Mostrando entradas con la etiqueta Salmo 35. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salmo 35. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de junio de 2008

Cómo Recibir Un Milagro - 1

Cómo Recibir Un Milagro - 1a Parte
escrito por
Andrew Wommack


Un milagro - la intervención supernatural de Dios. Todos nosotros hemos necesitado un milagro en el pasado, necesitamos uno ahora mismo, o necesitaremos uno en el futuro. El problema es que la mayoría de los Cristianos no saben cómo recibir de Dios un milagro.

El mejor consejo es no esperar hasta que azote la tormenta para aprender cómo creer en Dios para un milagro. Durante una tormenta, las emociones cancelarán tu fe.

Es bueno clarificar la diferencia entre una bendición y un milagro. Un milagro es a intervención sobrenatural de Dios en una situación de crisis. Una bendición sigue siendo el poder de Dios, pero éste fluye a través de canales naturales. Las bendiciones son mejores que los milagros. Si vives tu vida de un milagro al siguiente, tu vivirás de crisis en crisis. Es mejor ser bendecido con la buena salud que siempre necesitar sanación divinal. La voluntad de Dios para nosotros es que caminemos en bendición.

Todos necesitamos un milagro en un momento para simplemente activar nuestra fe. Si no fuera por los milagros, no podríamos crecer al punto en donde pudiéramos caminar en las bendiciones de Dios. La mayoría de los Cristianos creen que Dios hace milagros, pero el simple creer que Dios los puede hacer no es suficiente. Debes saber cómo recibirlos.

Muchos Cristianos solamente desean y esperan que ocurran. Ellos piensan que no hay manera de asir un fajo de milagros y hacer que ocurran. Eso no es lo que la Biblia enseña.

Dios es predecible y lo hace ordenadamente. El no hace una cosa ahora y otra cosa en otro tiempo. Dios creó este mundo y todo lo físico que nos rodea y el mundo físico es ordenado. Dios es el mismo ayer, hoy, y siempre. El es siempre fiel.

La fe está gobernada por leyes. Romanos 3:27 dice,

"¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.”
El reino de Dios opera bajo la ley. Es consistente. Cuando alguien muere a causa de la ley de la gravedad, nos podemos preguntar por qué Dios hizo eso. El no lo hizo, pero hay unas leyes que El puso en operación.

La gravedad dice que si tu saltas de un rascacielos, tu morirás. Si tu cooperas con las leyes de Dios, tu vas a estar bien. Si tu ignoras esas leyes, tu puedes morir por las leyes intencionadas para tu bien.
Igualmente ocurre con las leyes espirituales de Dios.

Entonces, ¿cómo vas a recibir un milagro de Dios? Primero, debes reconocer que los milagros no son sólo un “atínale”. Tu puedes tener un milagro. Si aprendes las leyes de Dios y cómo funcionan, los milagros ocurrirán. No estoy diciendo que puedes apretar un botón y surge Dios para que tu hagas que Dios haga lo que tu quieras. Lo que estoy diciendo es que Dios está encendido todo el tiempo y puedes ver el poder de Dios operar en cualquier momento en que tu te enciendas. Dios siempre quiere moverse en tu nombre. Dios está para ti - El es un buen Dios.

El deseo de Dios es que tu prosperes (Salmo 35:27). La voluntad de Dios es que tu estés sano (3 Juan 2). La voluntad de Dios es que tú estés encima y no debajo (Deut. 28:13).

Tu eres el que controla la habilidad de Dios en tu vida. No Dios. Es el poder de Dios y Su habilidad, pero depende de ti. La Escritura dice en Efesios 3:20, "

Y Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que le pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros."
Mucha gente omite esa última frase, "según el poder que actúa en nosotros." Si no hay ningún poder en tí, tú no puedes detener la intervención de Dios en tu vida. Dios ha elegido nunca violar tu voluntad. Dios ha elegido fluir a través de tí. Satanás no puede detener el poder de Dios, pero tu sí puedes. Dios quiere que tú tengas un milagro, pero tú tienes que dejar de esperar y empezar a creer.

El milagro más importante en la Biblia es el nacimiento virginal de Jesús. Dios vino y vivió en un cuerpo físico - eso es un milagro. Lo cuenta Lucas 1.

El ángel vino y hablo a María de este milagro. El milagro ocurrió cuando María respondió (en el versículo 38), "He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra." Cuando Dios crea, El habla y le da existencia por Su Palabra.

Dios hizo todos Sus milagros por la Palabra hablada. En Génesis, El creó el mundo por la Palabra hablada. Hebreos 11:3 nos dice, "Por la fe comprendemos que los mundos fueron constituidos por la palabra de Dios, de modo que o que se ve fue hecho de lo que no se veía." El punto importante es que tus palabras están involucradas en tu milagro.

Muchos Cristianos ponen la oración sobre todas las cosas y creen que si tu oras, ocurrirá. La oración es como agua o fertilizante que tu le pones a la semilla. Pero sin plantar una semilla, regarla es inútil. Si Dios fuese movido por la necesidad, la necesidad de cada persona sería cubierto. Incluso aquellos en las peores situaciones verían cubiertas sus necesidades primero. Eso no es cierto.

Tu necesitas primero plantar una semilla, misma que es la Palabra de Dios. La Primera de Pedro 1:23 dice, "

Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, mediante la palabra de Dios que vive y permanece para siempre."
Somos nacidos de nuevo de semilla incorruptible - Palabra de Dios. La palabra “semilla” en esta escritura significa esperma. Somos nacidos de una unión sobrenatural y la semilla de la Palabra de Dios.

Los granjeros creen que si siembras trigo, tu cosechas trigo. Si tú plantas maíz, obtendrás maíz. Ellos no lo cuestionan - son simplemente leyes. Todo mundo está de acuerdo con esto en lo natural, pero cuando se trata de cuestiones espirituales, la mayoría de la gente no cree eso.

Pero la verdad es que si tu no estás cosechando lo que la Palabra de Dios dice, tu no has plantado lo que la Palabra de Dios dice que plantes. Cosechas lo que siembras. Si la Palabra de Dios es primera en tu vida, vas a obtener los resultados de la Palabra de Dios. Eso no significa que Satanás no te combata ni que no tengas problemas. El resultado final será que vas a tener lo que la Palabra de Dios dice. Satanás posiblemente te combatirá, pero tú ganarás. Muchos de nosotros lo sabemos intelectualmente, pero en nuestros corazones, ahí hay miedo y reservas. No tenemos confianza absoluta de que la Palabra de Dios se hará en nuestras vidas.

Romanos 8:6 dice,

"Porque el ocuparse de la carne es muerte; pero ocuparse del espíritu es vida y paz."
Si todo en lo que tu pienses es la Palabra de Dios, eso es lo que obtendras. Tu puedes no estar pensando yo quiero estar enfermo, pero tu pensamiento ha estado enfermo. Proverbios 4:22 nos dice que la Palabra de Dios es "vida a los que las hallan y salud a todo su cuerpo."

Cuando Dios quería traer a Jesús a la tierra, El no podía sólo crear a Jesús. Dios había dado toda la autoridad al hombre sobre la tierra. Dios no gobernaba directamente sobre los asuntos de la tierra. Luego de que el hombre lo echó todo a perder, Dios no podía venir aquí e intervenir. El tenía que actuar a través del hombre. Dios estaba buscando un hombre a través del cual fluir pero no encontró ninguno. Entonces, El tuvo que venir por Si mismo (Isaías 59:16). En el nacimiento virginal, la Palabra de Dios fue la semilla. Todo lo demás acerca del nacimiento fue natural. Dios habló ese milagro para manifestarse en la existencia.

Yo creo que cada uno de nosotros tiene un útero espiritual donde la Palabra de Dios entra y germina y nosotros concebimos un milagro. Algunas veces tú podrás recibir un milagro como un regalo a través de la fe de alguien más. Tú no puedes depender en alguien más; Dios quiere que tú seas capaz de concebir un milagro. Medita en la Palabra día y noche y vas a embarazarte espiritualmente y dar a luz.

Es imposible tener un milagro sin plantar la Palabra de Dios. Un granjero pensó que él podría violar las leyes de Dios. El esperó y plantó trigo hasta que el trigo de los demás estaba listo para ser cosechado. El plantó trigo con valor de $100,000 un mes antes de la cosecha. Entonces cuando no surgió, él perdió su dinero, vino conmigo y quería que yo orara. Le dije que no es la forma en que funciona. Tu no siembras una cosecha cuando quieres una cosecha. Algunos de nosotros no tenemos la semilla plantada en nosotros, sin embargo queremos la cosecha. Hay un tiempo de sembrar y cosechar. (Gal. 6:9).

Nosotros en forma natural no crecemos creyendo en Dios. Requiere la renovación en nuestras mentes. La Palabra de Dios es el paso más importante para recibir un milagro. Romanos 10:17 dice,

"Así que la fe viene por el oir, y el oir por la palabra de Dios. "
Tu no puedes sólo conocer la Palabra intelectualmente. Tu debes meditar en ella para que vuelva viviente y activa dentro de ti. La mayoría de nosotros no meditamos en la Palabra como deberíamos. Nosotros estamos ocupados y no tenemos tiempo, y nos entristecemos con Dios cuando no recibimos nuestro milagro. Eso es tan tonto como el hombre que no plantó su semilla pero estaba decepcionado cuando él no recibió una cosecha.

Si la Palabra de Dios está plantada en tu corazón, tu la recibirás. No importa lo que tu sientas - la Palabra de Dios producirá un milagro.

Andrew Wommack

jueves, 15 de mayo de 2008

eL Amor de Dios

El Amor de Dios

escrito por Andrew Wommack


"Amados, amémonos los unos a los otros: porque el amor viene de Dios; y todo el que ama ha nacido de Dios y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” (1ª. de Juan 4:7-8)


Muchos de nosotros pensamos que realmente comprendemos el amor de Dios, pero nuestra experiencia prueba lo contrario. Nos sentimos solos, deprimidos, desanimados y derrotados. Cada una de estas emociones negativas se convertiría en positiva con la revelación apropiada del amor de Dios por nosotros.


En lo que respecta a amar a los demás, la mayoría de nosotros admitiría que hay algunas personas que son muy difíciles de amar. Dado que nosotros no comprendemos completamente el amor de Dios hacia nosotros, fallamos en amar a los demás. No podemos dar lo que no tenemos. Si nosotros recibimos una revelación completa del amor de Dios por nosotros, se vuelve fácil amar a otros con el amor que hemos recibido.


Cuando batallamos para creer que las promesas de Dios hacia nosotros ocurrirán, eso es incredulidad; pero la raíz de esa incredulidad es una carencia de amor. Gálatas 5:6 dice que la fe funciona por el amor. Esto significa que el amor es la fuerza motora de nuestra fe. Remover o disminuir el amor, y la fe cesará de ser lo que debe ser. Muchos de nosotros intentamos arduamente creer, cuando lo que deberíamos hacer es buscar una mayor revelación del amor de Dios por nosotros. Así, la fe funcionaría naturalmente.


Unos meses después de que nos casamos Jamie y yo estábamos en una situación desesperada. Yo había renunciado a mi trabajo, creyendo que el Señor quería que yo estuviera de tiempo completo en el ministerio. El resultado fue que nosotros estábamos lastimándonos financieramente. Ya habían pasado días desde que habíamos comido. No teníamos nada más que unas cuantas Coca-Colas que un amigo nos dio y una bolsa de Fritos que habíamos estado racionando. Nuestra fe comenzaba a flaquear. Estábamos peleando con todo lo que teníamos para creer que el Señor iba a cubrir nuestras necesidades, pero nuestras circunstancias y nuestras barrigas vacías nos gritaban con incredulidad.


Una mañana, Jamie tomó nuestros últimos cincuenta centavos y nuestro auto y condujo a la lavandería para lavar. Mientras ella no estuvo, yo tuve una conversación seria con el Señor. Yo estaba llorando y diciendo: “Señor, no comprendo. Yo daría mi brazo derecho para alimentar a Jamie. Yo creo que Tu amor por nosotros es más grande que mi amor por Jamie y sin embargo tu no te estás ocupando de nosotros.” Yo permití que las circunstancias me cegaran del amor de Dios. Esa es la razón principal por la que mi fe no estaba funcionando.

El Señor me habló muy claramente en Lucas 12:32. Ese versículo dice: “No tengan miedo, mi pequeño rebaño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino.” Repentinamente, me di cuenta que mi incredulidad se debía a que había olvidado cuánto nos ama Dios. Dios se deleita en nuestra prosperidad (Salmo 35:27). El no tiene ningún placer en vernos morir de hambre. Conforme la revelación del amor de Dios me fue llenando, instantáneamente se desvanecieron todas las dudas de que nuestras necesidades serían cubiertas. Cuando Jamie regresó de la lavandería, le dije que íbamos a comer carne ese día.


Habíamos tenido Coca y Fritos de almuerzo. Nos saltamos la comida porque estábamos cansados de Fritos y Coca. En la iglesia, un amigo nos pidió que fuéramos a su departamento después del servicio. Nosotros pensamos “Quiza ellos nos van a alimentar.” Nos quedamos y platicamos por una hora, pero no hubo comida. Sin embargo, cuando nos íbamos, el hombre nos dio dos enormes filetes del pez que había pescado. También nos dio vegetales para acompañarlos. Nos apresuramos a la casa y Jamie nos preparó un banquete. Justo unos minutos antes de la media noche, comimos carne a saciedad. Al día siguiente era mi cumpleaños, y una mujer en la iglesia nos dio una gran caja de filetes de corte “porterhouse”. En cuestión de horas pasamos de sentirnos muertos de hambre con la dieta de Coca y Fritos, a tener suficientes filetes para un mes, a causa de que el amor hizo que mi fe funcionara.


Cuando nuestro amigo nos dio el pescado aquella tarde, el dijo que había enviado a su esposa a nuestro apartamento temprano en la mañana para llevarnos comida. Pero como no vio nuestro auto, ella supuso que no estábamos y por eso no se detuvo. El único momento en que el auto no estuvo fue cuando Jamie fue a lavar la ropa y que yo estaba orando en el apartamento. Nuestro abasto venía a nosotros, en el momento exacto en que recibí una nueva y fresca revelación del amor de Dios por nosotros. Nos tomó unas pocas horas verlo, pero Dios se movió instantáneamente. El quería cubrir nuestra necesidad más de lo que nosotros queríamos que El lo hiciera. Mi falta de fe en Su amor se lo impedía. Tan pronto como me abrí a Su amor, mi fe revivió y El proveyó.


Hay mucho más que sólo un conocimiento superficial de que Dios nos ama. En Efesios, capítulo 3, Pablo oró que los Efesios tuvieran una revelación mayor del amor de Dios para ellos. El dijo: “Por esta razón me arrodillo ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo (de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra), para que os de, conforme a las riquezas de su gloria, el ser por su Espíritu fortalecidos con poder en el hombre interior; que por fe habite Cristo en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:14-19).


Date cuenta que en el versículo 18 ese amor de Dios no es unidimensional. Tiene altura, profundidad, longitud y anchura. Muchos Cristianos sólo ven el amor de Dios como si estuvieran viendo una pintura, de una dimensión. Ellos no han visto nunca la realidad multidimensional del amor de Dios.


En el versículo 19, Pablo dijo que conforme nosotros experimentamos (vivenciamos) el amor de Dios, que es superior al mero conocimiento del amor de Dios, entonces estaremos llenos con toda la plenitud de Dios. ¡Que sentencia! ¿Tienes carencias en cualquier área de tu vida? Si es así, lo que careces es una revelación del amor de Dios. Experimentar el amor de Dios equivale a plenitud.


He dicho todo esto para decir que la cosa más importante que podemos recibir es una profunda revelación del amor de Dios para nosotros. Primera de Corintios 13:13 dice: “Ahora permanecen la fe, la esperanza y la caridad; pero el mayor de ellos es la caridad” (El amor de Dios).


Hay muchas maneras que Satanás usa para intentar bloquear la revelación del amor de Dios hacia nosotros. Una de las formas más sutiles, y por ende la más mortífera, es que nos ha engañado haciéndonos pensar que el amor de Dios por nosotros está ligado a nuestro desempeño. Pensamos que tenemos que hacer algo para ganarnos el amor de Dios. Que nos tenemos que merecer el amor de Dios. Eso no es lo que enseña la Biblia.


En el mundo natural, obtienes lo que mereces. Los empleadores no te contratan en base a su amor por ti. Es en función de tu desempeño. Si tu desempeño es malo, eres castigado o despedido. Lo mismo aplica en la mayoría de las relaciones. Yo he tenido cientos de parejas de matrimonios que esencialmente me dicen “Ellos no se merecen mi amor”. Sin embargo, la noticia casi-demasiado-buena-para-ser-verdad del Evangelio es que nosotros no obtenemos lo que nos merecemos. ¡Bendito sea Dios!


El amor de Dios para nosotros es incondicional. Eso significa que Dios no nos ama a causa de las virtudes que podamos tener. Dios nos ama porque “Dios es amor” (1ª. de Juan 4:8), no porque seamos adorables.

La religión es una de las mayores propagadoras de la mentira acerca del amor-condicional-de-Dios. La mayoría de las “iglesias Cristianas” enseñan que el amor de Dios por nosotros es condicional, basado en nuestro desempeño. Si oramos, si vamos a la iglesia, si damos el diezmo, etc., entonces el Señor nos amará y responderá nuestras oraciones, pero si nosotros fallamos, entonces el Señor no responderá nuestras oraciones. Esto no es cierto.


Hay una enfermedad en la iglesia que yo llamo “dislexia espiritual”. Dislexia es cuando una persona ve las cosas en sentido inverso. Una persona disléxica ve la palabra “amor” como “roma”. Hay una diferencia enorme entre Amor y roma, sin embargo los disléxicos no la ven.


La "dislexia espiritual" tiene un efecto similar en las personas. Aquellos infectados con esta “dislexia espiritual” leen las escrituras en forma invertida. Por ejemplo, la 1ª. de Juan 2:3-5 dice; “En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice “Yo lo conozco”, pero no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero aquel que guarda su palabra, en ese verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios, por esto sabemos que estamos en él.”


Un Cristiano disléxico verá estos versículos y dirá “Yo quiero conocer a Dios, por ende debo guardar Sus mandamientos.” Estos versículos están diciendo justo lo contrario. Guardar los mandamientos de Dios es un resultado de conocer a Dios. Tu puedes vivir una vida santa sin conocer a Dios; los Fariseos lo demostraron. Sin embargo, no puedes conocer a Dios sin que como resultado vivas una vida santa. Cuando el amor de Dios se perfecciona en nosotros, el resultado será mantener la Palabra de Dios (versículo 5).


Cualquier intento de reversar este orden es “poner la carreta frente al caballo”. No funcionará, sin embargo esto es lo que la mayoría de los Cristianos intentan hacer. Mediante vivir una vida más santa es que ellos están buscando conocer mejor a Dios. Es justo lo contrario. Vivenciar más el amor de Dios es lo que producirá una vida santa.


Esta condición disléxica ha causado que muchos sujeten el amor de Dios a su comportamiento. Cuando ellos lo hacen bien, ellos permiten que el amor de Dios para ellos fluya. Cuando ellos no lo hacen bien, ellos se condenan a sí mismos. Ellos creen que Dios los está condenando, pero no es Él. En muchos casos ni siquiera es el diablo quien los está condenando. Satanás ha provocado que ellos crean una mentira y ellos se condenan así mismos.


¡Todos necesitamos una mayor revelación del amor incondicional de Dios para nosotros! Tengo una serie especial diseñada justo para ese propósito. La revelación del amor incondicional de Dios hacia mi es lo que cambió mi vida en 1968. Todavía me impacta hoy. Esas enseñanzas revelan las cosas que Dios me mostró acerca de Su amor. Yo creo que si abres tu corazón, el Señor te garantizará por lo menos tanta revelación sobre este tema como yo poseo y eso cambiará tu vida. Puedes ordenar en la página web el álbum intitulado “God's Kind of Love: The Cure for What Ails Ya.”

Andrew Wommack