves Para Seguir Lleno de Dios

Las 4 Claves Para Mantenerte Lleno de Dios
escrito por Andrew Wommack


La mayoría de la gente tiene el concepto de que las cosas que Dios hace en sus vidas son breves. Inclusive he escuchado esto expresado como si nosotros fuésemos vasijas agujereadas que necesitamos rellenados frecuentes del Espíritu Santo, sanación o lo que sea. Ahora no me malinterpreten; la experiencia de la mayoría de la gente es que lo que Dios hace en sus vidas disminuye con el tiempo. Te lo garantizo. Más aún, hay ejemplos en la escritura acerca de gente que fueron llenados con el Espíritu Santo más de una vez (Hechos 4:31), pero no tiene que ser así. El argumento de Pablo en Romanos 11:29 deja una impresión diferente. El versículo dice:


"Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.”



Pablo está diciendo que las cosas que Dios nos da no son temporales. El no las quita. El no cambia. (Mal. 3:6). El es el mismo hacia nosotros en todos los tiempos (Heb. 13:8). Somos nosotros los que cambiamos.

Este es un cambio mayor de paradigma en nuestro pensamiento. Si tu no estás sintiendo el amor de Dios, en lugar de pedirle a El que te toque otra vez necesitas reconocer que Dios no ha dejado de amarte y debes animarte a ti mismo en el amor de Dios. Esto es lo que David hizo en la 1 de Samuel 30:6, y esto es lo que se nos dice que hagamos en Judas 1:21: "Conservaos en el amor de Dios."

Si yo fuera Dios (¡todos estamos contentos de que no lo soy!), me ofendería escuchar a la gente por quienes morí y a quienes prometí mi amor infalible que me pregunten cosas como “¿Tu todavía me amas? Se lo que dice Tu Palabra, pero yo no siento nada.” El espíritu de cachetadas querría venir sobre mí. Gracias a Dios por Su fidelidad y estabilidad. Aún cuando nuestro Padre es mucho más comprensivo de lo que yo lo soy, yo creo que a El no le complace tener a Sus hijos constantemente pidiéndole a El cosas que El ya les ha dado. Es incredulidad simple y eso no lo complace a El. (Heb. 11:6).

La verdad es que una vez que somos sanados, la sanación de Dios nunca deja nuestras vidas. Nosotros podemos renunciar caminar en esa unción, pero Dios no nos quita la sanación. Esta sigue ahí. Entonces, si la enfermedad regresa, no es momento de rogarle a Dios por nuestra sanación otra vez, sino tiempo de regresarnos de vuelta a lo que Dios ya nos ha dado. Si nosotros perdemos el gozo del Señor, Dios no se lo llevó, simplemente nosotros en primera instancia dejamos de enfocarnos en las cosas que liberan el gozo de Dios en nuestras vidas. Todo lo que necesitamos hacer para obtenerlas nuevamente es regresar a donde lo dejamos y retomar el camino.

Este es un pensamiento liberador y sin embargo molesta a algunas personas. Yo creo que la razón por la que los molesta es por causa del miedo a la responsabilidad que tiene esta generación. Somos reacios a aceptar la responsabilidad personal por nuestras acciones y sus consecuencias. No queremos sentirnos mal con nosotros mismos. Amamos decir “La razón por la que soy así es por ellos o por algo que alguien me hizo o por algún problema médico. Es esa mujer que tú me diste." (Gen. 3:12).

Esta actitud ha infiltrado la iglesia. Los cristianos están diciendo que Dios es quien está deteniendo el renacimiento y necesitamos rogarle para que El cambie de opinión y tenga misericordia de nosotros. ¡TENGAN UN COSCORRÓN! ¡Dios quiere resurgir más de lo que nosotros lo queremos! No necesitamos rogarle por ello. El está rogando con nosotros para entrar en el flujo y liberar Su poder en el mundo. Esto mismo aplica para la sanación, gozo, paz y cualquier otra cosa que Jesús haya adquirido para nosotros a través de Su muerte y resurrección. Dios quiere que nosotros tengamos estas cosas y ya nos ha bendecido con ellas. (Efesios 1:3). Si nosotros no las estamos experimentando, no es Dios quien no está dando, somos nosotros quienes no estamos recibiendo.

Es como las señales de radio o televisión. Están transmitiendo constantemente y sin embargo no siempre podemos verlas o escucharlas. Pero no es debido a que las estaciones se encuentren fuera del aire sino porque nosotros no siempre estamos encendidos y sintonizados. De la misma forma, Dios nunca nos deja. El prometió que El no lo haría (Mateo 28:20). Lo único que varía es nuestra percepción de Su cercanía.

Comprender esto cambia todo. Cambiará la forma en que tu oras, la forma en que tu crees y la forma en la que actúas. Dios nunca es nuestro problema. Dios nunca es el que tiene que ser despertado y puesto en acción. Siempre somos nosotros los que apagamos nuestros receptores o cambiamos la señal hacia otra frecuencia. Por ende, todas las reparaciones deben ser hechas en nuestros receptores, no el transmisor de Dios.

Romanos 1:21 enlista cuatro cosas que la gente hace para matar la transmisión de Dios. La primer cosa es que ellos dejan de glorificarlo a El como Dios. Esto significa que ellos dejan de valorar lo que El ha hecho en sus vidas. La misma palabra Griega que fue traducida como “glorificar” en Romanos 1:21 fue traducida como “magnificar” en Romanos11:13. Entonces, glorificar a Dios es magnificar a Dios. ¿Qué significa esto? ¿Cómo podemos hacer más grande a Dios?

La verdad es que no podemos hacer más grande a Dios. El es quien El es, independientemente de lo que nosotros pensemos. Nuestra incredulidad no cambia Su naturaleza y carácter, pero en lo que concierne a nuestra percepción, nosotros podemos magnificar a Dios. Nuestros pensamientos o bien magnifican a Dios, o magnifican al diablo. Cualquier cosa que ocupe nuestra atención es magnificada automáticamente a través de nuestros pensamientos. Cualquier cosa que nos rehusemos enfocar nuestra atención es disminuída. La triste verdad es que muchos de nosotros no intencionalmente hemos magnificado lo negativo y disminuido lo positivo. El diablo pone en nuestro camino un pequeño palillo mondadientes y por el tiempo que pasamos preocupándonos por él, se convierte en este enorme bate de béisbol con el que el diablo nos golpea la cabeza. La buena noticia es que nosotros podemos reversar este proceso.

La segunda cosa que Romanos 1:21 enlista como algo que disminuye nuestro reconocimiento de la revelación de Dios es que nosotros somos ingratos. Pablo enlistó la ingratitud como una de las señales del final de los tiempos y la puso en el mismo versículo que el orgullo, blasfemia, soberbia y vanagloria (2 Tim. 3:1-2). No muchas personas rebatirán esto hoy día, tenemos una sociedad de lamentadores y quejosos. Nosotros somos más prósperos que cualquier otra gente que alguna vez haya vivido en la tierra. Nosotros tenemos más ventajas. Las oportunidades son ilimitadas. Y sin embargo los suicidios están más altos que nunca. La gente tiene que regular su humor con pastillas. Hay gente más miserable que nunca antes. Ellos están quejándose por lo que no tienen en lugar de estar agradecidos por lo que sí tienen.

El salmo 69:30 dice, "Alabaré con cantos el nombre de Dios, lo magnificaré con gratitud." La gratitud magnifica a Dios. Ese fue el primer punto en Romanos 1:21. Estas cosas están conectadas. Tu no puedes verdaderamente glorificar o magnificar a Dios si tu no eres agradecido. Van de la mano. Un corazón de agradecimiento y gratitud es una necesidad si vas a mantener tu revelación del amor y fidelidad de Dios.

Romanos 1:21 continúa mencionando que una imaginación vana es el siguiente paso para perder la revelación de Dios. Esta es una de las áreas en las que yo me he extendido en la nueva, mejorada y ampliada serie de cuatro partes intitulada The Four Keys to Staying Full of God. Nuestras imaginaciones son mucho más importantes de lo que la mayoría de la gente se puede percatar. La palabra Hebrea que fue traducida como “imaginación” en el Antiguo Testamento literalmente significa “concepción” (Fuerte). Nuestras imaginaciones son donde nosotros concebimos nuevas ideas. Sin una imaginación vívida, nosotros somos estériles espiritual y creativamente.

Un constructor usa un plano para imaginar lo que va a construir. Nuestras imaginaciones son la parte de nosotros que nos permite dar direcciones a los demás o regresar a un sitio en donde ya hemos estado. Nosotros no necesitamos físicamente ir por la calle y ver los semáforos y entonces dar vuelta a la derecha. Nosotros vemos estas cosas en nuestras mentes, no nuestros ojos físicos. Esa es nuestra imaginación. Nosotros usamos nuestra imaginación para ir arriba y abajo de los pasillos del supermercado y ver las cosas que queremos anotar en nuestra lista de compras antes de ir a la tienda. No podemos funcionar sin una buena imaginación.

Ya que hemos fallado en glorificar a Dios y ser agradecidos, nuestras imaginaciones automáticamente se han vuelto vanas. Eso no significa que no estén funcionando, están funcionando bien, pero ellos sólo ven lo negativo, no lo positivo. Una persona con una imaginación vana es un pesimista en lugar de un optimista. Ellos consistentemente se imaginan el fracaso en lugar del éxito. Esto describe muy fielmente a un largo segmento de nuestra sociedad y a una gran parte del cuerpo de Cristo. Es debido a que hemos permitido que nuestras imaginaciones se vuelvan vanas a través de no glorificar a Dios y ser agradecidos.

El último paso descrito en Romanos 1:21 es que nuestros necios corazones se quedarán oscurecidos. Esto está describiendo a una persona que no es capaz de percibir la verdad a causa de la dureza de corazón. Pablo describió esta condición como “ceguera en sus corazones” en Efesios 4:18. Ciertamente, esto es descriptivo de la mayoría de nuestra cultura hoy día. Estamos llamando malo a lo bueno y bueno a lo malo (Isaías 5:20).

Muchos Cristianos están orando desesperadamente para que Dios reverse esta condición del corazón en la gente de nuestra sociedad e incluso en sus propios corazones: sin embargo, no podemos tener corazones sensibles a Dios sin hacer las primeras tres cosas enlistadas en Romanos 1:21. Todo está interrelacionado. Necesitamos regresar al principio y empezar a glorificar y magnificar a Dios. Luego, debemos ser agradecidos. Esto nos llevará a una imaginación positiva que suavizará nuestros corazones hacia Dios y nos devolverá nuestra habilidad para percibir la verdad espiritual.

El album de cuatro partes intitulado The Four Keys to Staying Full of God cubrirá mucho más detalladamente estas verdades. Te animo a que ordenes este album hoy. Es un cambiador de vidas. Por favor no te pierdas esta enseñanza.

Andrew Wommack

lunes, 15 de febrero de 2010

Tentación, Lidiando con la

Lidiando Con La Tentación
escrito por Andrew Wommack


Todos enfrentan la tentación. Pero la verdad es que, muy pocas personas lidian efectivamente con ella. Este no debería ser el caso, y no tendría que ser el caso de los creyentes. Hay algunas maneras muy simples y efectivas que deberías conocer, y si tu las pusieras en práctica, yo te garantizo, que tu saldrás ganador.


Se ha dicho: “Fracasa en planear y estarás planeando fracasar.” Esa frase es tan verídica cuando es aplicada a la tentación. Yo no conozco a nadie que se levante en la mañana y ore para fracasar cuando enfrente la tentación, pero yo conozco muchas personas que se levantan cada mañana y fracasan en planear aquello que la Biblia dice que todos nosotros seguramente enfrentaremos. Entonces, lo primero y lo más importante, es que tú debes estar preparado. Eso es tan simple, que tienes que tener la ayuda de alguien para no comprenderlo. Pero, seguramente nosotros hemos tenido mucha ayuda porque muy pocas personas se han tomado el tiempo o han hecho el esfuerzo para prepararse.


La Segunda de Crónicas 12:14 lo dice de esta forma:

“E hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar al Señor.”


Se estaba refiriendo a Roboam, el rey de Judá y el hijo de Salomón. El inició como un buen rey que buscaba al Señor. Pero igual que muchas personas hoy día, él no estaba preparado para lo que inevitablemente vendría a su camino. Cuando Satanás arroja la tentación en tu camino, si tu no estás de antemano preparado, es demasiado tarde. Tu probablemente perderás la pelea.


Jesús se preparó a Si Mismo. El invirtió treinta años en estar listo para Su encuentro con el demonio y El empezó preparándose temprano. A la edad de doce, El estaba haciendo preguntas a los doctores de la Ley y asombrándolos con Sus respuestas. Obviamente él había invertido muchas horas leyendo y estudiando las Escrituras. Estoy seguro de que el estudio continuó toda Su vida, pero incluso Jesús necesitaba más.


Antes de que El fuera tentado cara a cara por Satanás, El fue ungido con el Espíritu Santo en Su bautismo por Juan en el Río Jordán. Jesús se fue lleno del poder del Espíritu Santo al desierto para ser tentado por el demonio.


Ser lleno del Espíritu Santo es una necesidad absoluta para vencer la tentación. Hay muchos Cristianos que recibieron al Espíritu Santo años atrás y no han estado llenos del Espíritu Santo ningún día. No se trata de lo que nos ocurrió años atrás; nosotros tenemos que mantenernos llenos del Espíritu Santo. Una forma de hacer esto es hablar en lenguas regularmente. Judas 1:20-21 dice:

“Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.”


Orar en lenguas cimienta en nosotros nuestra fe más santa. ¿Cuántas veces tienes necesidad de tu más santa fe para que te ayude a atravesar cierta prueba, y sin embargo todavía no has usado este don del Espíritu Santo? El versículo 21 también dice que nosotros nos mantenemos en el amor de Dios cuando nosotros oramos en lenguas. ¿Alguna vez le has pedido al Señor que sirva Su Amor en ti? Me imagino que ya lo has hecho, pero esto no dice que oremos de esa manera, dice que nosotros nos tenemos que mantener en el amor de Dios. Nosotros hacemos esto mediante orar en lenguas. Nosotros no le pedimos a Dios aquello que ya nos ha dado, nosotros simplemente nos estiramos en ese amor que ya nos ha encomendado hacia nosotros al orar en lenguas. Este es un don poderoso. Isaías 28:11-12 dice:

“porque en lengua de tartamudos, en lenguaje extraño, hablará a este pueblo. A ellos dijo: «Este es el reposo; dad reposo al cansado. Este es el alivio», mas no quisieron escuchar.”


¿Alguna vez necesitas descansar o refrescarte? Te garantizo que lo necesitas y este versículo dice que orar en lenguas es la forma de obtenerlo. Tenemos un don tremendamente poderoso disponible para nosotros a través del Espíritu Santo, pero pocas personas lo aprovechan. En lugar de ello, le pedimos a Dios que haga lo que El nos dijo que hiciéramos. Necesitamos usar este don de hablar en lenguas para estirarnos hacia arriba, o nos arriesgamos a hundirnos hasta el fondo.


Tu también debes saber quién eres tu. Mateo 4 y Lucas 4 registran la tentación de Jesús en el desierto. Uno de los aspectos más asombrosos de aquellas tentaciones fue que Satanás inició dos de las tres tentaciones con estas palabras “Si tu eres el Hijo de Dios”. Muchas personas han pasado por alto este punto. La tentación real fue el intento de Satanás para hacer que Jesús dudara de quién era El. Esa fue la misma forma en que el atacó a Adán y Eva. La serpiente le dijo a Eva que si ella comiera del fruto prohibido, ella sería como Dios (Gen. 3:5). La verdad es que ella ya era como Dios, pero ella no lo sabía. El primer Adán pecó porque el no sabía quien realmente era. El segundo Adán, Jesús, no pecó, porque El sí sabia quién era el. Conocer tu verdadera identidad en Cristo es posiblemente una de las más grandes defensas que puedes tener contra la tentación.


Justo Jesús había escuchado a Su Padre hablarle a El en una voz audible diciendo,

“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).


También hubo un signo visible de Dios cuando el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en la forma de una paloma. Jesús tuvo que anclar Su fe en quién Su Padre dijo que El era. Pero inmediatamente, Satanás vino a El diciendo:

“ --Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mateo 4:3).

La tentación real nunca fue acerca de convertir las piedras en pan. Fue un intento de Satanás de manipular a Jesús para que dudara la Palabra de Su Padre y que hiciera algo para probar quién era El. Satanás esta tratando de encontrar y explotar cualquier inseguridad en Jesús.


Cuando tú eras pequeño, estoy seguro de que en algún momento alguien te desafió para que hicieras algo estúpido. El tema real no era si tu podrías hacerlo o no, sino si tu estabas “temeroso” de hacerlo. Y lamento decirlo, muchos de nosotros tomamos el reto e hicimos algo que nos lastimaba o nos avergonzaba sólo para probar que no temíamos. Lo único que exitosamente probamos fue que tanto temíamos a su desaprobación que nosotros no queríamos hacer lo correcto. La respuesta verdaderamente sin miedo habría sido marcharnos, seguros de quienes éramos, ganándonos su respeto en función de nuestro carácter en lugar de en nuestro desempeño.


Satanás estaba desafiando a Jesús —”Si tu realmente eres el Hijo de Dios, si eso que Tu escuchaste del Padre en una voz audible es verdaderamente cierto, entonces pruébalo y convierte esta piedra en pan.” Convertir una piedra en pan no hubiera sido pecado. Hubiera sido pecado si Jesús hubiera dudado de las palabras de Su Padre celestial declarando quien era El y poniendo más fe en lo que un milagro pudiera decir acerca de El. Tú debes saber quién eres si tú quieres vencer la tentación. No importa qué forma tomen las tentaciones de Satanás, todas están encaminadas a ocasionarnos que dudemos quiénes somos.


Es también importante comprender que toda tentación está enraizada en el egoísmo. De hecho, nuestro egoísmo es realmente la playa de Satanás. Jesús le quitó su poder hace dos mil años, entonces la única cosa que nos puede hacer realmente es engañarnos a través de nuestros propios deseos egoístas. La Biblia nos dice exactamente lo que son en la Primera de Juan 2:16:

“porque nada de lo que hay en el mundo --los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida-- proviene del Padre, sino del mundo.”


Y en Santiago 1:14 leemos:

“sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido.”

Satanás está limitado, el engaño es su única arma. Lo único que puede hacer es tratar de engañarnos para que pensemos que Dios realmente no puede o que no llenará nuestras vidas. Cada tentación del enemigo viene empaquetada en la forma de lujuria por la carne, lujuria para los ojos o la soberbia de la vida. Pero todas están diseñadas para engatusarnos y ocasionarnos que dudemos de que Dios cubrirá nuestras necesidades. El egoísmo es siempre la cancha de juego favorita del demonio y cuando el egoísmo rige nuestras vidas, nosotros le abrimos la puerta a sus engañosos esquemas.

Tú no puedes ser tentado, a menos que tu primero lo hayas pensado. Toda tentación está ligada a lo que piensas. Por lo tanto, controla tus pensamientos y controlarás la tentación. Esta es una simple pero profunda verdad. Esta es la razón por la que la mayoría de la gente cae en la tentación. Es como una mujer que no quiere quedar embarazada pero continua tendiendo relaciones sexuales sin ningún cuidado. Tarde o temprano, ella quedará embarazada. Piensa en las cosas equivocadas durante un tiempo suficiente y tarde o temprano caerás en pecado cuando seas tentado.


Filipenses 4:8 dice esto,

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”


La tentación vendrá, pero es difícil para el Diablo engañarte cuando tu mente está fija en esas cosas. Satanás sólo puede trabajar con lo que le des, así que no le des ningún espacio en tu mente. Tú serás capaz de evitar muchas de las tentaciones que enfrentas si pones esto en práctica.


La Palabra es poderosa—úsala. Jesús contrarrestó cada tentación del diablo con la Palabra. Piensa en ello, Jesús era la Palabra, y todo lo que El dijo había sido Escritura y más que suficiente para rechazar al diablo. Sin embargo El dijo: “Está escrito” y luego El citó la Palabra de Dios. Si para Jesús era importante citar la Palabra, es aún más importante para nosotros hacer lo mismo. Debemos conocer la Palabra de Dios para vencer efectivamente la tentación. Eso nos regresa a estar preparados, tú no puedes citar la escritura si no has aprendido, y no hay ningún poder en aquello que tu no conoces o comprendes.


No esperes hasta que estés en medio de una tentación enorme para empezar a pensar en como lidiar con ella; será demasiado tarde. Tómate el tiempo ahora para prepararte a ti mismo para aquellas tentaciones que inevitablemente vendrán a tu camino. Para ayudar, he producido un álbum de cinco partes titulado “How To Deal With Temptation”. En este álbum enseño sobre: estar preparado, saber quién eres, cómo el egoísmo es la playa de Satanás, por qué el hablar la Palabra es tan importante, y cómo la tentación está ligada a tu vida pensante. Estos son todos vitales para comprender y vencer la tentación.



Andrew Wommack

martes, 17 de junio de 2008

Una Mejor Manera de Orar

"Una Mejor Manera de Orar"
escrito por Andrew Wommack


Mi enseñanza intitulada Tu Ya Lo Tienes, ha bendecido a mucha gente, pero también a causado algunos problemas. Ha dejado a muchas personas sin tener la forma apropiada para orar. Conforme he enseñado las verdades de cómo ya tenemos todo en Cristo, las preguntas más frecuentes que recibo son ¿Entonces para qué orar? y ¿Cómo se supone que oremos?

A lo largo de los años he aprendido una mejor forma de orar. Mi opinión personal es que mucho de lo que llamamos “oración” es errónea en cuanto a orar. Orar erróneamente consigue resultados erróneos. Simplemente mira los resultados que la oración común produce. Si el fruto es malo hay muchas probabilidades de que el árbol esté mal. Se requiere una reforma en la oración.

Jesús enseñó sobre la oración en Mateo 6. Pero antes de que enseñara lo que es la oración, El enseñó lo que no es la oración. En Mateo 6:5 El dijo,

“ Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas e las calles para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.”

LOS HIPÓCRITAS AMAN ORAR

Mucha gente piensa que toda oración es buena y que quienes oran son buenos. Pero eso no fue lo que Jesús enseñó. Observa esta declaración radical de Jesús: ¡Los hipócritas aman orar! Esto es impactante para algunas personas, pero es todavía hoy es cierto. La oración, por sí misma puede ser carnal en lo mejor y diabólica en lo peor si las actitudes del corazón no son correctas. La oración es un arma ponderosa y como cualquier otra arma, hay una forma correcta y una incorrecta de usarla. No podemos solo decirle a la gente que ore sin la adecuada instrucción, de la misma forma en que no le damos una pistola a un niño y confiamos en que ellos siempre la usarán correctamente.

En la época de Jesús, los Fariseos oraban diariamente en las sinagogas y en las esquinas de las calles. Ellos no eran tímidos acerca de sus despliegues públicos de piedad. De hecho, ellos contrataban gente que tocara las trompetas delante de ellos para llamar la atención de la gente hacia sus oraciones. Jesús dijo que la razón por la que hacían eso era para obtener el reconocimiento de los otros hombres. La palmadita en la espalda que las personas les daban era toda la recompensa que ellos obtendrían. Dios no oye ni responde a las oraciones que son hechas como espectáculo.

Jesús prosiguió y dijo en Mateo 6:6,

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en lo público.”

Se supone que nuestras oraciones deben dirigirse solamente al Señor. Eso no significa que sea incorrecto orar públicamente, dado que Jesús oró públicamente. Pero eso sí quiere decir que nuestras oraciones deben ser siempre sinceramente y personalmente dirigidas al Señor y no a los que nos rodean. ¡Auch!

“Y orando no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis , pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” (Mateo 6:7-8)

En el versículo 7, Jesús específicamente mencionó que ¡las oraciones largas no ganan ninguna ventaja con el Señor! Esto es radical. La religión predica que las oraciones largas son las mejores. Jesús también dijo que la oración no es una oportunidad de informar al pobre y desinformado Dios de nuestros problemas. Este es un error muy común. Las personas usualmente le narran a Dios todas las malas noticias de su situación como si El necesitara conocer los detalles. Esto sólo nos deprime y dificulta nuestra fe. Dios conoce nuestras necesidades mejor que nosotros.

Las personas siguen cometiendo estos mismos errores igual que lo hicieron en la época de Jesús. Y ahora hemos inventado todo tipo de nuevos errores en la oración. La típica doctrina de intercesión es el principal ejemplo de esto.

La mayoría de las enseñanzas en oraciones de intercesión se concentran en el Antiguo Testamento en ejemplos como los de Abraham y Moisés: Abraham le rogó a Dios que tuviera misericordia sobre Sodoma y Gomorra (Gen. 18:23-33); Moisés le dijo a Dios que se arrepintiera (Ex. 32:12), y el Señor lo hizo (Ex. 32:14); y Moisés le dijo a Aarón que tomara incienso, que simbolizaba la oración, y que se pusiera de pié entre los vivos y muertos para detener la plaga, y ésta se detuvo. (Num. 16:44-50). A menudo se nos anima a que le roguemos a Dios de la misma manera.

Pero el Nuevo Testamento ministerio de Jesús cambió para siempre la naturaleza de la oración. Primera de Timoteo 2:5 dice,

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”

Jesús es el único Mediador bajo la Nueva Alianza. Moisés era un mediador entre Dios y el hombre y sus oraciones - así es como lo llamaron en Gálatas 3:19

“Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.”

La palabra “mediador” significa “actuar como un intermediario, específicamente para procurar resolver (diferencias) entre dos o más partes en conflicto.” Moisés estuvo entre un Dios santo y una humanidad non sancta para rogar por las misericordias de Dios. Pero Jesús cumplió con ese rol tan completamente en el Nuevo Testamento que la gente que intenta seguir el mismo ejemplo es ahora anti-Cristo. Es decir, ellos están en contra del ministerio de Jesús como Mediador. Ellos están tratando de añadirle o de reemplazar a Jesús como el UNICO Mediador entre Dios y el hombre.

Algunos podrán decir, “¿Qué hay acerca de la parábola que Jesús dio en Lucas 11:5-8 acerca del hombre que le rogaba a su amigo que le diera algo de comida para un invitado? ¿Acaso no estaba enseñando sobre la inoportunidad? La respuesta es NO. Esa parábola no enseña sobre la inoportunidad en la oración. Esa parábola es un contraste, no una comparación. Eso quiere decir que Jesús no está siendo comparado con el amigo que no quiso cubrir las necesidades del hombre que le tuvo que rogar insistentemente hasta que se rindió. ¡Justamente lo opuesto! En el siguiente versículo, Jesús dice,

“Y yo os digo; Pedid y se os dará, buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.”

Jesús está diciendo que nosotros no nos podríamos imaginar a un amigo tratándonos tan rudamente que él o ella se nos niegue ante una necesidad genuina. Aun si pudiéramos imaginarlo, el amigo eventualmente nos daría lo que pedimos sólo con el fin de deshacerse de nosotros. El continúa en Lucas 11 usando la misma lógica:

“¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:11-13)

No podemos imaginarnos un padre terrestre dándole a su hijo una roca en lugar de una pieza de pan o una serpiente en lugar de un pescado o un escorpión en lugar de un huevo. Si nosotros trataríamos a nuestros niños mejor que esto, entonces ¿cuánto más nos dará de las cosas que necesitamos nuestro Padre celestial? Jesús está bosquejando la compasión humana para mostrar que nuestro Padre celestial es mucho mejor de lo que podríamos esperar que sea el hombre.

Nosotros no tenemos que suplicarle a Dios. Nuestro Padre ya nos ha cubierto todas nuestras necesidades a través de Cristo. Es cuestión de apropiarnos de lo que ya es nuestro y no andar rogando por cosas que todavía no están dadas.

ENTONCES ¿CUÁL ES LA FORMA CORRECTA DE ORAR?

Me alegra que lo preguntaras. Primero que nada, el propósito de la oración es básicamente estar en comunión con Dios. En primera y última instancia la oración es acerca de amar y dar gracias. Eso debería comprender la vasta mayoría de nuestro tiempo de oración.

La mayoría de la gente han hecho del tiempo de oración un tiempo para pedirle a Dios todo bajo el sol. Y si una persona es realmente espiritual, entonces ellos le pedirán a Dios por las necesidades de otra gente. Las Escrituras sí enseñan que esa es la manera apropiada de pedir y recibir, pero que debería ocupar una pequeña parte de nuestras oraciones.

Adán y Eva tuvieron comunión, u oración con el Señor en la brisa del día (Gen. 3:8). Ellos no tenían ningún pecado que confesar. Ellos no tenían prendas, casas, autos o necesidades “por las qué creer”. Ahí no había demonios que expulsar, personas por las cuales interceder o fortalezas que derribar. No obstante, ellos visitaron con el Señor. Eso es orar.

Permíteme preguntarte esto: Si quitaras de tus oraciones todas tus peticiones, arrepentimientos, intercesiones y luchas espirituales ¿qué quedaría? Bueno, para mucha gente no quedaría nada. ¡Pero eso está mal! El corazón de la oración es simplemente amar a Dios. Seguro que hay tiempo para peticiones e intercesión pero que no sea todo el tiempo.

Es mi opinión y experiencia personal que nuestras oraciones debieran consistir noventa por ciento o más en solamente amar y agradecer a Dios. Si nosotros hacemos eso, entonces nosotros no tendríamos mucho por lo cual orar. En la presencia del Señor hay plenitud de gozo. (Salmos 16:11). Depresión, preocupación y miedo serían inexistentes si tan solo permaneciéramos en la presencia del Señor. Si nosotros ponemos primero el amor de Dios, todas nuestras necesidades físicas se nos darán por añadidura, para que nunca tengamos que pensarlas. (Mateo 6:25-33).

El Señor sí quiere cubrir nuestras necesidades. Por lo tanto, es apropiado orar por nosotros y por los demás, pero tenemos que mantener lo principal como lo principal. La mayoría de las personas usan la oración como un carrito de supermercado y van arriba y debajo de los pasillos del cielo tomando las cosas que necesitan. Pero la oración es, en su corazón, alabanza.

¿Cómo te sentirías si tus hijos solo fueran hacia ti para obtener lo que quieren o necesitan? Como padre yo querrías bendecirlos, pero sobretodo querrías tener con ellos una relación, una fraternidad. Dios es igual. Y si nosotros primero buscamos tener una amorosa relación con el Señor, todo lo demás va a funcionar mejor.

En una de nuestras Conferencias Anuales Summer Family Bible Conferences, yo ministré un mensaje intitulado “El Propósito Primario de la Oración”. Cubría este ultimo punto que hice de forma concisa y práctica. . Un amigo mío del ministerio me dijo que era el mejor mensaje que me ha escuchado predicar. Yo creo que revelaba el corazón de Dios hacia nosotros. Fue poderoso. Ese mensaje es la tercera enseñanza en nuestro álbum de oración de cinco partes intitulado A Better Way to Pray.

Este álbum cubre lo que no es la oración, incluye la exposición de muchas de las doctrinas espirituales absurdas que han trepado en la iglesia carismática. Maneja la forma verdadera de orar, la forma correcta de orar por una persona que está perdida y cómo conseguir respuesta a tus peticiones. Te mostrará a acortar el tiempo entre cuando dices “Amen” y cuando tu petición tiene respuesta. En gran medida, ese periodo de manifestación depende de nosotros.

Andrew Wommack

Las 4 Claves Para Mantenerte Lleno de Dios

Las 4 Claves Para Mantenerte Lleno de Dios

By Andrew Wommack

La mayoría de la gente tiene el concepto de que las cosas que Dios hace en sus vidas son breves. Inclusive he escuchado esto expresado como si nosotros fuésemos vasijas agujereadas que necesitamos rellenados regulares del Espíritu Santo, sanación o lo que sea. Ahora no me malinterpreten; la experiencia de la mayoría de la gente es que lo que Dios hace en sus vidas disminuye con el tiempo. Te lo garantizo. Más aún, hay ejemplos en la escritura acerca de gente que fueron llenados con el Espíritu Santo más de una vez (Hechos 4:31), pero no tiene que ser así. El argumento de Pablo en Romanos 11:29 deja una impresión diferente. El versículo dice: "Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.”

Pablo está diciendo que las cosas que Dios nos da no son temporales. El no las quita. El no cambia. (Mal. 3:6). El es el mismo hacia nosotros en todos los tiempos (Heb. 13:8). Somos nosotros los que cambiamos.

Este es un cambio mayor de paradigma en nuestro pensamiento. Si tu no estás sintiendo el amor de Dios, en lugar de pedirle a El que te toque otra vez tu necesitas reconocer que Dios no ha dejado de amarte y debes animarte a ti mismo en el amor de Dios. Esto es lo que David hizo en la 1 de Samuel 30:6, y esto es lo que se nos dice que hagamos en Judas 1:21: "Conservaos en el amor de Dios."

Si yo fuera Dios (¡todos estamos contentos de que no lo soy!), me ofendería escuchar a la gente por quienes morí y a quienes prometí mi amor infalible que me pregunten cosas como “¿Tu todavía me amas? Se lo que dice Tu Palabra, pero yo no siento nada.” El espíritu de cachetadas querría venir sobre mí. Gracias a Dios por Su fidelidad y estabilidad. Aún cuando nuestro Padre es mucho más comprensivo de lo que yo lo soy, yo creo que a El no le complace tener a Sus hijos constantemente pidiéndole a El cosas que El ya les ha dado. Es incredulidad simple y eso no lo complace a El. (Heb. 11:6).

La verdad es que una vez que somos sanados, la sanación de Dios nunca deja nuestras vidas. Nosotros podemos renunciar caminar en esa unción, pero Dios no nos quita la sanación. Esta sigue ahí. Entonces, si la enfermedad regresa, no es momento de rogarle a Dios por nuestra sanación otra vez, sino tiempo de regresarnos de vuelta a lo que Dios ya nos ha dado. Si nosotros perdemos el gozo del Señor, Dios no se lo llevó, simplemente nosotros en primera instancia dejamos de enfocarnos en las cosas que liberan el gozo de Dios en nuestras vidas. Todo lo que necesitamos hacer para obtenerlas nuevamente es regresar a donde lo dejamos y retomar el camino.

Este es un pensamiento liberador y sin embargo molesta a algunas personas. Yo creo que la razón por la que los molesta es por causa del miedo a la responsabilidad que tiene esta generación. Somos reacios a aceptar la responsabilidad personal por nuestras acciones y sus consecuencias. No queremos sentirnos mal con nosotros mismos. Amamos decir “La razón por la que soy así es por ellos o por algo que alguien me hizo o por algún problema médico. Es esa mujer que tú me diste." (Gen. 3:12).

Esta actitud ha infiltrado la iglesia. Los cristianos están diciendo que Dios es quien está deteniendo el renacimiento y necesitamos rogarle para que El cambie de opinión y tenga misericordia de nosotros. ¡TENGAN UN COSCORRÓN! ¡Dios quiere resurgir más de lo que nosotros lo queremos! No necesitamos rogarle por ello. El está rogando con nosotros para entrar en el flujo y liberar Su poder en el mundo. Esto mismo aplica para la sanación, gozo, paz y cualquier otra cosa que Jesús haya adquirido para nosotros a través de Su muerte y resurrección. Dios quiere que nosotros tengamos estas cosas y ya nos ha bendecido con ellas. (Efesios 1:3). Si nosotros no las estamos experimentando, no es Dios quien no está dando, somos nosotros quienes no estamos recibiendo.

Es como las señales de radio o televisión. Están transmitiendo constantemente y sin embargo no siempre podemos verlas o escucharlas. Pero no es debido a que las estaciones se encuentren fuera del aire sino porque nosotros no siempre estamos encendidos y sintonizados. De la misma forma, Dios nunca nos deja. El prometió que El no lo haría (Mateo 28:20). Lo único que varía es nuestra percepción de Su cercanía.

Comprender esto cambia todo. Cambiará la forma en que tu oras, la forma en que tu crees y la forma en la que actúas. Dios nunca es nuestro problema. Dios nunca es el que tiene que ser despertado y puesto en acción. Siempre somos nosotros los que apagamos nuestros receptores o cambiamos la señal hacia otra frecuencia. Por ende, todas las reparaciones deben ser hechas en nuestros receptores, no el transmisor de Dios.

Romanos 1:21 enlista cuatro cosas que la gente hace para matar la transmisión de Dios. La primer cosa es que ellos dejan de glorificarlo a El como Dios. Esto significa que ellos dejan de valorar lo que El ha hecho en sus vidas. La misma palabra Griega que fue traducida como “glorificar” en Romanos 1:21 fue traducida como “magnificar” en Romanos11:13. Entonces, glorificar a Dios es magnificar a Dios. ¿Qué significa esto? ¿Cómo podemos hacer más grande a Dios?

La verdad es que no podemos hacer más grande a Dios. El es quien El es, independientemente de lo que nosotros pensemos. Nuestra incredulidad no cambia Su naturaleza y carácter, pero en lo que concierne a nuestra percepción, nosotros podemos magnificar a Dios. Nuestros pensamientos o bien magnifican a Dios, o magnifican al diablo. Cualquier cosa que ocupe nuestra atención es magnificada automáticamente a través de nuestros pensamientos. Cualquier cosa que nos rehusemos enfocar nuestra atención es disminuída. La triste verdad es que muchos de nosotros no intencionalmente hemos magnificado lo negativo y disminuido lo positivo. El diablo pone en nuestro camino un pequeño palillo mondadientes y por el tiempo que pasamos preocupándonos por él, se convierte en este enorme bate de béisbol con el que el diablo nos golpea la cabeza. La buena noticia es que nosotros podemos reversar este proceso.

La segunda cosa que Romanos 1:21 enlista como algo que disminuye nuestro reconocimiento de la revelación de Dios es que nosotros somos ingratos. Pablo enlistó la ingratitud como una de las señales del final de los tiempos y la puso en el mismo versículo que el orgullo, blasfemia, soberbia y vanagloria (2 Tim. 3:1-2). No muchas personas rebatirán esto hoy día, tenemos una sociedad de lamentadores y quejosos. Nosotros somos más prósperos que cualquier otra gente que alguna vez haya vivido en la tierra. Nosotros tenemos más ventajas. Las oportunidades son ilimitadas. Y sin embargo los suicidios están más altos que nunca. La gente tiene que regular su humor con pastillas. Hay gente más miserable que nunca antes. Ellos están quejándose por lo que no tienen en lugar de estar agradecidos por lo que sí tienen.

El salmo 69:30 dice, "Alabaré con cantos el nombre de Dios, lo magnificaré con gratitud." La gratitud magnifica a Dios. Ese fue el primer punto en Romanos 1:21- Estas cosas están conectadas. Tu no puedes verdaderamente glorificar o magnificar a Dios si tu no eres agradecido. Van de la mano. Un corazón de agradecimiento y gratitud es una necesidad si vas a mantener tu revelación del amor y fidelidad de Dios.

Romanos 1:21 continúa mencionando que una imaginación vana es el siguiente paso para perder la revelación de Dios. Esta es una de las áreas en las que yo me he extendido en la nueva, mejorada y ampliada serie de cuatro partes intitulada The Four Keys to Staying Full of God. Nuestras imaginaciones son mucho más importantes de lo que la mayoría de la gente se puede percatar. La palabra Hebrea que fue traducida como “imaginación” en el Antiguo Testamento literalmente significa “concepción” (Fuerte). Nuestras imaginaciones son donde nosotros concebimos nuevas ideas. Sin una imaginación vívida, nosotros somos estériles espiritual y creativamente.

Un constructor usa un plano para imaginar lo que va a construir. Nuestras imaginaciones son la parte de nosotros que nos permite dar direcciones a los demás o regresar a un sitio en donde ya hemos estado. Nosotros no necesitamos físicamente ir por la calle y ver los semáforos y entonces dar vuelta a la derecha. Nosotros vemos estas cosas en nuestras mentes, no nuestros ojos físicos. Esa es nuestra imaginación. Nosotros usamos nuestra imaginación para ir arriba y abajo de los pasillos del supermercado y ver las cosas que queremos anotar en nuestra lista de compras antes de ir a la tienda. No podemos funcionar sin una buena imaginación.

Ya que hemos fallado en glorificar a Dios y ser agradecidos, nuestras imaginaciones automáticamente se han vuelto vanas. Eso no significa que no estén funcionando, están funcionando bien, pero ellos sólo ven lo negativo, no lo positivo. Una persona con una imaginación vana es un pesimista en lugar de un optimista. Ellos consistentemente se imaginan el fracaso en lugar del éxito. Esto describe muy fielmente a un largo segmento de nuestra sociedad y a una gran parte del cuerpo de Cristo. Es debido a que hemos permitido que nuestras imaginaciones se vuelvan vanas a través de no glorificar a Dios y ser agradecidos.

El último paso descrito en Romanos 1:21 es que nuestros necios corazones se quedarán oscurecidos. Esto está describiendo a una persona que no es capaz de percibir la verdad a causa de la dureza de corazón. Pablo describió esta condición como “ceguera en sus corazones” en Efesios 4:18. Ciertamente, esto es descriptivo de la mayoría de nuestra cultura hoy día. Estamos llamando malo a lo bueno y bueno a lo malo (Isaías 5:20).

Muchos Cristianos están orando desesperadamente para que Dios reverse esta condición del corazón en la gente de nuestra sociedad e incluso en sus propios corazones: sin embargo, no podemos tener corazones sensibles a Dios sin hacer las primeras tres cosas enlistadas en Romanos 1:21. Todo está interrelacionado. Necesitamos regresar al principio y empezar a glorificar y magnificar a Dios. Luego, debemos ser agradecidos. Esto nos llevará a una imaginación positiva que suavizará nuestros corazones hacia Dios y nos devolverá nuestra habilidad para percibir la verdad espiritual.

El album de cuatro partes intitulado The Four Keys to Staying Full of God cubrirá mucho más detalladamente estas verdades. Te animo a que ordenes este album hoy. Es un cambiador de vidas. Por favor no te pierdas esta enseñanza.

Andrew Wommack

El Espíritu Santo

"El Espíritu Santo"

escrito por Andrew Wommack


En el cuerpo de Cristo hay pocas cuestiones que sean más controversiales que el bautismo del Espíritu Santo y los dones que lo acompañan.

Mucha de la Cristiandad moderna de estos días ve la experiencia de re-nacer como todo lo que hay para la salvación. Muchos Cristianos se oponen a la creencia de que hay una experiencia aparte de la de ser llenado con el Espíritu Santo, y ellos especialmente se oponen a la validez de los dones del Espíritu Santo para los creyentes de hoy en día.

Este tipo de creencia los pone en conflicto con el libro de Hechos y con la propia enseñanza de Jesús. Aquellos quienes han experimentado el poder del Espíritu Santo son etiquetados como fanáticos o herejes. Pero ¿qué es lo que la Biblia dice? ¿Qué dijo Jesús acerca de esto?

En la noche anterior a la crucifixión de Jesús, El hizo una de las declaraciones más impresionantes de todo Su ministerio. Juan 16:7 registró aquellas palabras:

“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.”

¡Vislumbra lo que Jesús está diciendo! ¡Jesús dijo que es de mayor beneficio para nosotros el tener el ministerio del Espíritu Santo que lo que era tener a Jesús presente con nosotros en Su cuerpo físico!

Muchos Cristianos quedan totalmente pasmados por esto. Ellos darían todo por tener a Jesús presente en Su cuerpo físico. ¿Cómo podría algo ser mejor que el físicamente escucharlo, verlo y tocarlo a El?

Jesús sabía que Sus discípulos se impresionarían con Su declaración, de modo que la introdujo con las palabras “Yo os digo la verdad.” Tan difícil como pueda resultar comprenderlo, el ministerio del Espíritu Santo en la vida de los creyentes es mejor que el ministerio de Jesús en la tierra.

Esto no quita nada de Su ministerio en la tierra. Sin la venida de Jesús a la tierra y sin lograr todo lo que El hizo, no habría ministerio del Espíritu Santo. Todo el plan de Dios se basa en el trabajo de redención de Cristo.

Pero, una vez que Su obra fue concluida, era de hecho para nuestra ventaja el tener a Jesús de regreso con Su Padre y enviar al Espíritu Santo a tomar su lugar. Por lo tanto, no debemos menoscabar la preeminencia de Jesús, sino incrementar la importancia del ministerio del Espíritu Santo.

La mayoría de los Cristianos no se da cuenta de cuán involucrado está el Espíritu Santo en todo lo que el Señor hace. Ellos no le dan ni siquiera la suficiente importancia al Espíritu Santo y a lo que El está haciendo en la tierra hoy en día. En Génesis 1:1-2, la Biblia dice,

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra esta desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

En el principio, Dios creó todos los elementos que necesitaba para Su creación. Entonces, todo lo demás fue formado de aquello que ya había sido creado. Todos los ingredientes esenciales estaban en su sitio. Pero nada ocurrió sin el Espíritu de Dios.

Date cuenta específicamente que el Espíritu de Dios (el Espíritu Santo) se movía sobre la faz de las aguas. La palabra “se movía” fue traducida de la palabra Hebrea “rachaph.” Que literalmente significa “empollar.” Esto está describiendo la manera en que una gallina se sienta sobre sus huevos para gestarlos.

El Espíritu Santo empollaba sobre la creación esperando dar a luz cualquier cosa que Dios Padre dijera. Cuando el Señor dijo “Sea la luz” (Gen. 1:3), entonces el poder del Espíritu Santo trajo la luz a la existencia. Similarmente con todo lo que el Señor creó e hizo, fue el poder del Espíritu Santo el que trajo todo a la existencia.

Dios el Padre lo concibió. Jesús lo habló. Y el Espíritu Santo fue el poder que lo realizó. Todo lo que Dios hizo en Su creación fue logrado a través del poder del Espíritu Santo. Cuando Dios el Padre estuvo listo para enviar a Jesús a la tierra, El tomó la Palabra hablada (Jesús), y el Espíritu Santo se posó sobre María (una virgen) y ella concibió el cuerpo físico de Jesús.

Esto ilustra perfectamente la Trinidad: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Ellos son uno. De hecho, son tan uno solo que ellos no pueden operar independientemente uno del otro. Ellos son un equipo. Jesús no realizó milagros ni inició Su ministerio público sino hasta después de que El fue ungido con el Espíritu Santo.

Si Jesús no podía ni desearía operar independiente del Espíritu Santo, tampoco lo deberíamos nosotros. Nadie puede tener una vida o ministerio efectivo sin el poder del Espíritu Santo de Dios trabajando en él o en ella. Este hecho no puede ser discutido con cualquier persona que sinceramente crea que la Biblia es la Palabra de Dios. Las Escrituras están repletas con pruebas que “no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, dijo el SEÑOR de los ejércitos” (Zacarías 4:6).

Entonces ¿por qué existe tanto debate sobre este asunto? La triste verdad es que la negación del ministerio y el poder el Espíritu Santo es una teología conveniente. Creer que los milagros y los dones del Espíritu Santo no operan hoy día justifica una vivir sin poder. Si fuera cierto que el Espíritu Santo todavía está dispuesto a moverse como en los tiempos bíblicos (y es cierto) entonces no hay excusa para vivir vidas tan alejadas de la victoria reflejada en la Palabra de Dios.

La principal razón por la que la gente se resiste al ministerio del Espíritu Santo es porque expone la carencia de poder en sus vidas. Y una vez expuesto, demanda un cambio. En un intento para evitar la responsabilidad del cambio, ellos cambian las Escrituras en lugar de así mismos. Por supuesto que no es patente, pero si hay una predisposición contra el ministerio del Espíritu Santo, de tal forma que la Escritura es tergiversada para apoyar sus puntos de vista.

Ahora es políticamente correcto decir que los alcohólicos no son responsables de sus acciones, que la depresión es un desequilibrio químico y que la homosexualidad es genética. Incluso hemos tenido demandas legales donde la gente con sobrepeso demanda a las cadenas de comida rápida a causa de su obesidad. Nadie quiere admitir que sus vidas son el resultado de sus elecciones y sus acciones. Es más atractivo pensar que alguien más es culpable por sus vidas desastrosas. Tristemente, la carencia de responsabilidad personal en nuestra sociedad se ha arrastrado hacia las actitudes de la iglesia.

Pero, el máximo intento para evadir la responsabilidad es cuando culpamos a Dios. Esto es desde el principio, desde Adán cuando el dijo, “Es esa mujer que TU me diste” (Gen. 3). El le pasó “el balón” a la mujer y en última instancia culpo a Dios. Pero el juicio de Dios muestra que El consideró a Adán responsable de sus propias acciones.

Otro grupo de Cristianos voluntariamente aceptan un ministerio limitado del Espíritu Santo como su confortador y consolador, pero ellos todavía niegan Su poder milagroso. Eso es conveniente, los beneficios sin la responsabilidad. Estos son quienes también usualmente creen que no hay una segunda experiencia con el Espíritu Santo más allá de la de nacer de nuevo. Ellos pueden ser sinceros en sus creencias, pero ellos están sinceramente mal.

En la Escritura hay muchos ejemplos claros donde un encuentro milagroso con el Espíritu Santo posibilitó a los creyentes a vivir vidas sobrenaturales. Jesús enseño acerca de dos experiencias separadas en la vida del creyente.

En Juan 20:28, Tomás confiesa a Jesús como su Dios y Señor. Eso lo hizo “salvo” de acuerdo con Romanos 10:9-10. Inclusive, el Señor le dijo a Tomás y a todos los discípulos que permanecieran en Jerusalén y no se fueran hasta que no hubieran recibido el poder del Espíritu Santo (Hechos 1:4). La razón por la que Jesús les dijo que esperaran el bautismo del Espíritu Santo fue porque ellos todavía no lo tenían. Mira lo que le ocurrió a los discípulos una vez que recibieron ese poder. Eran hombres cambiados.

Jesús lo dijo de esta manera en Hechos 1:8,

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos en Jerusalén en Judea, en Samaria y hasta lo más recóndito de la tierra.”

Luego del Día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos de Jesús, ellos eran poderosos. Ellos enfrentaron sin temor la persecución y la muerte. ¿Qué hizo la diferencia? En las propias palabras de Jesús, fue el bautismo del Espíritu Santo.

En Hechos 8, Felipe predicaba a los Samaritanos y la ciudad entera creyó en Jesús y fue bautizada en agua. Ellos fueron salvados. Pero Hechos 8:15-16 dice,

“Los cuales [los apóstoles] habiendo venido, oraron por ellos [los Samaritanos], para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús.” (los corchetes son míos).

Este es un ejemplo muy claro de gente naciendo de nuevo pero todavía necesitando recibir al Espíritu Santo. Esto también puede testificarse en Hechos 19. Pablo encontró discípulos que no habían sido bautizados en el Espíritu Santo. El oró por ellos y ellos hablaron lenguas.

Lléname del Espíritu ¡pero no de lenguas!

Hay otros creyentes que reconocen una segunda experiencia con el Espíritu Santo que libera el poder, pero ellos rechazan la parte de hablar en lenguas, o al menos dicen que no es para todos. Pero el bautismo del Espíritu Santo semeja a un par de zapatos tenis: Siempre vienen con lenguas. (nota del trad. La lengüeta que tiene ese calzado al frente)

Yo creo que es posible tener el bautismo del Espíritu Santo y no hablar en lenguas, pero ¿por qué no lo querrías? Si estás temeroso, ¡no lo estés! No hay ninguna razón para tener miedo, tu tienes control total. Yo no estoy hablando en lenguas mientras escribo esto, porque depende de mí decidir cuándo hablar en lenguas. Lo mismo es para ti. Tu podrás controlar cuando hablar en lenguas.

A la mejor hay algo más que te esté deteniendo. Sé por experiencia que la persona que no tiene una comprensión correcta de este don lo puede suprimir. Yo lo hice. En mi caso, una denominación me infundió tal miedo que yo temía obtener algo del demonio. No fue sino hasta después cuando aprendí que el Señor no permitiría que eso ocurriera. (Lucas 11:13).

Ya sea que tu no estés seguro o que simplemente tengas un problema con recibirlo, mi enseñanza intitulada El Espíritu Santo te responderá las preguntas y te liberará para recibir este poderoso don. Mi vida cambió por complete cuando yo recibí al Espíritu Santo. Si no fuera por ello, tu nunca habrías escuchado acerca de mí.

Aquí hay un poco de mi historia personal, que puede ayudarte. En 1957 cuando tenía ocho años, nací de nuevo. Yo amé y serví a Dios hasta cierto grado, pero era básicamente carente de poder. Oré durante seis meses para que mi Papá sanara, pero el murió cuando yo apenas tenía doce años. De joven yo era introvertido y tan tímido que yo no podía ver a las personas a la cara cuando les estaba hablando.

En los términos de resultados visibles, no había ninguna diferencia entre un incrédulo y yo. Yo podría haber sido arrestado por ser Cristiano, pero no hubiera habido evidencia suficiente para condenarme.

Entonces el 23 de marzo de 1968, yo recibí el bautismo del Espíritu Santo. Mi vida instantáneamente fue transformada. Antes del bautismo del Espíritu Santo, yo vivía en el miedo y después yo era valiente como un león (Prov. 28:1). Mi amor por el Señor se fue hasta el techo. Yo ya no vivía más, sino que era Cristo el que vivía a través de mí.

Mi vida no era perfecta en aquel entonces y tampoco lo es ahora. Pero recibir el bautismo del Espíritu Santo abrió una total y nueva relación dinámica con el Señor. Tu nunca hubieras oído de mí si yo no hubiera recibido el segundo acto del Espíritu Santo, que la Biblia llama el bautismo del Espíritu Santo. Es mi deseo ver que tu experimentes el mismo poder del Espíritu Santo y los dones que vienen con el.

Mi enseñanza, El Espíritu Santo, está ahora disponible en formato de libro, así como en un CD o en un álbum de audio cintas. Es el mismo material que le doy a aquellos que reciben el bautismo del Espíritu Santo en nuestros Seminarios de la Verdad del Evangelio. Los lleva de la “A” a la “Z” en la doctrina de esta experiencia y comparte pasos muy prácticos de cómo recibir el don de lenguas. Cientos de personas que tenían problemas de hablar en lenguas fueron capaces de recibirlo después de leer el libro o de escuchar esta enseñanza. Tu conoces personas que no han recibido el bautismo del Espíritu Santo y esta enseñanza podría cambiar sus vidas para siempre.

Andrew Wommack

Lidiando con la Tentación

Lidiando Con La Tentación
escrito por Andrew Wommack


Todos enfrentan la tentación. Pero la verdad es que, muy pocas perdonas lidian efectivamente con ella. Este no debería ser el caso, y no tendría que ser el caso de los creyentes. Hay algunas maneras muy simples y efectivas que deberías conocer, y si tu las pusieras en práctica, yo te garantizo, que tu saldrás ganador.

Se ha dicho: “Fracasa en planear y estarás planeando fracasar.” Esa frase es tan verídica cuando es aplicada a la tentación. Yo no conozco a nadie que se levante en la mañana y ore para fracasar cuando enfrente la tentación, pero yo conozco muchas personas que se levantan cada mañana y fracasan en planear aquello que la Biblia dice que todos nosotros seguramente enfrentaremos. Entonces, lo primero y lo más importante, es que tu debes estar preparado. Eso es tan simple, que tu tienes que tener la ayuda de alguien para no comprenderlo. Pero, seguramente nosotros hemos tenido mucha ayuda porque muy pocas personas se han tomado el tiempo o han hecho el esfuerzo para prepararse.

La Segunda de Crónicas 12:14 lo dice de esta forma:


“E hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar al Señor.”

Se estaba refiriendo a Roboam, el rey de Judá y el hijo de Salomón. El inició como un buen rey que buscaba al Señor. Pero igual que muchas personas hoy día, él no estaba preparado para lo que inevitablemente vendría a su camino. Cuando Satanás arroja la tentación en tu camino, si tu no estás de antemano preparado, es demasiado tarde. Tu probablemente perderás la pelea.

Jesús se preparó a Si Mismo. El invirtió treinta años en estar listo para Su encuentro con el demonio y El empezó preparándose temprano. A la edad de doce, El estaba haciendo preguntas a los doctores de la Ley y asombrándolos con Sus respuestas. Obviamente él había invertido muchas horas leyendo y estudiando las Escrituras. Estoy seguro de que el estudio continuó toda Su vida, pero incluso Jesús necesitaba más.

Antes de que El fuera tentado cara a cara por Satanás, El fue ungido con el Espíritu Santo en Su bautismo por Juan en el Río Jordán. Jesús se fue lleno del poder del Espíritu Santo al desierto para ser tentado por el demonio.

Ser lleno del Espíritu Santo es una necesidad absoluta para vencer la tentación. Hay muchos Cristianos que recibieron al Espíritu Santo años atrás y no han estado llenos del Espíritu Santo ningún día. No se trata de lo que nos ocurrió años atrás; nosotros tenemos que mantenernos llenos del Espíritu Santo. Una forma de hacer esto es hablar en lenguas regularmente. Judas 1:20-21 dice:


“Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.”


Orar en lenguas cimienta en nosotros nuestra fe más santa. ¿Cuántas veces tienes necesidad de tu más santa fe para que te ayude a atravesar cierta prueba, y sin embargo todavía no has usado este don del Espíritu Santo? El versículo 21 también dice que nosotros nos mantenemos en el amor de Dios cuando nosotros oramos en lenguas. ¿Alguna vez le has pedido al Señor que sirva Su Amor en ti? Me imagino que ya lo has hecho, pero esto no dice que oremos de esa manera, dice que nosotros nos tenemos que mantener en el amor de Dios. Nosotros hacemos esto mediante orar en lenguas. Nosotros no le pedimos a Dios aquello que ya nos ha dado, nosotros simplemente nos estiramos en ese amor que ya nos ha encomendado hacia nosotros al orar en lenguas. Este es un don poderoso. Isaías 28:11-12 dice:


“porque en lengua de tartamudos, en lenguaje extraño, hablará a este pueblo. A ellos dijo: «Este es el reposo; dad reposo al cansado. Este es el alivio», mas no quisieron escuchar.”


¿Alguna vez necesitas descansar o refrescarte? Te garantizo que lo necesitas y este versículo dice que orar en lenguas es la forma de obtenerlo. Tenemos un don tremendamente poderoso disponible para nosotros a través del Espíritu Santo, pero pocas personas lo aprovechan. En lugar de ello, le pedimos a Dios que haga lo que El nos dijo que hiciéramos. Necesitamos usar este don de hablar en lenguas para estirarnos hacia arriba, o nos arriesgamos a hundirnos hasta el fondo.

Tu también debes saber quién eres tu. Mateo 4 y Lucas 4 registran la tentación de Jesús en el desierto. Uno de los aspectos más asombrosos de aquellas tentaciones fue que Satanás inició dos de las tres tentaciones con estas palabras “Si tu eres el Hijo de Dios”. Muchas personas han pasado por alto este punto. La tentación real fue el intento de Satanás para hacer que Jesús dudara de quién era El. Esa fue la misma forma en que el atacó a Adán y Eva. La serpiente le dijo a Eva que si ella comiera del fruto prohibido, ella sería como Dios (Gen. 3:5). La verdad es que ella ya era como Dios, pero ella no lo sabía. El primer Adán pecó porque el no sabía quien realmente era. El segundo Adán, Jesús, no pecó, porque El sí sabia quién era el. Conocer tu verdadera identidad en Cristo es posiblemente una de las más grandes defensas que puedes tener contra la tentación.

Justo Jesús había escuchado a Su Padre hablarle a El en una voz audible diciendo,


“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).

También hubo un signo visible de Dios cuando el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en la forma de una paloma. Jesús tuvo que anclar Su fe en quién Su Padre dijo que El era. Pero inmediatamente, Satanás vino a El diciendo:


“ --Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mateo 4:3).

La tentación real nunca fue acerca de convertir las piedras en pan. Fue un intento de Satanás de manipular a Jesús para que dudara la Palabra de Su Padre y que hiciera algo para probar quien era El. Satanás esta tratando de encontrar y explotar cualquier inseguridad en Jesús.

Cuando tú eras pequeño, estoy seguro de que en algún momento alguien te desafió para que hicieras algo estúpido. El tema real no era si tu podrías hacerlo o no, sino si tu estabas “temeroso” de hacerlo. Y lamento decirlo, muchos de nosotros tomamos el reto e hicimos algo que nos lastimaba o nos avergonzaba sólo para probar que no temíamos. Lo único que exitosamente probamos fue que tanto temíamos a su desaprobación que nosotros no queríamos hacer lo correcto. La respuesta verdaderamente sin miedo habría sido marcharnos, seguros de quienes éramos, ganándonos su respeto en función de nuestro carácter en lugar de en nuestro desempeño.

Satanás estaba desafiando a Jesús —”Si tu realmente eres el Hijo de Dios, si eso que Tu escuchaste del Padre en una voz audible es verdaderamente cierto, entonces pruébalo y convierte esta piedra en pan.” Convertir una piedra en pan no hubiera sido pecado. Hubiera sido pecado si Jesús hubiera dudado de las palabras de Su Padre celestial declarando quien era El y poniendo más fe en lo que un milagro pudiera decir acerca de El. Tú debes saber quién eres si tú quieres vencer la tentación. No importa qué forma tomen las tentaciones de Satanás, todas están encaminadas a ocasionarnos que dudemos quiénes somos.

Es también importante comprender que toda tentación está enraizada en el egoísmo. De hecho, nuestro egoísmo es realmente la playa de Satanás. Jesús le quitó su poder hace dos mil años, entonces la única cosa que nos puede hacer realmente es engañarnos a través de nuestros propios deseos egoístas. La Biblia nos dice exactamente lo que son en la Primera de Juan 2:16:

“porque nada de lo que hay en el mundo --los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida-- proviene del Padre, sino del mundo.”


Y en Santiago 1:14 leemos:

“sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido.”

Satanás está limitado, el engaño es su única arma. Lo único que puede hacer es tratar de engañarnos para que pensemos que Dios realmente no puede o que no llenará nuestras vidas. Cada tentación del enemigo viene empaquetada en la forma de lujuria por la carne, lujuria para los ojos o la soberbia de la vida. Pero todas están diseñadas para engatusarnos y ocasionarnos que dudemos de que Dios cubrirá nuestras necesidades. El egoísmo es siempre la cancha de juego favorita del demonio y cuando el egoísmo rige nuestras vidas, nosotros le abrimos la puerta a sus engañosos esquemas.
Tú no puedes ser tentado, a menos que tu primero lo hayas pensado. Toda tentación está ligada a lo que piensas. Por lo tanto, controla tus pensamientos y controlarás la tentación. Esta es una simple pero profunda verdad. Esta es la razón por la que la mayoría de la gente cae en la tentación. Es como una mujer que no quiere quedar embarazada pero continua tendiendo relaciones sexuales sin ningún cuidado. Tarde o temprano, ella quedará embarazada. Piensa en las cosas equivocadas durante un tiempo suficiente y tarde o temprano caerás en pecado cuando seas tentado.

Filipenses 4:8 dice esto,

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto
pensad.”

La tentación vendrá, pero es difícil para el Diablo engañarte cuando tu mente está fija en esas cosas. Satanás sólo puede trabajar con lo que le des, así que no le des ningún espacio en tu mente. Tu serás capaz de evitar muchas de las tentaciones que enfrentas si tu pones esto en práctica.

La Palabra es poderosa—úsala. Jesús contrarrestó cada tentación del diablo con la Palabra. Piensa en ello, Jesús era la Palabra, y todo lo que El dijo había sido Escritura y más que suficiente para rechazar al diablo. Sin embargo El dijo: “Está escrito” y luego El citó la Palabra de Dios. Si para Jesús era importante citar la Palabra, es aún más importante para nosotros hacer lo mismo. Debemos conocer la Palabra de Dios para vencer efectivamente la tentación. Eso nos regresa a estar preparados, tú no puedes citar la escritura si no has aprendido, y no hay ningún poder en aquello que tu no conoces o comprendes.

No esperes hasta que estés en medio de una tentación enorme para empezar a pensar en como lidiar con ella; será demasiado tarde. Tómate el tiempo ahora para prepararte a ti mismo para aquellas tentaciones que inevitablemente vendrán a tu camino. Para ayudar, he producido un álbum de cinco partes titulado “How To Deal With Temptation”. En este álbum enseño sobre: estar preparado, saber quién eres, cómo el egoísmo es la playa de Satanás, por qué el hablar la Palabra es tan importante, y cómo la tentación está ligada a tu vida pensante. Estos son todos vitales para comprender y vencer la tentación.


Andrew Wommack