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martes, 17 de junio de 2008

Una Mejor Manera de Orar

"Una Mejor Manera de Orar"
escrito por Andrew Wommack


Mi enseñanza intitulada Tu Ya Lo Tienes, ha bendecido a mucha gente, pero también a causado algunos problemas. Ha dejado a muchas personas sin tener la forma apropiada para orar. Conforme he enseñado las verdades de cómo ya tenemos todo en Cristo, las preguntas más frecuentes que recibo son ¿Entonces para qué orar? y ¿Cómo se supone que oremos?

A lo largo de los años he aprendido una mejor forma de orar. Mi opinión personal es que mucho de lo que llamamos “oración” es errónea en cuanto a orar. Orar erróneamente consigue resultados erróneos. Simplemente mira los resultados que la oración común produce. Si el fruto es malo hay muchas probabilidades de que el árbol esté mal. Se requiere una reforma en la oración.

Jesús enseñó sobre la oración en Mateo 6. Pero antes de que enseñara lo que es la oración, El enseñó lo que no es la oración. En Mateo 6:5 El dijo,

“ Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas e las calles para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

LOS HIPÓCRITAS AMAN ORAR

Mucha gente piensa que toda oración es buena y que quienes oran son buenos. Pero eso no fue lo que Jesús enseñó. Observa esta declaración radical de Jesús: ¡Los hipócritas aman orar! Esto es impactante para algunas personas, pero es todavía hoy es cierto. La oración, por sí misma puede ser carnal en lo mejor y diabólica en lo peor si las actitudes del corazón no son correctas. La oración es un arma ponderosa y como cualquier otra arma, hay una forma correcta y una incorrecta de usarla. No podemos solo decirle a la gente que ore sin la adecuada instrucción, de la misma forma en que no le damos una pistola a un niño y confiamos en que ellos siempre la usarán correctamente.

En la época de Jesús, los Fariseos oraban diariamente en las sinagogas y en las esquinas de las calles. Ellos no eran tímidos acerca de sus despliegues públicos de piedad. De hecho, ellos contrataban gente que tocara las trompetas delante de ellos para llamar la atención de la gente hacia sus oraciones. Jesús dijo que la razón por la que hacían eso era para obtener el reconocimiento de los otros hombres. La palmadita en la espalda que las personas les daban era toda la recompensa que ellos obtendrían. Dios no oye ni responde a las oraciones que son hechas como espectáculo.

Jesús prosiguió y dijo en Mateo 6:6,

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en lo público.”

Se supone que nuestras oraciones deben dirigirse solamente al Señor. Eso no significa que sea incorrecto orar públicamente, dado que Jesús oró públicamente. Pero eso sí quiere decir que nuestras oraciones deben ser siempre sinceramente y personalmente dirigidas al Señor y no a los que nos rodean. ¡Auch!

Y orando no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis , pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” (Mateo 6:7-8)

En el versículo 7, Jesús específicamente mencionó que ¡las oraciones largas no ganan ninguna ventaja con el Señor! Esto es radical. La religión predica que las oraciones largas son las mejores. Jesús también dijo que la oración no es una oportunidad de informar al pobre y desinformado Dios de nuestros problemas. Este es un error muy común. Las personas usualmente le narran a Dios todas las malas noticias de su situación como si El necesitara conocer los detalles. Esto sólo nos deprime y dificulta nuestra fe. Dios conoce nuestras necesidades mejor que nosotros.

Las personas siguen cometiendo estos mismos errores igual que lo hicieron en la época de Jesús. Y ahora hemos inventado todo tipo de nuevos errores en la oración. La típica doctrina de intercesión es el principal ejemplo de esto.

La mayoría de las enseñanzas en oraciones de intercesión se concentran en el Antiguo Testamento en ejemplos como los de Abraham y Moisés: Abraham le rogó a Dios que tuviera misericordia sobre Sodoma y Gomorra (Gen. 18:23-33); Moisés le dijo a Dios que se arrepintiera (Ex. 32:12), y el Señor lo hizo (Ex. 32:14); y Moisés le dijo a Aarón que tomara incienso, que simbolizaba la oración, y que se pusiera de pié entre los vivos y muertos para detener la plaga, y ésta se detuvo. (Num. 16:44-50). A menudo se nos anima a que le roguemos a Dios de la misma manera.

Pero el Nuevo Testamento ministerio de Jesús cambió para siempre la naturaleza de la oración. Primera de Timoteo 2:5 dice,

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

Jesús es el único Mediador bajo la Nueva Alianza. Moisés era un mediador entre Dios y el hombre y sus oraciones - así es como lo llamaron en Gálatas 3:19

Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.”

La palabra “mediador” significa “actuar como un intermediario, específicamente para procurar resolver (diferencias) entre dos o más partes en conflicto.” Moisés estuvo entre un Dios santo y una humanidad non sancta para rogar por las misericordias de Dios. Pero Jesús cumplió con ese rol tan completamente en el Nuevo Testamento que la gente que intenta seguir el mismo ejemplo es ahora anti-Cristo. Es decir, ellos están en contra del ministerio de Jesús como Mediador. Ellos están tratando de añadirle o de reemplazar a Jesús como el UNICO Mediador entre Dios y el hombre.

Algunos podrán decir, “¿Qué hay acerca de la parábola que Jesús dio en Lucas 11:5-8 acerca del hombre que le rogaba a su amigo que le diera algo de comida para un invitado? ¿Acaso no estaba enseñando sobre la inoportunidad? La respuesta es NO. Esa parábola no enseña sobre la inoportunidad en la oración. Esa parábola es un contraste, no una comparación. Eso quiere decir que Jesús no está siendo comparado con el amigo que no quiso cubrir las necesidades del hombre que le tuvo que rogar insistentemente hasta que se rindió. ¡Justamente lo opuesto! En el siguiente versículo, Jesús dice,

Y yo os digo; Pedid y se os dará, buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.

Jesús está diciendo que nosotros no nos podríamos imaginar a un amigo tratándonos tan rudamente que él o ella se nos niegue ante una necesidad genuina. Aun si pudiéramos imaginarlo, el amigo eventualmente nos daría lo que pedimos sólo con el fin de deshacerse de nosotros. El continúa en Lucas 11 usando la misma lógica:

¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:11-13)

No podemos imaginarnos un padre terrestre dándole a su hijo una roca en lugar de una pieza de pan o una serpiente en lugar de un pescado o un escorpión en lugar de un huevo. Si nosotros trataríamos a nuestros niños mejor que esto, entonces ¿cuánto más nos dará de las cosas que necesitamos nuestro Padre celestial? Jesús está bosquejando la compasión humana para mostrar que nuestro Padre celestial es mucho mejor de lo que podríamos esperar que sea el hombre.

Nosotros no tenemos que suplicarle a Dios. Nuestro Padre ya nos ha cubierto todas nuestras necesidades a través de Cristo. Es cuestión de apropiarnos de lo que ya es nuestro y no andar rogando por cosas que todavía no están dadas.

ENTONCES ¿CUÁL ES LA FORMA CORRECTA DE ORAR?

Me alegra que lo preguntaras. Primero que nada, el propósito de la oración es básicamente estar en comunión con Dios. En primera y última instancia la oración es acerca de amar y dar gracias. Eso debería comprender la vasta mayoría de nuestro tiempo de oración.

La mayoría de la gente han hecho del tiempo de oración un tiempo para pedirle a Dios todo bajo el sol. Y si una persona es realmente espiritual, entonces ellos le pedirán a Dios por las necesidades de otra gente. Las Escrituras sí enseñan que esa es la manera apropiada de pedir y recibir, pero que debería ocupar una pequeña parte de nuestras oraciones.

Adán y Eva tuvieron comunión, u oración con el Señor en la brisa del día (Gen. 3:8). Ellos no tenían ningún pecado que confesar. Ellos no tenían prendas, casas, autos o necesidades “por las qué creer”. Ahí no había demonios que expulsar, personas por las cuales interceder o fortalezas que derribar. No obstante, ellos visitaron con el Señor. Eso es orar.

Permíteme preguntarte esto: Si quitaras de tus oraciones todas tus peticiones, arrepentimientos, intercesiones y luchas espirituales ¿qué quedaría? Bueno, para mucha gente no quedaría nada. ¡Pero eso está mal! El corazón de la oración es simplemente amar a Dios. Seguro que hay tiempo para peticiones e intercesión pero que no sea todo el tiempo.

Es mi opinión y experiencia personal que nuestras oraciones debieran consistir noventa por ciento o más en solamente amar y agradecer a Dios. Si nosotros hacemos eso, entonces nosotros no tendríamos mucho por lo cual orar. En la presencia del Señor hay plenitud de gozo. (Salmos 16:11). Depresión, preocupación y miedo serían inexistentes si tan solo permaneciéramos en la presencia del Señor. Si nosotros ponemos primero el amor de Dios, todas nuestras necesidades físicas se nos darán por añadidura, para que nunca tengamos que pensarlas. (Mateo 6:25-33).

El Señor sí quiere cubrir nuestras necesidades. Por lo tanto, es apropiado orar por nosotros y por los demás, pero tenemos que mantener lo principal como lo principal. La mayoría de las personas usan la oración como un carrito de supermercado y van arriba y debajo de los pasillos del cielo tomando las cosas que necesitan. Pero la oración es, en su corazón, alabanza.

¿Cómo te sentirías si tus hijos solo fueran hacia ti para obtener lo que quieren o necesitan? Como padre yo querrías bendecirlos, pero sobretodo querrías tener con ellos una relación, una fraternidad. Dios es igual. Y si nosotros primero buscamos tener una amorosa relación con el Señor, todo lo demás va a funcionar mejor.

En una de nuestras Conferencias Anuales Summer Family Bible Conferences, yo ministré un mensaje intitulado “El Propósito Primario de la Oración”. Cubría este ultimo punto que hice de forma concisa y práctica. . Un amigo mío del ministerio me dijo que era el mejor mensaje que me ha escuchado predicar. Yo creo que revelaba el corazón de Dios hacia nosotros. Fue poderoso. Ese mensaje es la tercera enseñanza en nuestro álbum de oración de cinco partes intitulado A Better Way to Pray.

Este álbum cubre lo que no es la oración, incluye la exposición de muchas de las doctrinas espirituales absurdas que han trepado en la iglesia carismática. Maneja la forma verdadera de orar, la forma correcta de orar por una persona que está perdida y cómo conseguir respuesta a tus peticiones. Te mostrará a acortar el tiempo entre cuando dices “Amen” y cuando tu petición tiene respuesta. En gran medida, ese periodo de manifestación depende de nosotros.

Andrew Wommack

Bendiciones y Milagros

Bendiciones y Milagros
escrito por Andrew Wommack

Es cierto que nosotros servimos un Dios de Milagros. Pero agárrense, porque lo que estoy apunto de decirles va a llegar como un shock total a algunos de ustedes. La presencia del Señor no es cubrir tus necesidades a través de un milagro.

Ahora antes de que ustedes piensen que yo he perdido toda mi fe, escúchenme bien. Yo defino un milagro coma la suspensión o la superposición de las leyes naturales y, personalmente yo he recibido muchos. No hay duda en mi mente de que el Señor realiza milagros y los usa como la campana con la que llama a la gente hacia El.

Pero déjame preguntarte ¿preferirías recibir el milagro de la sanación o el vivir con la bendición de la buena salud? ¿Preferirías que el Señor hiciera un milagro para sacarte de la bancarrota o el ser tan bendecido financieramente que El no tuviera que sacarte? Creo que la respuesta lógica para ambas preguntas es obvia.

Siempre es mejor evitar los problemas, que es el resultado de vivir en bendición; en lugar de tener que ser rescatado de los problemas, lo cual requiere un milagro.

Hay tres razones importantes para preferir recibir a través de Dios bendiciones en lugar de milagros. Primera, las bendiciones previenen crisis, mientras que los milagros se requieren en las crisis. Segunda, una bendición es siempre un suministro mucho más abundante de lo que es un milagro. Y tercera, los milagros son un ajuste o arreglo temporal, mientras que las bendiciones son soluciones permanentes. Por lo tanto, si tu estás viviendo de milagro en milagro, esto probablemente signifique que tu estás viviendo de crisis en crisis.

La intención original de Dios para Su creación fue que funcionaran bajo Su bendición en lugar de un milagro. Si el pecado no hubiese corrompido la creación de Dios, no habría necesidad de los milagros. Todos serían sanos, todos serían prósperos, y la lucha, la causa de las Relaciones rotas y guerras, nunca hubiera existido.

Desafortunadamente, hay corrupción en la tierra, y siempre habrá lugar para los milagros. Sin embargo, Jesús no sólo nos perdonó por nuestros pecados, El nos redimió de la maldición y puso bendiciones en Sus seguidores.

Gálatas 3:13 dice, “Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose maldición por causa nuestra, porque la Escritura dice: Maldito todo el que muere colgado de un madero.”

Si nosotros creyéramos que somos bendecidos y actuásemos en consecuencia, nosotros podemos evitar muchos de los problemas que nos hacen ser candidatos para los milagros.

Déjame ejemplificarlo. Algunos creyentes oran para tener milagros financieros pero no están practicando el principio de dar y entonces no funcionará. Ellos saben que Dios los ama, entonces ellos están confiando y creyendo que se les hará el milagro. Y eso es justo lo que se necesitaría. Ellos no están obedeciendo la Palabra de Dios en fe, entonces ellos no pueden recibir la bendición que Dios ha hablado sobre ellos.

El Señor nos dijo que trabajemos para que El pueda bendecir el producto de nuestras manos y que si nosotros damos, nos será dado.

Leemos en la 2 Tesalonicenses 3:10,“Cuando estuvimos con ustedes, les dimos esta regla: El que no quiera trabajar, que tampoco coma.”
Deuteronomio 28:12 dice, “El Señor te abrirá su rico tesoro, que es el cielo, para darle a tu tierra la lluvia que necesite; y hará prosperar todo tu trabajo. Podrás prestar a muchas naciones, pero tu no tendrás que pedir prestado a nadie.”
Lucas 6:38 dice, “Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes”

Si nosotros no le obedecemos a El en estos mandamientos, es ya sea por ignorancia o porque nosotros no confiamos completamente en Sus promesas. Eso no significa que el Señor nos odie, pero significa que nuestra incredulidad está deteniendo la bendición que El ha pronunciado para que venga a posarse en nuestras vidas.

Entonces la falta de fe en las bendiciones de Dios ocasiona que nosotros entremos en crisis, y justo antes del desastre si nosotros continuamos fijos en nuestra creencia para un milagro, recibimos justo lo suficiente para librarla. Entonces al mes siguiente necesitaremos otro milagro. Yo conozco este taladro por experiencia.

Uno de los más grandes errores de mi vida fue el creer que para ser un ministerio de tiempo completo, yo tenía que renunciar a trabajar en un trabajo secular. No es que me preocupara trabajar, yo he sido muy trabajador toda mi vida y lo disfruto. Honestamente yo pensé que tenía que hacer una elección, que no podría hacer ambos.

Le tomó años al Señor pasar sobre mi obstinación y enseñarme como podría trabajar para suplir mi ingreso mientras el ministerio crecía. Mientras tanto, mi esposa y yo sufrimos muchas crisis financieras, innecesariamente.

Porque el Señor nos amó, El nos mantuvo vivos con muchos milagros. Recuerdo la semana antes de que naciera nuestro primogénito. Nosotros no teníamos dinero para pagar los gastos. Milagrosamente un grupo de estudio de la Biblia que estaba a 100 millas de distancia nos envió lo que necesitábamos para pagar el parto, justo a tiempo.

El día que nació Joshua, me quedé sin gasolina y llegué a una gasolinería. Sin dinero y sin saber que hacer, yo comencé a llenar mi tanque creyendo que Dios haría un milagro. (Por favor no hagan esto- yo no lo estoy recomendando; es sólo lo que hice.)

Yo no lo sabía cuando tome la manguera, pero conforme estaba llenando mi tanque, el dueño salió y resultó que era un amigo Cristiano. Me preguntó cómo estaba. Le dije que Joshua estaba naciendo, y él dijo. “Bueno, permite que este tanque de gasolina corra por mi cuenta en celebración de su nacimiento”. ¡Gracias Jesús!

En otra ocasión, fui al supermercado con $7 y llegué a la casa con tres enormes bolsas de supermercado con carne y otros alimentos. Otro milagro. Una vez, nuestro automóvil se mantuvo en movimiento por una semana sin gasolina. El radiador incluso se quebró porque nosotros no teníamos suficiente anticongelante y sin embargo no tuvo fuga de agua. Y más y más, podría seguir. Nosotros experimentamos milagros todo el tiempo.

Muchos años más tarde, estaba pensando acerca de todos esos milagros y comencé a sentirme un poco preocupado. Habían sido muchos años en los que ví milagros como esos en nuestras finanzas. Conforme sopesaba esto, el Señor me habló y me dijo, “¿Te gustaría volver atrás a vivir por milagros o preferirías vivir en las bendiciones que disfrutas hoy día?” Eso era obvio. Yo prefiero ser bendecido que en la necesidad de un milagro. Cuando necesito gasolina hoy día, yo tomo la manguera, lleno el tanque y la compro. ¡Gracias Jesús!

Dado que los milagros son “sobrenaturales”, ellos nunca son permanentes. El Señor creó las leyes que gobiernan la operación de Su creación. El algunas veces, temporalmente, las suspende, pero la situación siempre regresa de vuelta a su operación natural bajo dichas leyes.

Por ejemplo, si nosotros abusamos de nuestros cuerpos, podemos recibir el milagro de la sanación. Pero si no se lidia con la raíz del problema, la enfermedad regresará y necesitaremos otro milagro.

Pero cuando creemos en la Palabra de Dios y seguimos sus instrucciones, el nos enseñará cómo comer, ejercitarnos y disfrutar de salud emocional que funciona como una medicina. (Prov. 17:22). El Señor prefiere mantenerte sano a través de Su bendición que sanarte mediante un milagro.

Y a diferencia de los milagros, una vez que la bendición es recibida, ninguna fuerza externa puede detenerla:

“He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.” (Num. 23:20).

La única cosa que puede detener la bendición de Dios en nuestras vidas es nuestra incredulidad. Qué verdad tan poderosa. La maldición de Balaam no pudo detener la bendición que estaba sobre la nación de Israel. La bendición recibida en fe siempre triunfará sobre la maldición.

Entonces, ¿qué es la bendición de Dios y cómo la recibimos? Para empezar, la bendición de Dios no es una cosa. La bendición de Dios producirá cosas, pero la bendición no son cosas.

Gálatas 3:14 dice,

“Esto sucedió para que la bendición que Dios prometió a Abramham alcance también, por medio de Cristo Jesús, a los no judíos; y para que por medio de la fe recibamos todos el Espíritu que Dios ha prometido.”

La bendición de Abraham viene a nosotros a través de la fe en Cristo, y la bendición no son las cosas que Abraham poseyera. ¿Te gustaría tener los animales de Abraham que han estado muertos por cuatrocientos años? ¿Quisieras sus tiendas y sus vestiduras? No lo creo. Lo que tu quieres es el favor de Dios que fue dicho sobre él y que le produjo la abundancia física y espiritual.

Eso es lo que es la bendición de Dios, es Su favor divino hablado. Y eso es bendición, si se mezcla con fe, producirá abundancia en cuerpo, alma y espíritu.

Hay mucho más para contrastar las bendiciones y los milagros de lo que yo podría presentar aquí. Considero que esta es una de las verdades más benéficas y básicas que el Señor me ha enseñado. Si tu puedes hacer el ajuste para cambiar de una mentalidad de milagros a una mentalidad de bendiciones, tu comenzarás a prosperar como nunca antes.

He actualizado la enseñanza de cuatro capítulos sobre este tema que me gustaría que tuvieras. Por favor solicita esta enseñanza hoy. Te llevará por las Escrituras y te revelará el poder de una bendición como nunca antes lo has visto. Aprenderás acerca del verdadero daño que Balaam hizo a los hijos de Israel, cómo se relaciona eso contigo y el poder que tienes para controlar las bendiciones de Dios en tu vida.

La buena noticia es que tu ya estás bendecido. La mala noticia es que la mayoría no conoce el poder de esa bendición. Ellos preferirían tener un milagro.

Si tu recibes esta enseñanza en tu corazón, llegarás a un lugar donde vas a orar “Señor, ayúdame a nunca más necesitar un milagro de Ti de nuevo. Yo quiero vivir en la bendición.” En lo que se refiere a necesidades personales, los milagros deben ser para la gente que no ha tenido la revelación de la bendición de Dios. No permitas que sea tu caso.

Andrew Wommack