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martes, 17 de junio de 2008

Cómo Recibir Un Milagro - 2

Cómo Recibir Un Milagro - 2a Parte
escrito por Andrew Wommack


Muchos de nosotros hemos tenido épocas cuando hemos orado una oración de fe, y nuestras oraciones parecieron quedarse sin respuesta. A la mejor fuiste a la Palabra de Dios, plantaste una semilla, oraste por un milagro. Y entonces, no pasó nada.

El problema es que mucha gente deja de creer en ese momento. La Palabra de Dios dice en Marcos 11:24, "Por tanto os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y lo obtendréis.” Aquí es donde la mayoría de los Cristianos se tropiezan. La Biblia dice que cuando ores creas que tú ya lo has recibido.

Muchos de nosotros estamos familiarizados con el versículo de Mateo 7:7, que dice, "Pedid y se os dará." Sin embargo, si nosotros no vemos una manifestación inmediata a la oración decimos, “Bueno, no todo mundo recibe”. Eso no es lo que dicen las escrituras, porque el siguiente versículo dice, "Porque todo aquel que pide recibe." Muchos de nosotros no creemos realmente en esta escritura. Perdemos nuestra emoción por la Palabra y no esperamos que la Palabra funcione como dice.

Teníamos una amiga con leucemia y ella creía que sería sanada. Oramos para que ella fuera sanada. En su lecho de muerte, ella todavía creía que sería sanada en cualquier momento. Ella murió y por un largo tiempo oramos para que fuera levantada de la muerte. Su papá dijo que no podía ser voluntad de Dios que todos se sanaran, porque si fuera así, ella hubiera sido sanada. No lo comprendimos y fue duro para mí. Fue muchos años antes que me dí cuenta cómo nosotros permitimos que el diablo nos gane en esa.

Nosotros tenemos una responsabilidad de traer la voluntad de Dios. Algunas personas creen que la voluntad de Dios sucede sin importar lo que hagamos, pero eso no es cierto. Dios está constreñido a Sus propias leyes. La Segunda de Pedro 3:9 dice que no es la voluntad de Dios que ninguno perezca. Para que eso suceda, tiene que haber alguien que predique el Evangelio. La voluntad de Dios no sucederá automáticamente. El Salmo 89:34 dice, "No romperé mi pacto, ni alteraré lo que ha salido de mis labios." Dios se ha atado a Sí Mismo por Su propia Palabra. Dios nos dio autoridad sobre el diablo y debemos ejercer lo que Dios nos ha dado.

La mayoría de la gente interpreta la Palabra de Dios conforme a su propia experiencia “La Palabra de Dios dice una cosa, pero esto es lo que ha ocurrido”. Si alguien no obtiene la sanación hacemos nuestra propia teología y decimos, “Bueno, no todos sanan”. Dios no dice que no a algo que El ya ha dicho que sí. Tu necesitas aprender a interpretar tus circunstancias por la Palabra de Dios - y no la Palabra de Dios por tus circunstancias.

Muchos de nosotros hemos visto una promesa en la Palabra de Dios y la hemos creído en lo mejor de nuestra habilidad, pero no ocurrió. ¿Cómo armonizamos el hecho de que Dios es fiel a Su Palabra y eso no ocurrió?

Hay un mundo físico y hay un mundo espiritual. El mundo espiritual creó este mundo físico. Hay una realidad espiritual para todo lo físico. En la 2 Reyes 6, puedes leer la historia de Eliseo. Cuando el ejército Sirio rodeo a Eliseo y su ejército, un sirviente le preguntó a Eliseo “¿qué haremos?” Eliseo respondió: "No tengas miedo, porque son más los que están con nosotros que los que están con ellos." El versículo 17 nos dice, "Y oró Eliseo y dijo, Te ruego, oh Señor que abras sus ojos para que vea. Entonces el Señor abrió los ojos del criado y miró: he aquí que el monte estaba lleno de gente a caballo y carros de fuego alrededor de Eliseo." No eran más físicamente, sino más espiritualmente. Los ángeles de Dios los rodeaban. Elías dijo la verdad.

Algunas personas dicen que es una mentira decir que estás sanado cuando no te sientes sanado, pero eso es operar sólo mediante tus cinco sentidos. Tú tienes que caminar en el espíritu. Hay realidades espirituales. Juan 6:63 dice, "El espíritu es el que da vida, la carne no sirve para nada; las palabras que os he dicho son espíritu, y son vida." La Biblia es verdad espiritual. Nos limitamos cuando sólo pensamos en el ámbito físico. Sólo porque tú no puedas verlo no significa que Dios no lo haya hecho. Dios siempre responde cuando tú oras acorde a Su voluntad. Cuando Dios responde tu oración, El te lo da de forma espiritual. Si tú pides finanzas, Dios libera el poder espiritual para producir esas finanzas. Si tú oras por sanación, El te lo da en forma espiritual. La operación de Dios concluye en el ámbito espiritual, independiente de ti.

La fe es la clave que trae hacia el ámbito físico esa respuesta. "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. " (Heb. 11:1). Tu fe trae a la realidad física lo que Dios ya ha cumplido. Dios te lo da en el espíritu, entonces la fe lo trae al ámbito físico. Muchas veces no sabes que Dios ya ha contestado tu oración porque tú no lo puedes percibir en lo físico. Tú tienes que creer que algo está ocurriendo más allá de tus cinco sentidos. Si no lo vas a creer hasta que no lo veas, tú no lo vas a recibir de Dios. La Biblia dice que cuando ores tienes que creer que lo recibiste.

¿Qué sucede en el lapso de tiempo entre que tú dices amén y ves la respuesta manifestada? Aprendemos algo al respecto cuando leemos acerca de las oraciones de Daniel. En Daniel 9:20, Daniel está orando y el ángel Gabriel aparece y le dice a él (en el versículo 23), "Al principio de tus ruegos fue dada la orden y yo he venido para enseñártela." Dios respondió a su oración en sólo tres minutos. Gabriel dijo que al principio de su oración Dios contestó, pero le tomó tres minutos volverse visible. Algunas veces toma un poco de tiempo para que se manifieste en lo físico. A menudo, por ello nos salimos de la fe y detenemos la llegada de la manifestación.

En Daniel
10, Daniel otra vez está orando. Esta ocasión dice en el versículo 3 que él ayunó y oró por tres semanas. En el versículo 10, Dios responde y envía un mensajero. ¿Por qué tomó tres minutos la primera vez y tres semanas la segunda ocasión? Algunas personas dicen que Dios los hace esperar para enseñarles algo. Eso no es de las escrituras. La Biblia dice que la Escritura fue dada para enseñarnos. ven to teach us. Podemos aprender por procesos, pero Dios no nos los manda para enseñarnos.

En el versículo 12, el angel le dijo a Daniel que Dios escuchó su oración el primer día y envió la respuesta.
¿Qué detuvo la respuesta? El principe del reino de Persia combatió con el angel por 21 días. Por tres semanas se sostuvo una guerra espiritual. Satanás peleó para que la respuesta no llegara a Daniel. En el Antiguo Testamento, las personas no tenían autoridad sobre el demonio. Esa autoridad llegó con Jesús. Si Dios le hubiese mostrado a Daniel lo que estaba ocurriendo, él no hubiese podido hacer nada. En el Nuevo Testamento los antifaces o vendas se han removido puesto que tenemos autoridad sobre Satanás. No tenemos que esperar a que el diablo concluya su camino. Cuando Jesús resistió a la tentación, el Diablo se fue porque él ya había hecho todo lo que él podía hacer (Mateo 4; Lucas 4). Satanás no tiene un costal ilimitado de trucos.

Si tu oras y no ves una manifestación inmediata, Dios quiere que tu te enfrentes al diablo para que lo quites de obstruir la visibilidad de lo que Dios ya te dio.

¿Cómo puede Satanás entorpecer tu oración? El puede utilizar a otra persona para entorpecer tu oración. Algunas veces, otras personas están involucradas en tu respuesta. Si tu estás orando por finanzas, intercede por las personas que serán usadas en tu prosperidad. Si tu estás tratando de vender una casa, ora por la persona que comprará tu casa. Si tu quieres una promoción en tu empleo, ora por el jefe que será usado para darte a ti tu promoción.

Algunos de ustedes pueden pensar que no tienen la suficiente fe para creer por un milagro. La verdad es que tu no puedes obtener más fe de la que ya tienes. Romanos 12:3 dice que Dios le repartió a cada hombre la medida de fe. Dios nos dio a todos la misma medida de fe.

En Gálatas 2:20, Pablo dice, "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mi." Pablo dice que él usa la fe de Jesús. Tú tienes la misma cantidad de fe que Jesús tiene. Eso debería ser suficiente.


Andrew Wommack

Los Efectos de la Alabanza

"Los Efectos de la Alabanza"
escrito por Andrew Wommack


La mayoría de los Cristianos creen que alabar a Dios y estar agradecido es bueno; sin embargo, muchos piensan que es opcional, algo que hacer luego que hayan servido a Dios en otras formas. Algunos Cristianos sólo alaban a Dios cuando sus circunstancias son buenas y ellos tienen una razón para agradecerle. La verdad es que alabar a Dios no es opcional. La alabanza tiene un poderoso efecto en el creyente, el demonio y en Dios. Es nuestro llamado más alto.

En Deuteronomio, Dios pronunció una maldición sobre los niños de Israel: "Por cuanto no serviste al SEÑOR tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas” (28:47). Aún cuando ya no estamos bajo la Ley, este versículo nos dice que Dios quiere que nosotros tengamos corazones gozosos y agradecidos. Jesús era dichoso. Hebreos 1:19 nos dice que alabar a Dios en todo momento es parte de la vida normal del Cristiano: "Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.”

¿Cómo afecta la alabanza al creyente? Cuando alabamos a Dios, estamos reconociendo que no es con nuestros propios esfuerzos los que producen bendiciones y prosperidad. En Deuteronomio, capítulos 7 y 8, los hijos de Israel son instruidos en recordar agradecerle a Dios por la abundancia que ellos recibirán. Dios, no sus propios esfuerzos, les dio bienestar. La alabanza nos hace humildes.

El agradecimiento es también una forma de abundar en fe. En cualquier momento en el que operamos con un alto grado de fe, la alabanza está presente. Colosenses 2:6-7 dice, "Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.” Cuando tu estás creyendo en Dios para algo y es completado, la alabanza es una respuesta natural. Lo que algunas personas a menudo descuidan es que ellos pueden aumentar su fe con la alabanza, y sus respuestas vendrán más rápidamente.

Al enfocarte en tus problemas en lugar de alabar a Dios, te conviertes en más egocéntrico y orgulloso. La alabanza te obliga a poner tu atención en Dios y a quitarla de tus problemas. Algunas personas dicen que están orando, pero ellos están tan concentrados en sus problemas que ellos en realidad se están quejando. Si te concentras en la Palabra de Dios, la fe vendrá. ¿Cómo puedes dejar de enfocarte en el problema cuando tu estás en dolor o no tienes dinero? La cosa más importante que puedes hacer es alabar a Dios. Una actitud negativa y quejosa no va a cambiar de la noche a la mañana, pero empezar a alabar a Dios iniciará la transformación en tu actitud. Si tu siempre has sido negativo, tu necesitas practicar el pensar en cosas positivas. Filipenses 4:4 nos dice: "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!."

Cuando oramos, deberíamos iniciar con alabanza y terminar con alabanza. La oración del Señor nos da este ejemplo, y en Filipenses 4:6-7 nos dice, "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." Cuando tu ores con agradecimiento, la paz de Dios permanecerá en tu corazón y en tu mente.

La alabanza te edificará espiritualmente y evitará que te derrumbes, “porque el gozo del SEÑOR es nuestra fuerza” (Neh. 8:10). El Apóstol Pablo fue perseguido y sufrió más que la mayoría de nosotros, y sin embargo puso todo en perspectiva en la Segunda de Corintios 4:17-18: "Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de Gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las cosas que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales pero las que no se ven son eternas.” Primero, Pablo dice que nuestra aflicción es sólo por un momento a la luz de la eternidad. El miró hacia el ámbito espiritual. La alabanza te empuja hacia el ámbito espiritual para ver lo que Dios ha hecho por ti. Pablo y Silas alabaron a Dios en prisión. Fue la alabanza la que liberó el poder de Dios y el terremoto que los alejó de su cautiverio.

Alabar a Dios no sólo nos afecta a nosotros, también es un arma ponderosa contra el diablo. El Salmo 8:2 dice, "De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo. En el libro de Mateo (21:16), en el tiempo de la entrada triunfal a Jerusalén (Domingo de Ramos), Jesús cita el Salmo 8. Cuando el citó este verso, el intercambió las palabras “perfeccionaste la alabanza ” en lugar de "fundaste la fortaleza." Esta es una tremenda revelación: ¡La alabanza es fuerza (Neh. 8:10)!

Algunas personas están tan involucradas en la Guerra espiritual que su atención está más en el diablo que en Dios. Existe un lugar para luchar y resistir al demonio, pero concentrarse demasiado en el diablo no es bueno. La alabanza es un arma poderosa contra el diablo que no tiene consecuencias negativas. En la 2 de Crónicas 20, Josafat citó a cantantes designados para conducir su ejército en batalla con alabanza al Señor. Cuando ellos entraron en la batalla cantando y alabando a Dios, el Señor puso una emboscada, y sus enemigos fueron derrotados.

¿Por qué la alabanza derrota a Satán? El pecado de Satanás fue los celos hacia Dios. El todavía es movido por los celos hoy día. (Is. 14:13-14). Aún cuando el no puede hacer que la gente lo adore, su objetivo es evitar que la gente adore a Dios. El busca quitarle la atención a Dios. Cuando nosotros adoramos a Dios, frustramos el plan de Satanás. .

Hemos aprendido el poder de iniciar el servicio con alabanza. La alabanza hace que el diablo huya y libera la unción de Dios. Incluso el mundo secular sabe las ventajas de alabanza. La profesión médica dice que una persona que es alegre es más sana que una persona que está mórbida y deprimida. La alabanza detiene la actitud negativa.

La razón más importante para alabar a Dios es que nos ministeria hacia El. Hechos 13 describe una situación en la iglesia de Antioquía. El versículo 2 dice, "Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.” Esta es una declaración impresionante. Ellos ministereaban hacia el Señor. ¿Cómo nosotros ministereamos hacia el Señor? A menudo pensamos que servimos a Dios sólo por ministerear a otras personas. Esto pasó en Mateo, capítulo 8, con la suegra de Pedro. Ella los esperaba y hacía quehaceres del hogar. Es un ministerio; sin embargo, en este caso en Hechos, ellos ayunaban, rezaban y ministereaban hacia el Señor. Ellos adoraban y glorificaban a Dios. Eso también ministeria hacia el Señor.

La verdad es que Dios desea el ministerio. Dios es completo y se contiene a sí mismo, pero El necesita que nosotros le amemos. Cualquier persona que ama tiene necesidad de mostrar su amor y una necesidad de ser correspondido. Esta es la razón de la creación del hombre en primer lugar. En Apocalipsis 4, Juan vio una visión de lo que está ocurriendo en el cielo. El vio veinticuatro ancianos y cuatro criaturas vivientes que no cesaban de alabar a Dios. En el versículo 11, los ancianos dijeron, “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tu creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” Esto nos dice que el propósito original y actual de la creación de Dios es para Su placer. Dios nos creó para estar pleno de alabanza, gozo y agradecimiento. El es bendito por Su creación.

A menudo somos tan orientados a servir que pensamos que tenemos que ministerear a los demás o trabajar en la iglesia para bendecir a Dios. Creemos que nuestra valía ante Dios es nuestro servicio. Se nos olvida de que si bendice a Dios, no requiere tocar a nadie más. El añora conocernos personal e íntimamente. Hay cientos de ocasiones en la Escritura donde Dios solicita nuestra alabanza. El salmo 100:4 dice que nosotros deberíamos "Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre."

Yo me case con Jamie porque la amaba y quería compartir mi vida con ella. Jaime es una excelente ama de cada y mantiene limpia la casa, lo que bendice a nuestra familia. Sin embargo, si ella se ocupara más de la casa que de mí, ello cesaría de ministerearme. De la misma manera en nuestra relación con Dios. El servicio no es un substituto de una relación con Dios.

Nuestra prioridad número uno debe ser amar a Dios personalmente. Alabar es entregarte a Dios -una comunión íntima con El. Si nosotros alabamos y buscamos a Dios primero, durante nuestro tiempo de oración, otras cosas se nos darán por añadidura. (Mateo 6:33)

Juan 3:16 nos dice que Dios nos dio a Su Hijo para que pudiéramos tener vida eterna. Los Cristianos frecuentemente piensan que la vida eterna comienza cuando te mueres y vas al cielo, pero Juan 17:3 nos lo dice diferente. La vida eterna es ahora. Conocer a Dios íntimamente es la vida eterna. La alabanza es una manera de iniciar esta relación amorosa con Dios.

"Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. "(Heb. 13:15).

Andrew Wommack

¿Quién Fabricó a Satanás?

¿Quién Fabricó a Satanás?
escrito por
Andrew Wommack

Muchos Cristianos creen que la respuesta a esta pregunta es obvia: “Dios creó a Satanás.” Pero eso no es verdad. Dios creó a Lucifer. Pareciera que a primera vista no hay mucha diferencia, pero una vez que tu comprendas quien realmente fabricó a Satanás, eso cambiará tu perspectiva de él para siempre.

Nunca más dudarás de tu autoridad sobre el demonio. Te darás cuenta de que é les un ser inferior, incapaz de hacer nada sin la cooperación del ser humano. Y cualquier miedo que le tengas desaparecerá conforme te des cuenta de que él no es nada sino un enorme cero a la izquierda con el contorno golpeado y vencido.

Yo creo que Dios creó todo, incluyendo a Lucifer. El creó a Lucifer como un poderoso ángel ungido. Sin embargo, Lucifer no estuvo satisfecho con eso, y no siguió siendo el ungido querubín que Dios creó para que fuera.

Ezequiel 28:13-14 lo describe como era originalmente en El Jardín del Edén:

“En Edén estabas, en el jardín de Dios. Toda suerte de piedras preciosas formaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda; en oro estaban labrados los arêtes y pinjantes que llevabas, aderezados desde el día de tu creación. Querubín protector de alas desplegadas te había hecho yo, estabas en el monte santo de Dios, caminabas entre piedras de fuego.”

La mayoría de la gente cree que Lucifer tomó un tercio de los ángeles y se rebeló contra Dios en el cielo, donde fue vencido y entonces expulsado hacia la tierra. Esto está todo tomado de una escritura en Revelaciones 12:4, y fue popularizado por Finis Dake en la Biblia que lleva comentarios de Dake. Yo no creo que eso haya realmente ocurrido.

Yo creo que Satanás estaba originalmente en esta tierra en el Jardín del Edén, como Lucifer. El era el ángel número uno de Dios enviado a la tierra para ser una bendición para Adán y Eva.

Hebreos 1:14 dice esto acerca de los ángeles:

“¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?”

Lucifer no fue enviado a la tierra a tentar a Adán y a Eva, sino a bendecirlos. El era un ser angelical enviado para ser su protector, para ministrarlos y para servirlos. El estaba ahí en una misión divina, todavía en un estado perfecto. Fue en el Jardín que su trasgresión contra Dios fue concebida y ejecutada.

Ezequiel 28:15 continúa diciendo,

“Fuiste perfecto en tu conducta desde el día de tu creación, hasta el día en que se hallo en tí iniquidad.”
Yo nunca he sido capaz de seguir la lógica de que Dios envió a Satanás a la tierra para tentar al hombre y ver cómo el hombre respondía. Como un padre, ¿meterías a tu hijo de dos años en una jaula con un león solo para ver cómo él o ella responde? Eso obviamente sería irresponsable, el niño no sería un retador para el león. Dios no quiere que nosotros hagamos eso, y el no le hizo eso a Adán y Eva.

Entonces, ¿qué ocasionó que Lucifer se volviera contra Dios? Lucifer observo mientras Dios hizo algo para el hombre que El nunca había hecho con ningún otro de Su creación. Cuando Dios creó al hombre, no solo lo hizo a la imagen y semejanza de Dios, sino que se le dió autoridad incondicional sobre esta tierra.

Genesis 1:26 dice,

Y dijo Dios, Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. El tendrá poder sobre los peces del mar, las aves en los cielos, los animals domésticos y los salvajes, sobre toda la tierra, y sobre todas las sierpes que serpean por la tierra.”
El no les dijo “Ahora siempre y cuando tu sigas mi guía y siempre y cuando tu hagas lo que Yo quiero que hagas, Yo te permitiré tener dominio sobre la tierra.” Ahí había zero precalificaciones para este poder y autoridad. Dios habló y eso fue todo.

Dios dice en el Salmo 89:3,

“No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios.”

En Hebreos 1:3 dice,

“El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de limpiarnos de nuestros pecados, se ha sentado en el cielo, a la derecha del trono de Dios.” (énfasis mío).

Lo que esto está diciendo es que Dios no puede mentir, es la integridad de Su Palabra la que sostiene al universo entero todo junto. A diferencia de los seres humanos quienes se reservan el derecho de cambiar sus mentes, Dios no violará Su Palabra. Cuando El le dijo a Adán y Eva que tenían dominio, autoridad y poder para someter y gobernar, fue concedido.

Lucifer comprendió la integridad de las palabras de Dios, y cuando él escucho esto, yo creo que sacó la antena. El vió que Adán y Eva tenían algo que el quería pero que no tenía: Ellos tenían autoridad incondicional. De cierta forma, ellos fueron hechos dioses de este mundo; era suyo para gobernar y someter.

Nosotros leemos en el Salmo 115:16,

“Los cielos son los cielos del Señor, pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres.”

Aún cuando Lucifer pudo haber sido el ángel número uno de Dios, él todavía quería más. El estaba celoso y envidioso; el de hecho quería tomar el lugar de Dios.

En Isaías 14:13 dice,

“Tú que habías dicho en tu corazón: Al cielo voy a subir, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión, en el extreme norte.”
El siguiente versículo dice,

“Subiré a las Alturas del nublado; me asemejaré al Altísimo.”

Lucifer comprendió que si él pudo engañar a Adán y Eva para que voluntariamente abdicaran a su autoridad para él y que pudiera convertirse en el dios de este mundo. El podría tomar la autoridad que le fue dada a la humanidad, usarla para frustrar el reino de Dios, y recibir la alabanza y la adoración y la gloria que él quería.

Romanos 6:16 says this,

“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para la muerte o sea de la obediencia para justicia.”

Entonces, ¿quién fabricó a Satanás? ¡Nosotros lo hicimos! En el momento en que Adán y Eva se rindieron ante Lucifer, el se convirtió en Satanás, el dios de este mundo. Tu podrías estar pensando, Pero Satanás los engaño. ¿ Dios no debería haberlo detenido?

Lee 1 Timoteo 2:14:

“Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.”

Adán sabía lo que él estaba hacienda.

Yo creo que el momento en que Lucifer trasgredió contra Dios, él perdió su poder angélico. Satanás ahora no tiene poder ni autoridad propios, él solamente tiene lo que ha sido capaz de engañar a la gente para que le conceda. Ahora, ese es un enunciado poderoso.

Piensa en lo que esto significa para tí como creyente. Cuando nosotros estamos resistiendo al demonio y luchando contra él, Satanás no tiene un poder o autoridad superior. El es absolutamente dependiente de la cooperación del ser humano quienes lo empoderan a él con la autoridad que Dios les dio.

Satanás va por ahí como un león rugiente buscando a quién devorar. El está buscando gente que le abra la puerta a través de cosas como la rebelión, la lujuria, el miedo, la discención, el no perdonar y más. Cuando nos rendimos a estas cosas, estamos empoderándolo a él para que nos destruya, y yo te garantizo que, dada la oportunidad, el se comerá tu almuerzo y tirará la envoltura.

En este artículo, yo solo estoy bosquejando la superficie con mi enseñanza “¿Quién Hizo a Satanás? que es únicamente una enseñanza de mi serie de seis capítulos intitulada “La Autoridad del Creyente”. Hasta que comprendas que el poder y la autoridad que Dios te ha dado, tu nunca serás capaz de vencer al demonio, recibir sanación, prosperar y vivir en victoria. Conocer tu autoridad es la clave. Esta enseñanza es de absoluta necesidad para cada creyente.

Andrew Wommack